En la última década, ha habido un incremento en el uso generalizado de teléfonos inteligentes o smartphones entre la población infantojuvenil, especialmente a partir de los 11 años. Paralelamente, se ha observado también un aumento paulatino y sustancial de problemas de salud mental en este colectivo, lo que representa una carga significativa para los sistemas de salud en todo el mundo. Consecuentemente, hay una preocupación creciente en torno al posible impacto del uso de teléfonos inteligentes sobre la salud mental y bienestar de niños, niñas y adolescentes; sin embargo, no existe certeza sobre la prevalencia de uso problemático en la población infantojuvenil y aún no se han establecido asociaciones causales entre éste y la mala salud mental en la infancia y la adolescencia.

En este contexto, investigadores de Reino Unido han llevado a cabo una revisión sistemática y un metanálisis para analizar la prevalencia de uso problemático de teléfonos inteligentes entre los y las menores, y las características sociodemográficas asociadas con el mismo, cuantificando su impacto sobre la salud mental (síntomas de depresión, ansiedad o estrés percibido), el sueño y el rendimiento escolar.

Foto: malcolm garret Fuente: pexels Fecha descarga: 21/02/2020

Para tal fin, desarrollaron y adaptaron una estrategia de búsqueda utilizando Medical Subject Headings, para ocho bases de datos entre el 1 de enero del 1 de enero de 2011 y el 15 de octubre de 2017. De los 924 estudios identificados, 41 se incluyeron en esta revisión (38 estudios transversales y 3 estudios de cohortes). Los resultados de salud mental fueron autoinformados (depresión, ansiedad, estrés, mala calidad del sueño, y reducción del logro educativo), y se sintetizaron de acuerdo con un protocolo.

Los datos del estudio revelan lo siguiente:

  • 1 de cada 4 niños, niñas y adolescentes hace uso problemático del smartphone, con una mayor probabilidad de problemas de salud mental.

  • La prevalencia de uso problemático de Smartphone en la población infantojuvenil se sitúa entre un 10 y 30%, lo que sugiere, de acuerdo con los autores del estudio, que es un problema generalizado.

  • Se observa que la probabilidad del uso problemático es mayor entre las mujeres de 17 a 19 años.

  • En general, aquellos y aquellas que hacen un uso problemático de los teléfonos inteligentes presentan un mayor riesgo de mala salud mental, problemas de bienestar y funcionamiento diario.

    Se detecta una relación constante entre el uso problemático de smartphones y problemas de salud mental, que incluyen: síntomas de depresión, ansiedad autoinformada, elevados niveles de estrés percibido, dificultades de sueño y bajo rendimiento escolar. En este punto, el estudio advierte de la especial vulnerabilidad de los y las más jóvenes a la hora de desarrollar problemas psicopatológicos, indicando que las conductas nocivas y las condiciones de salud mental que se establecen durante la infancia pueden marcar el curso de vida posterior.

  • Según señalan los investigadores, el uso problemático de teléfonos inteligentes comparte muchos rasgos con los trastornos de abuso de sustancias y adicciones conductuales. Ello es debido a la aceptabilidad social y amplia disponibilidad de estos dispositivos, tal y como sucede con el alcohol. Igualmente, hay una creencia extendida sobre las bondades del uso de teléfonos inteligentes, como elementos que facilitan el trabajo, la educación y el ocio. Esto, advierten, plantea un problema de salud pública diferente y, posiblemente, mucho más grande que el abuso de sustancias e incluso el juego online”.

  • Con respecto a los factores emocionales y de personalidad relacionados con el uso problemático de teléfonos inteligentes, los resultados son paradójicos: tanto los rasgos asociados con una mayor toma de riesgos (el bajo autocontrol, la impulsividad o la inestabilidad emocional) como los rasgos asociados con la evitación de asumir riesgos (perfeccionismo y la conciencia), son los más comunes entre los usuarios problemáticos de teléfonos inteligentes. Un estilo de apego inseguro, la soledad y la baja autoestima se asocian también con este uso problemático.

Los autores concluyen afirmando que el uso problemático de teléfonos inteligentes es un problema de salud pública en evolución, que requiere un mayor estudio para determinar los límites entre el uso de tecnología útil y perjudicial. Para ello, subraya la necesidad de llevar a cabo acciones urgentes de cara a desarrollar herramientas de evaluación y prevenir así posibles efectos nocivos generalizados a largo plazo en la salud mental y el bienestar de las generaciones futuras.

Fuente: Sohn, S., Rees, P., Wildridge, B., Kalk, N.J., & Carter B. (2019). Prevalence of problematic smartphone usage and associated mental health outcomes amongst children and young people: a systematic review, meta-analysis and GRADE of the evidence. BMC Psychiatry, 19 (356). https://doi.org/10.1186/s12888-019-2350-x

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