"Reconocer que los padres cuentan con teorías y conocimientos previos, con metas y prácticas educativas que despliegan en su situación familiar, lleva a descartar el supuesto de que se trata de personas sin experiencia". Partiendo de esta idea, los autores de este artículo han propuesto todo un modelo de trabajo con los padres y madres de familias en riesgo de exclusión social.

María José Rodrigo, Ana Delia Correa, María Luisa Máiquez, Juan Carlos Martín, y Guacimara Rodríguez

Universidad de La Laguna y Fundación ECCA para la Educación de Adultos

En este artículo se describen los resultados de un programa de padres denominado "Apoyo Personal y Familiar," (APF) dirigido a familias en riesgo psicosocial de la Comunidad Canaria. Entendemos por familia en situación de riesgo psicosocial a aquella en la que los responsables del menor, por circunstancias personales y relacionales, así como por influencias adversas de su entorno, hacen dejación de sus funciones parentales o hacen un uso inadecuado de las mismas, comprometiendo o perjudicando el desarrollo personal y social del menor, pero sin alcanzar la gravedad que justifique una medida de amparo, en cuyo caso se consideraría pertinente la separación del menor de su familia.

La intervención que se lleva a cabo con estas familias desde los servicios sociales municipales sigue una filosofía de preservación familiar, según la cual la familia es una fuente importante de estabilidad y de apoyo para el menor, por lo que deben hacerse todos los esfuerzos necesarios para que pueda seguir manteniendo estas funciones del modo mejor posible. Estos servicios de preservación se han creado a partir de la promulgación de la Ley autonómica 1/97 de Atención Integral al menor y a la Familia.

El programa APF se implementa a través de grupos de padres en riesgo psicosocial (sobre todo acuden madres), seleccionados por los servicios sociales municipales y que se reúnen hora y media una vez por semana, durante unos 8 meses. El programa sigue una metodología experiencial, que consiste en presentar a los padres multitud de episodios de la vida cotidiana donde pueden observar las reacciones de distintos miembros de la familia ante dichos episodios. Los padres son invitados a ponerse en el punto de vista de las personas implicadas, para después reflexionar sobre sus propias concepciones y las consecuencias que de ellas se derivan sobre el comportamiento de sus hijos. A partir de la interpretación de situaciones educativas, se espera que los padres puedan reconstruir sus concepciones e ideas sobre sus hijos y sobre su papel como tales, esto es, reconceptualizar las prácticas educativas a partir de episodios cotidianos como paso previo para poderlas modificar (Máiquez, Rodrigo, Capote y Vermaes, 2000; Martín, Máiquez, Rodrigo, Correa y Rodríguez, 2004; Rodrigo, Máiquez, Martín y Rodríguez, 2005).

Este modelo de formación supone, además, crear en los padres un sentido de competencia personal, más que de dependencia del experto. Reconocer que los padres cuentan con teorías y conocimientos previos, con metas y prácticas educativas que despliegan en su situación familiar, lleva a descartar el supuesto de que se trata de personas sin experiencia. En consecuencia, se busca que los padres se sientan activos y protagonistas en su tarea educativa introduciendo modificaciones en su modelo educativo y desarrollando la confianza en su capacidad para educar a sus hijos.

Algunos resultados obtenidos con esta metodología en un grupo de 144 madres canarias, que completaron el programa, respecto a otro grupo control de 155 madres, que no lo realizaron, señalan efectos muy positivos en la Agencia Personal, esto es, mayor autoeficacia, mayor percepción de control sobre sus vidas, una percepción más realista de la dificultad de su rol y mayor acuerdo con la pareja al terminar el programa. También es positivo que estas madres hayan podido modificar sus pautas educativas y sus concepciones sobre el desarrollo y la educación de sus hijos. En particular, ahora utilizan más la argumentación, el diálogo y la explicación de la norma a los hijos y son menos permisivas y negligentes con ellos. En cuanto a sus ideas, estas madres tienen ahora una imagen menos simple de las necesidades de los hijos y creen más en sus propias posibilidades como madres.

