Maite Garaigordobil y Juan Manuel Machimbarrena

Universidad del País Vasco, España

El bullying y cyberbullying tienen efectos muy negativos, especialmente para las víctimas, pero también para los agresores. Trabajos previos han señalado las conexiones del bullying/cyberbullying con problemas de salud mental. Sin embargo, la mayoría de los estudios han centrado sus análisis en la adolescencia (ver revisión Garaigordobil, 2018). Por ello, explorar las conexiones entre bullying/cyberbullying y psicopatología infantil a edades más tempranas, puede ser útil para diseñar programas que ayuden a prevenir la victimización y la perpetración en la infancia. El trabajo realizado llena un vacío al analizar el estrés infantil y diez problemas emocionales y de conducta en víctimas y agresores del bullying y cyberbullying, en una etapa educativa (5º y 6º curso de Educación Primaria) que a menudo pasa desapercibida.

Concretamente, la investigación llevada a cabo tuvo como objetivo analizar las conexiones que existen entre victimización y perpetración de bullying y cyberbullying con estrés infantil autopercibido y con problemas emocionales y de conducta (PEC) evaluados por los padres. Participaron 1.993 estudiantes, de 9 a 13 años, del País Vasco (49,8% niñas). Los resultados mostraron que:

  1. Víctimas, cibervíctimas, agresores y ciberagresores tenían alto nivel de estrés y muchos PEC.
  2. Víctimas, cibervíctimas y agresores tenían alto nivel de estrés general (más estresados en general ante acontecimientos cotidianos) y en sus subdimensiones, problemas de salud/psicosomáticos (sufren con mayor facilidad problemas de salud como dolores de cabeza…), estrés escolar (problemas en el ámbito académico), y estrés familiar (perciben conflictos en su entorno familiar); los ciberagresores únicamente tenían alto estrés escolar.
  3. Víctimas y cibervíctimas mostraban PEC internalizantes y externalizantes (tenían síntomas de retraimiento, somatización, ansiedad, problemas de pensamiento, atención-hiperactividad, conducta perturbadora, problemas académicos, depresión…). Mientras quelos agresores y ciberagresores manifestaban más problemas externalizantes pero menos internalizantes (no tenían problemas de retraimiento, ni somatización, pero tenían síntomas de ansiedad, problemas de pensamiento, atención-hiperactividad, conducta perturbadora, problemas académicos, conducta violenta…).
  4. Víctimas, cibervíctimas, agresores y ciberagresores habían acudido significativamente más al psicólogo en el último año por diversos problemas (depresión, conducta violenta, problemas académicos, familiares, alimenticios…), comparados con los que no estaban implicados en situaciones de bullying ni cyberbullying.

Este trabajo añade evidencias de las conexiones entre bullying/cyberbullying y psicopatología infantil, ratificando los estudios que han encontrado que el daño emocional del bullying presencial y tecnológico es muy significativo para todos los implicados. Comparando con estudios previos, este trabajo evidencia que: (1) los agresores tienen más nivel de estrés y más PEC que los ciberagresores (más estrés familiar, psicosomático y más depresión); y (2) las víctimas y cibervíctimas sufren más estrés y PEC internalizantes y externalizantes que los agresores y ciberagresores.

Estos resultados confirman la necesidad de frenar el bullying/cyberbullying desde edades tempranas, lo que tendrá un efecto de prevención del estrés y de los PEC durante la infancia, es decir, de la psicopatología infantil. Es esperable que la reducción del bullying/cyberbullying tenga un efecto preventivo, ya que también otros estudios han mostrado que la victimización por parte de los iguales en la infancia media puede servir como un marcador de trastornos de internalización en etapas posteriores del desarrollo. Otros trabajos confirman que los agresores de bullying cara-a-cara tienen muchas conductas perturbadoras y violentas, y que ser agresor se relaciona con posteriores conductas asociadas a la delincuencia, violencia de género, ingesta de alcohol y drogas... lo que conduce con frecuencia a problemas con la justicia. Por consiguiente, los resultados evidencian la necesidad de intervenir para frenar la victimización y la perpetración del bullying desde edades tempranas, lo que reducirá problemas durante la adolescencia, la juventud e incluso en la vida adulta.

