Aunque se ha avanzado en el tratamiento de la depresión en niños y adolescentes, los resultados son menos positivos de lo esperado, especialmente a edades tempranas. Probablemente esto se deba a que las intervenciones para la depresión infantil son adaptaciones de tratamientos diseñados originalmente para adultos, por lo que no tienen en cuenta cuestiones importantes del desarrollo como la influencia de los padres en el funcionamiento de los niños o las diferencias individuales en procesos relacionados con el afecto.

Con esta introducción, la psicóloga María Kovacs presenta la Conferencia titulada “Problemas en la regulación de la tristeza y la disforia como vía hacia la depresión juvenil: una nueva perspectiva sobre el tratamiento de jóvenes con depresión”, que impartirá en el marco del 5º Congreso Internacional de Psicología Clínica y de la Salud en Niños y Adolescentes, un evento que tendrá lugar en Oviedo, entre los días 14 y 16 de noviembre.

Maria Kovacs es Profesora Distinguida de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

Maria Kovacs

Es una experta reconocida internacionalmente en el ámbito de la depresión infantil, especialmente, por su aportación en el campo con la creación del mundialmente utilizado Inventario de Depresión Infantil (CDI-Children's Depression Inventory). Su trabajo ha sentado las bases para gran parte del progreso posterior en los trastornos del estado de ánimo.

En la actualidad, Kovacs es miembro de numerosas organizaciones profesionales -incluyendo la Association for Psychological Science, la American Association for the Advancement of Science y la American Psychological Association-, y ha participado en los comités asesores de la tercera y cuarta edición del Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales (DSM-III y DSM-IV), que proporciona los criterios estándar para la clasificación de los trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana.

Tal y como ha adelantado María Kovacs, su conferencia se centrará en un proceso evolutivo clave: la autorregulación de la tristeza y la disforia. Asimismo, durante el Congreso, desarrollará un taller, en el cual presentará las bases, antecedentes y principios básicos de la Terapia de Regulación Contextual de las Emociones (CERT), una nueva psicoterapia para la depresión infantil que se centra en la adquisición de habilidades, describiendo sus objetivos, técnicas y estrategias clave para el tratamiento.

Con motivo de su próxima visita a España para participar en este importante evento, le hemos realizado la siguiente entrevista, en la cual nos hablará en detalle sobre su interesante aportación: 

ENTREVISTA

En primer lugar, querríamos agradecerle que nos haya concedido esta entrevista.

Como introducción, usted cuenta en su haber con una extensa trayectoria y sus contribuciones a la Psicología Infantil son numerosas. Específicamente, ha dedicado gran parte de su carrera a la investigación de la depresión infantil. ¿Podría explicar cómo surge el interés por este campo de estudio?

Poco después de terminar mi doctorado, comencé a trabajar con el Dr. Aaron T. Beck. Durante las entrevistas con adultos con depresión, me sorprendió escuchar que, en muchos casos, su depresión se había iniciado cuando eran niños, niñas o adolescentes. Dado el cuadro clínico de un síndrome depresivo, estaba algo incrédula. Después hablé con colegas psiquiatras infantiles, quienes me dijeron que existían dudas en este campo en torno a si la depresión podía originarse ya en la infancia, y, en este caso, de qué modo evolucionaría. ¡Así que decidí investigar esta área problemática!

Probablemente una de sus contribuciones más conocidas es el Inventario de depresión infantil (CDI). ¿Qué hace que el CDI sea una de las herramientas más utilizadas para evaluar los síntomas cognitivos, afectivos y conductuales de la depresión en niños, niñas y adolescentes?

Su limitado vocabulario y su sencillo lenguaje son dos de sus características más fuertes. Si observas detalladamente, en muchos cuestionarios de autoevaluación para niños y niñas, el lenguaje es, con frecuencia, bastante avanzado: las palabras y las frases son demasiado cultas y complejas.

Otra peculiaridad fuerte del CDI es que incluye ítems sobre cómo se manifiesta la depresión en la vida diaria, por ejemplo, problemas en la escuela y con sus compañeros. Asimismo, otra característica muy útil es que hay una versión dirigida a padres y profesores, para que puedan registrar sus observaciones del niño o la niña. Al convertir las puntuaciones en puntuaciones T, se puede obtener un perfil basado en las tres fuentes de información (niños/as, padres, profesorado).

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud ha indicado que la depresión ocupa el tercer lugar con respecto a la carga de morbilidad entre los adolescentes. ¿Cómo pueden los padres identificar los primeros síntomas de depresión en sus hijos e hijas?

Por definición, una depresión clínica implica cambios notables en el/la niño/a que afectan a su funcionamiento diario. ¡Así que él/ella ya no es como solía ser! lo más frecuente es que los cambios en el estado de ánimo y en la emoción sean los primeros signos; el niño o la niña se vuelve más malhumorado/a, parece triste y llora con más facilidad o frecuencia, parece más complicado llevarse bien con él/ella debido a su irritabilidad.