Asimismo, se ha observado que el tipo de discurso de las madres durante las sesiones y el comportamiento del mediador afecta a la eficacia del programa. El papel de la mediación en los procesos de verbalización del grupo es clave para apoyar y facilitar el proceso de intercambio y regular el clima emocional del grupo. Los resultados indican que cuando las madres siguen un discurso perspectivista aprenden concepciones y prácticas nuevas. Sin embargo, con este discurso no se fomenta la agencia personal porque están centradas en los otros y no en ellas mismas. Por su parte, el discurso auto-centrado y focalizado en su propio modelo educativo predice al final el mantenimiento de concepciones y prácticas menos positivas, pero se fomenta, en gran medida, la agencia personal, porque hablan de sí mismas como madres. Por tanto, debe haber un equilibrio entre ambos tipos de discurso para lograr un cambio en sus concepciones educativas y sus comportamientos. Los resultados sobre el comportamiento del mediador indican que, aunque debe predominar el papel mediador, habría que, en algunos momentos, combinarlo con un papel más directivo para recalcar aquellas pautas educativas de riesgo que no se deben realizar. En suma, se ha observado que mediante el discurso del grupo y el apoyo del mediador, las madres alcanzan una mayor agencia personal, unas ideas educativas más adecuadas y un repertorio también más positivo de comportamientos educativos con sus hijos. Sin duda, nos queda mucho por avanzar, pero los lindes del camino están señalados y también la meta. Asimismo, debemos perseverar y seguir en el camino del fortalecimiento de la colaboración institucional que está haciendo posible trasvasar estas experiencias de intervención a otras comunidades, como la de Castilla-León. De este modo, es como mejor servimos a aquellas familias que necesitan una nueva oportunidad para rehacer sus vidas.

 

Una revisión en profundidad de este trabajo puede encontrarse en la revista European Psychologist: Rodrigo, M.J., Correa A. D., Márquez, M.L., Martín .C. y Rodríguez G. (2006): Family Preservation Services on the Cnary Islands. European Psychologist, 11 (1), 57-70.

Ver referencias bibliográficas de este artículo.

Sobre los autores...

María José Rodrigo es catedrática de Psicología Evolutiva, dirige el Master en Intervención Familiar de la Universidad de La Laguna y es coautora del libro "Familia y Desarrollo Humano", de la editorial Anaya. Estudia las teorías implícitas de los padres sobre el desarrollo y la educación en familias normalizadas y en riesgo psicosocial.

Ana Delia Correa es profesora titular del área de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación. Imparte docencia de asignaturas relacionadas con Métodos de Investigación en la Facultad de Educación de la Universidad de la Laguna.Entre sus líneas de investigación cabe citar estudios sobre procedimientos de análisis estadístico multivariado, el ámbito de las Teorías Implícitas, el Conflicto Escolar y los sistemas de evaluación del alumnado en el Espacio Europeo de Educación Superior.

Mª Luisa Máiquez Chaves es profesora titular del área de Psicología Evolutiva y de la Educación. Imparte docencia en asignaturas relacionadas con temas de familia y programas de formación para padres. Entre sus líneas de investigación cabe citar estudios relativos a la familia en situación de riesgo psicosocial, especialmente enfocados a la detección de líneas de intervención con padres y menores pertenecientes a esas familias y al diseño de programas.

Juan Carlos Martín Quintana, es doctor en psicología por la Universidad de La Laguna. Profesor del Centro de formación de adultos Radio ECCA en Canarias y responsable del Área de Intervención Psicosocial y Familiar. Especialista en el diseño y evaluación de programas de intervención, en temas como la dinámica de grupos y las habilidades sociales.

Guacimara Rodríguez Suárez, es Doctora en Psicología por la Universidad de La Laguna con mención de Doctorado Europeo. Actualmente pertenece, como psicóloga, al Programa de Familia de la Fundación Canaria Ideo, en el que desarrolla sus funciones en el ámbito de la adopción.

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