J.L. González1, M.J. Garrido2, J.J. López3, J.M. Muñoz4 P,A. Arribas5, P.Carbajosa6 y E. Ballano7

1Secretaría de Estado de Seguridad, Gabinete de Coordinación y Estudios, Madrid, España

2Guardia Civil, Unidad Técnica de Policía Judicial, Madrid, España

3Policía Nacional, Unidad Central de Familia y Mujer (UFAM), Madrid, España

4Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid, España

5Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad, Universidad Autónoma de Madrid, España

6Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, España

7Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, Madrid, España

La manifestación más extrema de la violencia es el homicidio, que en las sociedades desarrolladas inquieta mucho cuando se produce en el ámbito doméstico, y especialmente en las relaciones de pareja, donde la mujer presenta seis veces más riesgo de morir que el hombre, por lo que estos crímenes se vinculan a la violencia de género, definida internacionalmente como la manifestación más cruel de la desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres.

Aunque España presenta una tasa de homicidios de mujeres inferior a las medias europea y mundial, y cuenta con políticas activas para combatir y reducir la violencia de género (Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género), se siguen registrando homicidios de mujeres a cargo de sus parejas varones (feminicidios): desde el año 2003 y hasta julio de 2018 han sido 947, unos 60 de media al año. De ellas, un 25% habían denunciado previamente a su homicida por violencia o maltrato, mientras que el restante 75% no lo había hecho. Ambos grupos de víctimas son inquietantes, porque invitan a pensar que fracasó la protección (en el primero), y que no se atendió adecuadamente a los indicadores de riesgo mortal (en el segundo).

Para evitar futuras muertes, parece necesario estudiar el fenómeno más a fondo de lo que se ha venido haciendo, llegando a explicarlo, no solo a describirlo. Desde los años 90 se han creado en distintos países equipos de revisión de homicidios en el entorno familiar, que los analizan de manera multidisciplinar, especialmente los de mujeres, para determinar factores comunes y qué cambios sería necesario implementar para evitar futuras muertes. En esta línea, tras revisar las características de estas iniciativas internacionales, en 2015 se dieron en España los primeros pasos para constituir un Equipo nacional de revisión pormenorizada de Homicidios en el contexto de la Violencia de Género (EHVdG), cuyos orígenes, composición y operativa se describen en un artículo publicado en el nº 28 del Anuario de Psicología Jurídica (2018).

Su objetivo principal es ir más allá de la mera descripción de los casos, estudiando a fondo los factores determinantes de que una persona en concreto (agresor) perpetre una conducta de tal gravedad (asesinato) contra su pareja actual (y no sobre las anteriores) en un momento espaciotemporal determinado y con un modus operandi concreto. Estudiando pormenorizadamente una muestra significativa de homicidios de pareja quizá se puedan recopilar indicadores que faciliten la prevención de la ocurrencia de casos futuros, mediante advertencias a las posibles víctimas y a las personas de su entorno. Viendo también si es posible detectar diferencias entre los casos con denuncia previa y sin ella. Además, esa revisión facilitaría la inspección de los protocolos y procedimientos de las distintas Instituciones implicadas: policiales, judiciales y asistenciales (psicológicos, jurídicos, sociales o sanitarios); de modo que si se identifican disfunciones se podrían corregir, también en beneficio de la prevención. Finalmente, permitiría conocer el impacto de estos hechos en víctimas indirectas, identificando necesidades de menores que hayan quedado huérfanos, y encontrado indicadores específicos para los casos de asesinato de hijos menores.

