En el último número de la revista Intervención Psicosocial, Diego J. Luque, Gemma Rodríguez y Juan F. Romero han publicado una investigación relacionada con la valoración de la accesibilidad a la universidad para el alumnado con discapacidad. Los autores ofrecen a continuación un artículo donde se recogen algunos de los aspectos más importantes de esta investigación.

Diego Jesús Luque Parra es Doctor en Psicología, profesor asociado del Dpto. de Psicología Evolutiva y de la Educación y profesor experto del Servicio de Apoyo al Alumnado con Discapacidad; Gemma Rodriguez Infante es psicopedagoga técnica del Servicio de Apoyo al Alumnado con Discapacidad; y Juan Francisco Romero Pérez es Doctor y Catedrático de Psicología y director del Dpto. de Psicología Evolutiva y de la Educación (UMA).

 

Diego Jesús Luque Parra – Universidad de Málaga

Gemma Rodríguez - Servicio de Apoyo al Alumnado con Discapacidad

Juan Francisco Romero Pérez – Universidad de Málaga

La Universidad es una de las opciones elegidas por muchos de los alumnos con discapacidad al término de la Educación Secundaria, siendo la accesibilidad una condición insoslayable para la formación académica y su normalización (enriquecimiento personal y desarrollo social). En esta integración, la accesibilidad física en los edificios universitarios (itinerario, rampas, ascensor, escaleras, servicios higiénicos, ordenación y diseño del mobiliario, etc.), juega un papel básico de introducción, facilitación y mantenimiento de las actividades formativas y de la vida universitaria. Partiendo de esta idea, se puede evaluar la accesibilidad física, analizando las barreras arquitectónicas en los edificios docentes (que afectan tanto a personas con discapacidad motora como sensorial, sobre todo), investigación que se realiza con el objetivo de sentar las bases para futuras intervenciones y proyectos en el marco de accesibilidad universal y del diseño para todos.

En este sentido, y desde la normativa vigente (Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, disposición adicional vigésimo cuarta, de la integración de estudiantes con discapacidad en las Universidades, así como Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad, BOE, 289 de 3/12/2003), se establecen tanto la promoción y desarrollo de medidas de apoyo y compensación, como la evitación de la discriminación, garantizándose una vida plena en derechos civiles, sociales, económicos y culturales. De esta forma, cumpliéndose los preceptos constitucionales (Arts. 9.2; 14; 27) en las personas con discapacidad, a las que se prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos (Art. 49. C E), la respuesta de la Universidad al alumnado con discapacidad tiene así dos frentes de actuación. De un lado, la atención al desarrollo de sus capacidades e intereses, a través de los elementos de compensación y adaptación curricular; y por otro, la facilitación de los elementos de acceso y dominio de situaciones, con los que alcanzar niveles de igualdad con sus compañeros sin dificultades. Esta accesibilidad, en una acepción general de la misma, se evidencia tanto en acciones como en actitudes, en la ruptura de barreras psicológicas como físicas, en la creación y favorecimiento en suma, de acciones, encaminadas a compensar la discapacidad y desarrollar la capacidad de la persona. La idea y el trabajo de un diseño de todo para todos, haciendo un medio más accesible, deviene en una discapacidad reducida y en un mayor desarrollo de las capacidades de las personas y de su calidad de vida, desenvolviéndose en un medio respetuoso y justo de sus necesidades.

Discapacidad y accesibilidad en la Universidad de Málaga

Con supuestos de partida y objetivos desde un diseño de todo para todos, un edificio es accesible, cuando se trata de un conjunto urbanístico o arquitectónico que considera de forma integrada los elementos de entorno, entrada, interior, áreas de circulación horizontal y vertical, servicios, zonas de espacio público y otros aspectos, con el propósito de facilitar su uso (Alegre y Casado, 2001; Real Patronato sobre Discapacidad, 1995, Rubio 2002; Romero, Rodríguez, Luque y Moreno, 2004).

 

En consecuencia, los edificios universitarios, por su función docente e investigadora, son de uso público y habilitados para una gran concurrencia, de lo que se sigue que habrán de tener el mayor grado de accesibilidad, la aceptación de la normativa que la regula y, en lo posible, la aplicación de la misma. Si lo anterior es bien cierto, no lo es menos que la antigüedad y tipo de construcción de los edificios de los campus universitarios, han de someterse a revisión y/o remodelación, a fin de adquirir mayores grados de accesibilidad.

