El Gobierno de la Rioja ha presentado su nuevo Plan de Prevención de Adicciones para los años 2018-2022, un instrumento estratégico de planificación que establece las prioridades y ámbitos de actuación en materia de adicciones.

Tal y como se ha señalado desde el Ejecutivo riojano, el nuevo Plan -que coincide con la reciente presentación del Plan de Prevención de Adicciones estatal-, “busca implicar a las personas en la defensa de su salud, y aumentar la percepción social de los riesgos reales que el consumo de tabaco, alcohol y otros productos adictivos, conlleva para nuestra salud”.

El Plan se fundamenta en los datos del Observatorio Riojano sobre Drogas y la Oficina de Información sobre Drogas, así como en documentos de referencia nacionales e internacionales, para justificar la elección de los objetivos marcados.

Según figura en el documento publicado por el Gobierno de la Rioja, el Plan establece los siguientes principios rectores y ejes de actuación:

Enfoque de salud pública en todas las políticas

Teniendo en cuenta los determinantes sociales de la salud, entre los que destacan los factores ambientales que influyen en la toma de decisiones sobre el uso de drogas y adicciones, el Plan prevé actuar sobre las conductas relacionadas con la salud, poniendo énfasis en las acciones individuales y colectivas, muy especialmente, en actuaciones orientadas a crear entornos saludables e influir en factores estructurales de orden social, económico y político.

Integración de la perspectiva de género en la salud pública

El informe afirma que la integración de la perspectiva de género en la salud pública significa considerar las diferentes necesidades de mujeres y hombres en todas las fases del desarrollo de políticas y programas. Por ello, su objetivo fundamental es lograr la equidad de género. Acciones como indagar en las causas del elevado índice de consumo de hipnosedantes entre la población femenina en todas las edades, o contemplar la puesta en marcha de programas sensibles al género (para que las mujeres superen los posibles obstáculos de acceso a los tratamientos), entre otras, ponen de relieve la necesidad de abordar las actuaciones en materia de adiciones, teniendo en cuenta las diferentes condiciones y necesidades de mujeres y hombres.

Visión integral de las adicciones

Dado su carácter transversal, el documento señala la importancia de abordar el fenómeno de las adicciones desde una perspectiva multidisciplinar e integral, potenciando los factores de protección y reduciendo los de riesgo, de modo que se garantice la prevención y asistencia a las personas con problemas de adicciones, en igualdad de condiciones respecto al resto del sistema sanitario.

Asimismo, la promoción de la salud y la prevención de las adicciones para colectivos vulnerables constituye un área de actuación prioritaria.

El Plan de Prevención, como instrumento estratégico de planificación, marca las prioridades en materia de adicciones, establece los ámbitos de actuación y facilita la puesta en marcha de mecanismos que faciliten la participación social y la coordinación de acciones. Sus ejes transversales son la participación activa de la sociedad en la implantación y las medidas correctoras a integrar, la perspectiva de género con carácter transversal y la consideración de la diversidad en sus propuestas.

Todo ello, a través de indicadores de resultados en salud como fin último de las acciones del plan, para mejorar la calidad de vida de las mujeres y hombres a quienes se dirige.

Colaboración y participación de la sociedad civil

La estrategia de participación y colaboración social es uno de los pilares de acción del Plan. Este documento trata de establecer un plan vivo y dinámico en el que se puedan introducir mejoras, tanto en objetivos como en acciones, a medida que se vayan evaluando las estrategias previstas en el mismo.

Alcohol, adicciones comportamentales y nuevas problemáticas

El interés por el uso del alcohol se debe a las múltiples repercusiones sanitarias y sociales relacionadas con la morbilidad y mortalidad derivadas de su consumo, así como con otras cuestiones como seguridad vial, violencia de género o embarazos adolescentes. A este respecto, el documento pretende erigirse como una garantía de protección frente al alcohol de algunos colectivos como los menores, las mujeres, los profesionales de riesgo o los colectivos cultural o socialmente más vulnerables. En esta línea, contempla también nuevas sustancias como las bebidas energéticas (el 43% de los escolares de 14 a 18 años las ha consumido en el último mes).

Por otro lado, dado el ingente incremento de demandas asistenciales por adicciones comportamentales, se dedica especial atención a este tipo de problemáticas, principalmente las que se derivan del mal uso de las TIC (juegos de azar en internet, adicciones al sexo online, abuso de video juegos online, al uso del móvil y otras) y las clásicas de adicción a los juegos de azar (apuestas, bingos, máquinas tragaperras, loterías y otras), con especial interés en el ámbito de los menores y su actual desprotección hacia las apuestas en internet y videojuegos online.

Tal y como explica el documento, se trata de conductas que pueden generar patrones adictivos similares a los ocasionados por las sustancias.

Atención especial a la diversidad y la vulnerabilidad

Los objetivos planteados atienden la diversidad y la vulnerabilidad social de determinados colectivos, tanto en la prevención como en la atención a las adicciones.

La vulnerabilidad viene determinada por contextos, creencias y estructuras de las relaciones sociales que configuran colectivos con mayor riesgo de exclusión en el acceso a la salud pública y la prevención.

De este modo, el documento recuerda que, la edad, el género, el nivel educativo, la disponibilidad económica o las situaciones que propician un estrés continuado, pueden condicionar una mayor desprotección ante el consumo de productos legales como el tabaco, el alcohol, los juegos de azar o de otras drogas ilegales.

Por ello, el Plan de prevención de Adicciones prioriza la protección de los colectivos más vulnerables y en riesgo de exclusión asegurando el acceso de todas las personas a los servicios y recursos.

Derechos Humanos, Universalidad y Equidad

El Plan se basa en los principios de universalidad y equidad, y recuerda que la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en salud pública referido a las adicciones, implica garantizar a todos los usuarios del sistema de salud de La Rioja la accesibilidad a la prevención y el tratamiento a todos los niveles.

Para tal fin, se inspira en el concepto de universalismo proporcional, aseverando que las actuaciones en materia de adicciones deben ser universales, "pero con una escala e intensidad que sea proporcional a las necesidades y los recursos disponibles".

El Plan riojano se encuentra disponible a través del siguiente enlace:

Plan de Prevención de Adicciones de la Rioja 2018-2022

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