Alba María García Rasero1 y José Antonio Tamayo Hernández2

1CENTER Psicología Clínica

2Centro Universitario de Ciencias de la Salud San Rafael-Nebrija

El cáncer se trata de un grupo de enfermedades, que pueden afectar a cualquier parte del cuerpo, caracterizado por su rápida extensión por el organismo del paciente. Los últimos datos obtenidos hablan de que el número de tumores continúa creciendo, habiendo 18.1 millones de nuevos casos en 2018. Así mismo, se estima que los tumores más frecuentes en el mundo durante el 2018 han sido el de pulmón, mama, colon y recto, próstata y estómago.

Cuando un nuevo paciente es diagnosticado de cáncer pasa por innumerables situaciones nuevas, llenas de incertidumbre, que suponen un alto nivel de estrés por las preocupaciones, temores y el dolor asociado (Luciano y Páez, 2013). No obstante, no solo el paciente es el que sufre todos estos síntomas; sino también sus familiares que se ven envueltos en el curso de la enfermedad, al tener que proporcionar cuidado y apoyo emocional al enfermo, obligándoles a asumir nuevas responsabilidades. Por este motivo, el proceso de tratamiento de cáncer es complejo y, habitualmente, se asocia con complicaciones que influyen a nivel físico, psicológico y social, tanto en sus familias como en los propios pacientes (Mohabbat-Bahar, Maleki-Rizi, Esmaeil Akbari y Moradi – Joo, 2015). Hasta este momento, los síntomas más estudiados han sido, por un lado, el nivel de estrés que acarrean las preocupaciones y los miedos; y por otro, los síntomas depresivos.

Han sido muchos los estudios que han intentado demostrar la eficacia de los diferentes tratamientos psicológicos para el cáncer. Así, por ejemplo, desde la terapia cognitivo-conductual se han encontrado evidencias de su efectividad en estos síntomas psicopatológicos que presentan los pacientes y familiares con cáncer (Feros, Lane, Ciarrochi y Blackledge, 2013). En contraste, han surgido un gran número de terapias psicológicas con una perspectiva diferente a la mencionada anteriormente: las llamadas terapias de “terapia generación” o “contextuales” (Pérez, 2014). El objetivo de dichas terapias es el de cambiar la función de los pensamientos, recuerdos, emociones u otros eventos privados molestos, aprendidas en el contexto socio-verbal en el que vivimos, para así construirlos de manera flexible y efectivo (Ruiz y Callejón, 2014). No obstante, en nuestro estudio nos hemos centrado en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Desde la ACT, el tratamiento psicológico se centra en que la persona pueda tomar distancia de los eventos privados, emocionales y cognitivos, para que así pueda actuar según sus valores (direcciones valiosas). Así mismo, desde la ACT se le ayuda al paciente a reorientar su comportamiento teniendo en cuenta lo realmente importante en su vida (Mohabbat-Bahar, Maleki-Rizi, Azbari y Moradi – Joo, 2015).

Esta revisión pretendía analizar la evidencia empírica de la ACT en el tratamiento psicológico de los enfermos de cáncer, dentro de la literatura científica. Para ello, nos centraremos en:

  • Conocer la eficacia/efectividad de la ACT en la mejora psicológica de los pacientes oncológicos.
  • Comparar la eficacia diferencial de la ACT respecto a otras terapias (psicológicas, psicosociales o farmacológicas).
  • Identificar los componentes comunes de los programas terapéuticos, de acuerdo con el modelo de la ACT.

