El 22 de enero dio comienzo la edición 49 del Foro Económico Mundial. El encuentro, celebrado como todos los años en Davos (Suiza) reunió durante tres días a los líderes mundiales con el objetivo de tratar los principales problemas que afectan a la economía de los países y potenciar el debate para buscar nuevas formas que mejoren la vida de las personas.

Este año, uno de los temas abordados ha sido la salud mental, en concreto, la promoción de la salud mental positiva y su contribución al crecimiento económico y los costes de la salud mental.

La Organización Mental Health Europe (MHE) –que agrupa a más de 3.000 ONGs y asociaciones de salud mental en toda Europa-  ha manifestado a través de un comunicado su satisfacción ante la noticia de que la salud mental ocupe un lugar destacado en esta agenda, puesto que “muestra, una vez más, que abordar la salud mental y el bienestar es clave para fomentar sociedades sostenibles y saludables”. No obstante, ha advertido a los líderes políticos que el debate de la salud mental no debe centrarse en “los costes y carga económica” de los trastornos mentales a nivel mundial, sino que debe dirigirse más allá. "La salud mental es importante y es hora de ponerla en el centro de las políticas europeas e internacionales: debemos centrarnos en la promoción de la salud mental positiva y verla como una oportunidad para sociedades más sostenibles y sanas", ha afirmado Claudia Marinetti, Directora de MHE.

En esta misma línea, MHE ha recordado el último informe del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, -y del que ya se habló en su momento en Infocop (ver aquí)-, en el que dicho experto señalaba la importancia de abandonar la insistencia en estudiar la carga mundial de la enfermedad mental y comenzar a redirigir los debates hacia “la carga mundial de los obstáculos” que impiden que los sistemas sanitarios puedan adoptar un enfoque basado en los derechos humanos, y que son: el predominio en salud mental de un modelo biomédico obsoleto e inadecuado, la asimetría de poder en salud mental (liderada por la psiquiatría biológica junto con el apoyo de la industria farmacéutica) y el sesgo en los resultados informados en los ensayos clínicos sobre la eficacia de los fármacos en salud mental.

Para MHE, a la hora de tratar el tema de la salud mental, los líderes mundiales deben considerar los factores sociales y contextuales que influyen en la salud mental y reconocer el papel de estos determinantes para elaborar estrategias efectivas que produzcan un verdadero cambio social a nivel mundial.

Tal y como aclara la Directora de MHE en dicha nota de prensa: “Todos tenemos salud mental, se trata de mucho más que cifras y números que afectan al crecimiento económico. Estamos hablando de las personas, sus vidas y su bienestar: esperamos que las futuras ediciones del foro arrojen luz sobre los beneficios de invertir en sistemas de salud mental resilientes, centrados en la persona y orientados a la recuperación".

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