Mayelin Rey-Bruguera1, Isabel Calonge-Romano2, María del Rosario Martínez-Arias2

1Centro de Salud Mental de Ciudad Lineal, Hospital Universitario Ramón y Cajal, Madrid

2Universidad Complutense de Madrid

La infancia es un momento crítico del desarrollo, donde el niño, que depende completamente de los adultos que le cuidan, es permeable a lo que ocurre a su alrededor. La infancia también es un momento crítico en el desarrollo de psicopatología, puesto que alteraciones psicopatológicas importantes de la etapa adulta comienzan a gestarse o a expresar leves manifestaciones en la infancia.

Los acontecimientos vitales estresantes (AVE) han generado un productivo campo de estudio en la Psicología. Sin embargo, la mayoría de los trabajos se centran en la etapa adulta o en la adolescencia, olvidando un momento evolutivo tan relevante como es la infancia. También resultan llamativos los escasos estudios sobre los AVE en niños que acuden como pacientes a las consultas de salud mental.

La investigación se plantea responder a varias preguntas: ¿cuántos AVE sufren nuestros niños? ¿Los niños pacientes experimentan más AVE que los escolares? ¿Hay algún tipo de AVE más frecuente en los pacientes? ¿Se relacionan los AVE con un menor nivel de adaptación? Para ello, se examinaron las relaciones entre los AVE y la sintomatología y la adaptación en 552 niños de 10 a 12 años, comparando pacientes en tratamiento en salud mental con alumnos de centros educativos.

Los AVE explorados fueron eventos de carácter negativo, sucedidos en los dos últimos años, que implicaban algún tipo de pérdida, como la separación de sus figuras de apego, de otras personas significativas o de su contexto conocido. Estos eventos, aunque independientes del control de los niños, podían depender o estar bajo el control de sus progenitores. Algunos de estos AVE fueron: fallecimiento de un progenitor o de un familiar cercano, enfermedad con ingreso hospitalario de un progenitor, separación de los progenitores o cambio de país. No se incluyeron sucesos traumáticos (p. ej. catástrofes) o crónicos (p. ej. maltrato).

La sintomatología analizada se diferenció en síntomas externalizantes, como alteraciones de conducta e hiperactividad, y síntomas internalizantes, como depresión y ansiedad. La adaptación escolar incluyó elementos como el sentido de pertenencia al colegio, la relación con el profesorado y el compromiso con el aprendizaje. Mientras que la adaptación familiar implicó la comunicación con los progenitores y la satisfacción en las relaciones con los progenitores y con la familia.

Los progenitores o tutores legales autorizaron la participación de los niños en la investigación. Los niños respondieron de manera individual a los cuestionarios de autoinforme: los alumnos  en el horario escolar y los pacientes el día que acudían a consulta.

Los resultados indicaron que aproximadamente el 10% de los participantes no había tenido ningún AVE en los últimos dos años. Es decir, cerca del 90% informó haber experimentado al menos un AVE. El promedio de AVE superó los tres eventos, siendo superior esta cifra en los pacientes. Además, cuatro AVE aparecieron más en los pacientes que en los escolares, a saber: cambio de colegio, pérdida de empleo de los progenitores, separación de los progenitores y fallecimiento del padre.

La investigación permite comprobar cómo los niños pueden verse afectados por las situaciones de estrés, que impactan en su funcionamiento. Los AVE se relacionaron con, y además predijeron, una mayor presencia de sintomatología, externalizante, internalizante y depresiva, y un menor nivel de adaptación escolar y familiar. En los pacientes se observó una mayor relación entre los AVE de tipo familiar y los síntomas de hiperactividad.

La importancia de este estudio radica en el escaso número de investigaciones sobre los AVE con población infantil y de salud mental, y donde los niños sean los propios informantes de los AVE que experimentan, de sus emociones y comportamientos. Asimismo, destacar que es un estudio llevado a cabo en la Comunidad de Madrid en el contexto social actual.

Las situaciones de estrés pueden tener un efecto importante en los niños, pudiendo llegar a provocar síntomas o trastornos (factor de riesgo), o bien que el niño se adapte a las adversidades y desarrolle fortalezas que le ayuden en su vida (factor de protección).

La detección precoz de los AVE en el contexto escolar o en atención primaria, podría poner en marcha medidas de apoyo escolar, familiar o en el entorno comunitario con la finalidad de prevenir o reducir ulteriores dificultades.

Las implicaciones para la psicología educativa y la psicología clínica son evidentes. Si consideramos los AVE como factores de riesgo lograremos una visión más completa de la realidad de la infancia. A nivel de prevención, el papel de los profesionales es fundamental para identificar a los niños en situaciones de riesgo para ofrecer los apoyos necesarios. A nivel de intervención, tener en cuenta una perspectiva de abordaje integral del menor. Los síntomas que presentan los niños no pueden ser valorados de manera aislada, sino que deben ser analizados dentro de su contexto, para desarrollar estrategias de prevención e intervención que se adapten a los menores, a su entorno inmediato y a las características particulares de cada situación. A las consultas de salud mental acuden niños con síntomas que no se entenderían si no tuviésemos en cuenta el contexto familiar o social y su propia historia personal.

Conocer los factores de riesgo de psicopatología en la infancia es esencial para mejorar la atención en esta etapa y en momentos posteriores de la vida.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Clínica y Salud :

Mayelin Rey-Bruguera, M.; Calonge-Roman, I. y Martínez-Arias, M.R. (2017). Los acontecimientos vitales estresantes, la sintomatología y la adaptación en la infancia: estudio comparativo con pacientes de salud mental y escolares. Clínica y Salud 28, 123-129.

Mayelin Rey Bruguera. Psicóloga clínica y doctora en Psicología, Programa infanto – juvenil, Servicios de Salud Mental de Ciudad Lineal, Hospital Universitario Ramón y Cajal, Servicio Madrileño de Salud (SERMAS).

Isabel Calonge Romano. Profesora titular del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico I (Personalidad, Evaluación y Psicología Clínica), Facultad de Psicología, Universidad Complutense de Madrid.

 

Maria Del Rosario Martínez Arias. Catedrática del departamento de Metodología y Ciencias del Comportamiento, Facultad de Psicología, Universidad Complutense de Madrid.

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