Como resultados en este estudio, la búsqueda y revisión de las publicaciones que reúnen los criterios de calidad científica y relevancia, al objeto de estudio ha arrojado un total de 8 artículos. En ello, en cuanto al tipo de tumor, el 75% de los estudios versan sobre el cáncer de mama, mientras que el 25% hacen referencia al cáncer de ovarios y otros tipos de cáncer. Esta preponderancia puede deberse a la mayor prevalencia del cáncer de mama sobre otro tipo de cáncer en la población en general. De hecho, es el segundo tipo de cáncer más frecuente, tras el de pulmón, según el último informe de 2017 de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Así mismo, el tipo de intervención psicológica más utilizada y estudiada con pacientes con cáncer estaría enmarcada en las terapias cognitivo-conductual, o también llamadas de “segunda generación”, cuyo objetivo principal es modificar directamente el comportamiento del paciente (Luciano y Valdivia, 2006). En contraposición, ha ido emergiendo en las últimas dos décadas la ACT como una de las terapias más paradigmáticas de tercera generación (Ruiz y Callejón, 2014). A través de la ACT, se le ayuda al paciente a reorientar su comportamiento teniendo en cuenta lo realmente importante en su vida, tratando de tomar distancia de los eventos privados, emocionales y cognitivos (Mohabbat-Bahar, Maleki-Rizi, Azbari y Moradi – Joo, 2015).  Además, cabe destacar que la ACT ha resultado ser más eficaz a largo plazo en el mantenimiento de la mejoría apreciada en los pacientes, mientras que no se encuentran tantas diferencias justo al finalizar la intervención.

De este modo, y tras realizar el análisis estadístico de la d de Cohen, se demuestra que la intervención desde la ACT, en pacientes con cáncer, conlleva una mejoría entre media y alta de la sintomatología ansiosa y depresiva, el distrés emocional, la calidad de vida, la flexibilidad psicológica y las expectativas ante la vida.

Sin embargo, a pesar de todo lo mencionado anteriormente, el objetivo principal de dichos estudios era disminuir los valores de ansiedad y depresión o tratar de medir la sintomatología, lo que entra en contradicción con el objetivo principal de la ACT, puesto que, desde esta terapia psicológica no se persigue la eliminación de los síntomas, sino la mejora de la flexibilidad psicológica al servicio de los valores que dan sentid a la vida de uno.

De este modo, a pesar de las limitaciones encontradas en este estudio, se han obtenido resultados prometedores para futuras revisiones y/o meta-análisis.

El artículo puede encontrarse en la revista Psicooncología:

García Rasero, A.M., y Tamayo Hernández, J.A. (2019). Revisión sistemática de la eficacia de la terapia de aceptación y compromiso en el tratamiento psicológico de pacientes con cáncer. Psicooncología, 16, 1, 101-125.

 

Referencias:

Feros, D., Lane, L., Ciarrochi, J. y Blackledge, J. (2013). Acceptance and Commitment Therapy (ACT) for improving the lives of cancer patients: a preliminary study. Psycho-Oncology, 22, 459-464. doi:10.1002/pen.2083.

Luciano, C., y Páez, M. (2013). Terapia de aceptación y compromiso (ACT) aplicada a pacientes con cáncer. En J. Cruzado, Manual de psicooncología. Tratamientos en pacientes con cáncer (págs. 261-280). Madrid: Ediciones Pirámide.

Luciano, M., y Valdivia, M. (2006). La terapia de aceptación y compromiso (ACT). Fundametos, características y evidencia. Papeles del Psicólogo, 27(2), 79-91.

Mohabbat-Bahar, S., Maleki-Rizi, F., Akbari, M. y Moradi-Joo, M. (2015). Effectiveness of group Training Based on Acceptance and Commitment THerapy on Anxiety and Depression of Women with Breast Cancer. Iran Journal of Cancer Prevention, 8(2), 71-76.

Ruiz, L., y Callejón, Z. (2014). Terapias conductuales de tercera generación en personas mayores: una revisión de la literatura. Psychology, Society & Education, 6(2), 113-124.

Artículos Relacionados
La importancia de abordar la salud mental en personas con cáncer
Un nuevo estudio avala la necesidad de la atención psicológica a pacientes con cáncer en España
Recomendaciones para mejorar la atención psicológica a las personas con cáncer y a sus familiares
Es necesario garantizar la atención psicológica a pacientes de cáncer y familiares, según un informe de la AECC