El bullying/cyberbullying es una conducta cruel, que genera gran sufrimiento a la víctima y que tiene graves consecuencias para todos los implicados. Además, no hay que olvidar que es uno de los principales motivos de suicidio infanto-juvenil. Constituye un relevante problema que ha experimentado un crecimiento en los últimos años. Su considerable prevalencia, también en edades tempranas (Machimbarrena y Garaigordobil, 2018), y sus graves consecuencias permiten considerarlo un problema de salud pública.

El estudio tiene implicaciones prácticas para contextos educativos, y permite enfatizar la importancia de implementar programas de prevención antibullying adaptados a estas edades y basados en la evidencia para evitar que estas situaciones se produzcan, programas similares a los planteados con adolescentes (Garaigordobil y Martínez-Valderrey, 2014, 2016).

La escuela es un contexto relevante para detectar, prevenir e intervenir en la violencia entre iguales. Las intervenciones en ámbitos educativos mediante la aplicación de programas se han demostrado eficaces. En general los programas que fomentan el desarrollo de competencias sociales y emocionales (comunicación, cooperación, empatía, resolución de conflictos, gestión de emociones negativas...) inhiben las conductas violentas. También los programas antibullying, que confrontan a los estudiantes directamente con el bullying/cyberbullying son eficaces para prevenir y reducir estas conductas. Y cuando la victimización se ha producido es fundamental la activación del protocolo antibullying con la implicación completa de toda la comunidad educativa. Sin embargo, el último informe de Amnistía Internacional (2019) sobre el acoso en España, concluye que los casos no son tratados rigurosamente en algunos centros, que las víctimas siguen siendo ignoradas y se minimizan las situaciones por las que pasan.

No obstante, para eliminar la violencia, la educación familiar desempeña un papel primordial, ya que los padres que son modelos de empatía y conducta prosocial, que refuerzan estas conductas en sus hijos, tienen con mayor probabilidad hijos menos violentos. Los valores ético-morales que los padres manifiestan y fomentan en sus hijos tienen un papel muy relevante en las conductas de éstos. Por consiguiente, la colaboración entre la escuela y la familia es fundamental para la erradicación del bullying/cyberbullying.

El artículo completo puede consultarse en la revista Psychosocial Intervention:

Garaigordobil, M. y Machimbarrena, J.M. (2019). Victimization and Perpetration of Bullying/Cyberbullying: Connections with Emotional and Behavioral Problems and Childhood Stress. Psychosocial Intervention , 28, 67-73.

 

Referencias:

Amnistía Internacional (2019).  Hacer la vista... ¡gorda!: El acoso escolar en España, un asunto de derechos humanos. Madrid: Amnistía Internacional España. Descargado desde https://www.es.amnesty.org/acoso-escolar/descargas-informe.

Garaigordobil, M. (2018). Bullying y Cyberbullying: Estrategias de evaluación, prevención e intervención. Barcelona: Oberta UOC Publishing.

Garaigordobil, M., y Martínez-Valderrey, V. (2014). Cyberprogram 2.0. Un programa de intervención para prevenir y reducir el ciberbullying. Madrid: Pirámide.

Garaigordobil, M., y Martínez-Valderrey, V. (2016) Cybereduca cooperativo 2.0. Juego para la prevención del bullying y cyberbullying. http://www.cybereduca.com.

Machimbarrena, J. M., y Garaigordobil, M. (2018). Prevalence of bullying and cyberbullying in the last stage of primary education in the Basque Country. The Spanish Journal of Psychology, 21. e48.  https://doi.org/10.1017/sjp.2018.41.

Maite Garaigordobil Landazabal. Catedrática de Evaluación y Diagnóstico Psicológicos en la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Su actividad docente e investigadora gira en torno al diseño de programas de intervención psicológica y al desarrollo de instrumentos de evaluación. Ha recibido el Primer Premio Nacional de Investigación Educativa en 1994 y en el 2003 concedido por el Ministerio de Educación y Ciencia. http://orcid.org/0000-0002-8621-6245.

Juan Manuel Machimbarrena. Es doctor en Psicología (2017) y trabaja como Profesor Adjunto en la Facultad de Psicología en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Su actividad investigadora gira en torno a problemas de conducta y usos de la tecnología en la infancia y la adolescencia y sus efectos sobre diversas variables relacionadas con la salud.