En algunos niños, esto puede suceder junto con problemas relacionados con el sueño, tales como una pérdida de sueño no explicada.

En su opinión, ¿qué estrategias se podrían llevar a cabo, a diferentes niveles, para prevenir la aparición y el desarrollo de la depresión en niños/as y adolescentes?

Esta es la gran pregunta, ¿no? un enfoque consiste en identificar factores de riesgo, los principales factores que parecen incrementar la probabilidad de desarrollar la depresión, y, posteriormente, intervenir para reducir o mitigar la "fortaleza" de esa variable. Por ejemplo, la evidencia señala que los niños con alto riesgo de depresión tienen algunos problemas para regular las emociones tristes y disfóricas; para ellos, estos sentimientos pueden ser incontrolables. Entonces, enseñarles a regular mejor las emociones puede ser una forma de evitar el inicio de la depresión. Asimismo, existe una evidencia considerable que indica que la depresión se activa, generalmente, a causa de eventos estresantes. Por lo tanto, intentar minimizar el estrés puede ser otro modo de prevenir la depresión entre los niños de alto riesgo.

Sabemos que el próximo mes de noviembre, usted participará en el 5º Congreso Internacional de Psicología Clínica y de la Salud en Niños y Adolescentes, que se celebrará en Oviedo, entre los días 14 y 16, con una conferencia titulada "Problemas en la regulación de la tristeza y la disforia como vía hacia el inicio de la depresión juvenil: una nueva perspectiva sobre el tratamiento de jóvenes con depresión" (Problems in regulating sadness and dysphoria as a pathway to juvenile-onset depression: A new perspective on the treatment of depressed youngsters). ¿Podría decirnos en qué consistirá su charla y qué temas abordará?

A lo largo de la misma, hablaré sobre el enfoque en factores de riesgo, como una manera de entender de qué modo se desarrolla la depresión. Mi grupo de investigación se ha centrado en la capacidad de regular la tristeza y la disforia, y su fisiología subyacente, como aspectos decisivos en la depresión.

En esta conferencia, resumiré la evidencia en torno a los diversos problemas de regulación de las emociones que se han detectado entre los niños y niñas que están deprimidos y deprimidas, tuvieron depresión en el pasado, o presentan alto riesgo de depresión, porque hay un miembro afectado en la familia (padre o hermano).

Hablaré sobre la importancia de un tratamiento que sea sensible a las diferencias individuales y de desarrollo.

Dada la pregunta anterior, ¿por qué los resultados de los nuevos tratamientos para niños con depresión han sido menos favorables de lo esperado, especialmente en edades más tempranas?

No lo sabemos con certeza. Pero pienso que hay varias razones: primero, ninguno de los tratamientos existentes incluye la participación activa de los padres, orientada a que aprendan nuevas habilidades para educar a sus hijos e hijas. Segundo: el mismo tratamiento se aplica a todos los niños y niñas, sin atender a las diferencias individuales en importantes características o habilidades, o niveles de desarrollo. Tercero: la mayoría de los tratamientos existentes ignora el rol del contexto en las vidas de los niños y las niñas.

En el marco de este Congreso, se llevará a cabo también un taller de terapia de regulación contextual de las emociones. ¿Podría explicar su propuesta en detalle? ¿Qué papel juegan las familias en este tipo de tratamiento?

La terapia de regulación contextual de las emociones (CERT-Contextual Emotion Regulation Therapy) se fundamenta en la asunción de que una mala adaptación en la regulación de las emociones de tristeza y disforia, está causalmente relacionada con el inicio y mantenimiento de las depresiones. Se basa en un entendimiento del desarrollo, en cómo la regulación de la emoción se realiza desde etapas muy tempranas de la infancia, y situando a los padres en el centro de este proceso.

De este modo, la terapia de regulación contextual de las emociones requiere que, al menos un padre, participe en el tratamiento y aprenda a actuar como un "entrenador ayudante" en la recuperación del niño. El tratamiento tiene en cuenta que diferentes niños regulan las emociones de diversas maneras y que las habilidades requeridas también varían significativamente, en función de la edad cronológica/edad de desarrollo.

Como experta en el ámbito, ¿podría señalar los beneficios adicionales que puede ofrecer la terapia de regulación contextual de las emociones, en comparación con otros tipos de intervención?

Es sensible a las diferencias individuales en las habilidades de los niños e involucra estrechamente a los padres en el proceso de recuperación.

A este respecto, ¿cuáles son los desafíos de implementar una terapia de regulación contextual de las emociones para niños y adolescentes deprimidos?

El mayor reto es la cooperación de los padres, porque la terapia de regulación requiere una participación considerable por su parte. Por ejemplo, para un padre deprimido puede ser difícil cumplir el papel de "entrenador ayudante". Igualmente, los padres y/o abuelos no participantes pueden sabotear las nuevas interacciones de padres-niños que están implicados en esta terapia.

Finalmente, ¿le gustaría añadir algún otro comentario?

Espero conocer a todos y todas y aprender sobre los enfoques de tratamiento más populares que existen en la actualidad.

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