Dada la baja prevalencia del feminicidio, para recopilar una muestra suficientemente representativa, es necesario revisar casos de diferentes años y de todo el territorio nacional (zonas urbanas y rurales). Por otra parte, la información existente en fuentes documentales es insuficiente a nivel explicativo, además de estar dispersa por las diversas instituciones, siendo necesario recurrir a la entrevista personal de las personas más cercanas a las víctimas y a los homicidas; y, en último término, a obtener la versión (explicación) del propio homicida. Esta tarea de investigación de campo requiere contar con entrevistadores expertos, bien entrenados en entrevista de investigación y habilidades comunicativas, que sepan afrontar la emocionalidad que suscita el tema en los interlocutores (desde hostilidad a suma tristeza), tanto para vencer reticencias como para integrar y contrastar toda la información manejada. También conviene ser experto en autopsia psicológica y en perfilamiento indirecto de la personalidad. Por último, para evitar sesgos en la recogida y análisis de los datos y asegurar la adecuada visión multidisciplinar, conviene que la revisión pormenorizada se haga desde diferentes perspectivas y colectivos profesionales: policías, psicólogos, operadores jurídicos, académicos), y utilizando un protocolo estandarizado.

Bajo todas estas premisas, desde el Gabinete de Coordinación y Estudios del Ministerio del Interior se asumió la tarea de coordinar este ambicioso estudio, congregando a nivel central a expertos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (del Estado y autonómicas), Instituciones Penitenciarias, Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, Unidad de Violencia sobre la Mujer de la Fiscalía, Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, y del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial.  Este equipo central se encarga de planificar y de impulsar la revisión de los casos, facilitando la organización de Grupos de Revisión Provinciales, a los que se incorporan expertos académicos de más de 20 Universidades y Centros de investigación científica (profesores y alumnos de posgrados, especialmente psicólogos forenses y criminólogos) que, en virtud de convenios de colaboración con el Ministerio, actúan de revisores de campo.

En julio de 2018 ya se habían trabajado 187 homicidios, estando previsto finalizar el trabajo de campo en septiembre; y, a partir de ahí, proceder a los análisis de datos y a la divulgación de los resultados pertinentes.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Anuario de Psicología Jurídica :

González, J.L., Garrido, M.J., López, J.J., Muñoz, J.M., Arribas, A., Carbajosa, P., y Ballano, E. (2018). Revisión Pormenorizada de Homicidios de Mujeres en las Relaciones de Pareja en España. Anuario de Psicología Jurídica, 28, 28-38.

José Luis González Álvarez. Doctor en Psicología. Master en Psicología Clínica, y en Ciencias Forenses por la Universidad Autónoma de Madrid. Teniente Coronel de la Guardia Civil, Jefe de Área de Estudios y Formación en la Secretaría de Estado de Seguridad (Ministerio del Interior).

María José Garrido Antón. Doctora en Psicología. Capitán de la Guardia Civil destinada en la Sección de Análisis del Comportamiento Delictivo. Ha participado en varios proyectos de investigación sobre la satisfacción de las víctimas de violencia de género con el sistema policial, la opinión de los agentes policiales con las medidas de protección y la revisión de homicidios de pareja a nivel nacional.

Juan José López Ossorio. Doctor en Psicología. Master en Criminología y Especialista en Psicología Forense y Violencia de Género. Facultativo de la Policía Nacional. Jefe de Área en el Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad (Ministerio del Interior).

José Manuel Muñoz Vicente. José Manuel Muñoz Vicente. Psicólogo Forense. Tribunal Superior de Justicia. Comunidad de Madrid.

Ana Arribas Rey. Guardia Civil. Graduada en Criminología por la Universidad Europea de Madrid. Máster en análisis y prevención del crimen por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Título de Experto en análisis de inteligencia por el Instituto de Ciencias Forenses y Seguridad de la Universidad Autónoma de Madrid.

Pablo Carbajosa. Psicólogo clínico e investigador especializado en violencia de género. Labor clínica en el ámbito de la salud mental, las drogodependencias y el tratamiento de la violencia intrafamiliar. Como docente ha impartido cursos, participado en congresos y colaborado con Universidades en distintos proyectos de investigación.

Enrique Ballano Rubio. Licenciado en Psicología, especialidad Clínica. Experto en Trastornos de Personalidad y Neuropsicología. Funcionario del Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias, ha sido Consejero Técnico y Subdirector General adjunto de Penas y Medidas Alternativas de la Secretaria General de Instituciones Penitenciarias.

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