Con esta actitud y desde la sensibilidad y promoción de proyectos y actuaciones de la Universidad de Málaga, hacia las personas con discapacidad, nos propusimos el estudio de su estado de accesibilidad arquitectónica y de servicios, persiguiendo tanto objetivos de análisis (marco estructural y funcional de su respuesta a las necesidades del alumnado con discapacidad), como de evaluación y propuestas de adaptación y mejora. Así, en cada centro se evalúa: Acceso al edificio, Itinerario horizontal, Itinerario vertical, Acceso y uso de: Secretaría, Conserjería, Reprografía, Biblioteca, Aulas, Salas de Actos, Decanato o Dirección, Servicios Higiénicos, Cafetería y Comedor. Si de cada edificio se analizan las diferentes entradas, los itinerarios y los servicios (en total 13 zonas con múltiples características), la unión de todos los datos de los instrumentos de análisis (Fichas de Evaluación de la Accesibilidad, Alegre i Valls, y Casado, 2001) se obtendría, para cada edificio, la comprobación de un mínimo de 611 elementos.

Considerando que el principal objetivo de nuestro estudio, ha sido el de conocer y evaluar las deficiencias y barreras del entorno (nivel de accesibilidad), para poder adaptarlo o construirlo, los diferentes centros evaluados de la Universidad malagueña, presentan en general, itinerarios adaptados, aunque también sigan estando presentes barreras arquitectónicas, que no se han suprimido, tanto en el acceso al centro, como a sus diferentes servicios e instalaciones, lo que impide todavía el acceso de algunos estudiantes con discapacidad, a los servicios que el centro ofrece y su uso. Así, los alumnos con discapacidad motora encontrarán más dificultades, no tanto en el acceso al edificio, como en los diferentes servicios que ofrece el centro, lo que es debido a la existencia de entradas no adaptadas y de escaleras que aún no están complementadas con rampas o elemento alternativo. El espacio y la organización del mobiliario en cafeterías y comedores, será otro de los obstáculos con los que se encontrarán, unido a la altura excesiva de los mostradores de atención al público. Además, estos alumnos no disponen de plaza reservada adaptada en clases o auditorios. Los alumnos con discapacidad sensorial tampoco tienen esa reserva de plaza, ni cuentan con clases o auditorios donde exista adaptación visual o auditiva, que les ayude a acceder a la información. Así mismo, se pueden observar en los edificios evaluados, la ausencia de carteles informativos en braille, que orienten al alumno con discapacidad visual por el centro.

En esta situación, las condiciones arquitectónicas de la Universidad de Málaga, aunque la mayor parte de los edificios evaluados, presentan itinerarios adaptados a las personas con discapacidad, incorporando a sus instalaciones rampas, ascensores, servicios higiénicos adaptados, entre otros aspectos, en su conjunto arquitectónico y de servicios en general, aún debe continuar el esfuerzo por conseguir mayores cotas de accesibilidad y ruptura de barreras, para que un alumno con discapacidad se encuentre en plenas condiciones de igualdad e integración. Cierto y justo es concluir que, desde la propuesta y desarrollo de estos estudios en la Universidad de Málaga, se ha contado con la preocupación, apoyo y propuestas de ejecución del Equipo de Gobierno, consiguiéndose una mejora y creación de nuevas condiciones de accesibilidad en los campus.

En cualquier caso, siguen siendo necesarias, tanto la investigación como medidas concretas sobre accesibilidad en la Universidad, proporcionando los recursos precisos para la formación y creándose nuevos proyectos educativos que contribuyan a conseguir la plena integración académica y social de los alumnos con discapacidad en la Universidad. En efecto, y como última reflexión, la Universidad no es sólo una Institución o estructura académica sin más, también supone un periodo y lugar de formación, de encuentro, y de integración personal y social. En este marco sociotemporal y de desarrollo sistémico, en el que la persona es sujeto activo en su entorno, el hecho de que tenga dificultades de comunicación, movilidad reducida disminución sensorial, problemática psíquica, etc., nos debe plantear, no sólo una respuesta a su hecho individual, sino que nos obliga, paralelamente, a soluciones contextuales (accesibilidad y supresión de barreras) y sociales (actitudes hacia la integración), con las que reducir discapacidad, desarrollar potencialidades, obtener la accesibilidad máxima y cumplir los principios de igualdad de oportunidades.

Como se ha citado en otro lugar (Luque y Rodríguez, 2005), en una sociedad democrática, con planteamientos educativos universales y de justicia distributiva, no pueden permitirse situaciones en las que algún alumno o alumna, tengan limitada su accesibilidad y desarrollo a los estudios superiores. Dado que la integración de los alumnos con discapacidad en los estudios universitarios, es tanto una necesidad social como un derecho, cualquier Universidad ha de procurar y conseguir ser un entorno de plena accesibilidad arquitectónica en sus edificios y, en consecuencia, facilitar su vida académica y social. Se satisfacen así las necesidades especiales del alumnado universitario, a las que se debe dar respuesta, habilitando el acceso al recinto universitario, a los edificios y a las diferentes salas de éste, todo lo cual se hace extensivo a los diferentes servicios de bibliotecas, secretaría, conserjería..., que deben también adaptarse a la diversidad del alumnado. Ello es así porque estas barreras, tanto físicas como de acceso a la información, sitúan a las personas con discapacidad en una situación de desigualdad y dependencia respecto al resto de sus compañeros, dándose una contradicción con una visión de discapacidad, donde la autonomía, la integración, la igualdad y las capacidades del individuo, deben ser piezas principales en su definición (Schalock, 1999). A resultas de esos postulados se habrán de diseñar sistemas totales, favorecer estructuras y organización accesibles (recursos, contexto y en actitudes) y desarrollar los mecanismos de compensación, que hagan posible la educación de las personas con discapacidad y su participación en una comunidad inclusiva.

De acuerdo a la Ley de Integración Social de los Minusválidos (LISMI) y a la Ley 1/1999 de Discapacidad en Andalucía, así como a la mencionada Ley 51/2003, de 2 de diciembre, LIONDAU), las nuevas construcciones han de contar con los elementos de accesibilidad adecuados, siendo los arreglos o reformas, las modificaciones de mayor complejidad en su adaptación a la normativa. En cualquier caso, hacer una Universidad accesible, implica considerar las barreras urbanísticas, de entorno, transporte y de comunicación, valorando su eliminación o disminución, proponiendo a su vez, soluciones alternativas o complementarias, que sirvan para favorecer la calidad de vida de sus usuarios, mejorar el acceso a la enseñanza, y, en suma, ser ejemplo y referencia a la sociedad a la que sirve.

El artículo completo puede encontrarse en la revista Intervención Psicosocial: Luque Parra, D. J; Rodríguez Infante, G.; y Romero Pérez, J. F. (2005): Accesibilidad y Universidad. Un estudio descriptivo. Intervención Psicosocial. Vol 14 ( 2), 209-222.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Alegre i Valls, L. y Casado, N. (2001): Guía para la Redacción de un Plan Municipal de Accesibilidad. Madrid. Real Patronato sobre Discapacidad.

Imserso. (1995). Manual de accesibilidad. Madrid. Ministerio de Asuntos Sociales.

Luque, D. J.; Rodríguez, G. (2005). "Accesibilidad y adaptación curriculares al alumnado con discapacidad en la Universidad. Una reflexión docente." Comunicación I Congreso Nacional de Universidad y Discapacidad. Salamanca

Luque, D. J., Rodríguez, G y Romero, J. F. (2005). "Accesibilidad y Universidad. Un estudio descriptivo". Intervención psicosocial, 14 -2. (209-222).

Romero, J. F., Rodríguez, G., Luque, D. J. Moreno, M. (2004). "Perspectiva institucional de la accesibilidad y la discapacidad en la Universidad de Málaga". IV Congreso Internacional de Psicología y Educación. Almería.

Rubio, A. J. (2002): "Accesibilidad a los edificios universitarios y su entorno urbano". Revista A distancia. Vol. 20. nº 1: 34-39.

Schalock, R. (1999). "Hacia una nueva concepción de la discapacidad". Siglo Cero. Vol. 30 (1). 5-20.

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