Eduardo Remor, Montserrat Amorós y José Antonio Carrobles

Universidad Autónoma de Madrid

En un número reciente de la revista Anales de Psicología, publicamos un trabajo titulado "El optimismo y la experiencia de ira en relación con el malestar físico", en el cual, entre otros objetivos, revisamos la literatura especializada sobre el optimismo, la experiencia de ira (expresión y control) y la relación de estas dos variables con la experiencia de malestar físico. En este trabajo destacamos los puntos principales del estudio publicado.

Hemos constatado en ese artículo que en los últimos años la investigación de los recursos psicológicos ha experimentado un aumento considerable, y que dichos estudios se dirigen, sobretodo, a identificar el papel protector de los recursos psicológicos contra la adversidad, el malestar y la enfermedad; así mismo, algunos estudios han procurado catalogar y describir operativamente los recursos psicológicos con objetivo diagnóstico.

En el artículo definimos los recursos psicológicos de los que dispone una persona como aquellos factores de protección psicológica que se asocian positivamente con la salud y el bienestar y que, a su vez, permiten aumentar la resistencia a la adversidad, pues facilitan una adecuada evaluación y afrontamiento de los cambios o dificultades de los sucesos vitales ocurridos en la vida (Remor, Amorós y Carrobles, 2006: 37).

Algunos de los constructos psicológicos que más comúnmente han sido descritos en la literatura científica como indicadores de recursos psicológicos son: la autoestima (Ensel y Lin, 2004), el sentido de coherencia (Elovainio y Kivimaki, 2000), la capacidad de expresión emocional (Deighton, Fernandez, Deschamps, Paez, y Traue, 2004; Horn, Pössel, Hautzinger y Traue, 2004; Kliegel y Horn, 2003; Salovey, Mayer, Caruso, 2002), el autocontrol emocional (Carver y Scheier, 1998), el optimismo (Fournier, Ridder, y Bensing, 1999; Scheier y Carver, 1992; Seligman, 2003), el apoyo social y la asertividad (Solberg y Scott, 1997).

 

Además de los recursos psicológicos, algunas investigaciones (Janssen, Spinhobven, y Brosschot, 2001; Porter, Stone, y Schwartz, 1999) han sugerido que otros factores, como un adecuado manejo de la experiencia y la emoción de la ira, podrían ser también factores protectores para la salud. No obstante, la literatura no deja claro todavía los mecanismos psicológicos de interacción entre las variables y su contribución al efecto sobre la salud y el bienestar.

El optimismo como recurso psicológico

El estudio del optimismo como recurso psicológico surge de la reformulación de la teoría de la indefensión aprendida de Abramson, Seligman y Teasdale (1978), como una forma de explicar las respuestas de afrontamiento a los eventos negativos que les suceden a las personas en sus vidas. Estos autores refieren la existencia de dos estilo explicativos, el optimista y el pesimista.

A su vez, el concepto de optimismo puede ser estudiado desde dos perspectivas teóricas diferentes aunque complementarias, la del estilo explicativo pesimista-optimista de Peterson y Seligman (1984), y la del optimismo disposicional de Scheier y Carver (1985).

El estilo explicativo pesimista-optimista

De acuerdo con Peterson y Seligman (1984), el Estilo Explicativo Pesimista (EEP) se define como la tendencia a explicar los malos sucesos o eventos negativos ocurridos en la vida cotidiana, con una causa interna a uno mismo, estable en el tiempo y con un efecto global a todos los ámbitos de la vida de la persona; en contraposición, el Estilo Explicativo Optimista (EEO) se refiere a la tendencia a explicar los malos sucesos con una causa externa a uno mismo, inestable en el tiempo y específico de ese ámbito concreto que afecta.

Para establecer las diferencias entre ambos estilos explicativos se utilizan tres dimensiones descriptivas: (a) Internalidad-Externalidad: definido como el grado en que uno se considera responsable del suceso; (b) Estabilidad-Inestabilidad: cuando la causa del suceso está presente durante todo el tiempo; su contrario sería transitoriedad, o inestabilidad; (c) Globalidad- Especificidad: cuando un aspecto del suceso o de su explicación domina a todos los otros aspectos de la vida de la persona; su opuesto es circunstancial o específico.

De esta forma, los optimistas se definirían como personas con estilos explicativos caracterizados por las dimensiones de externalidad, inestabilidad, y especificidad; en contrapartida, los pesimistas, estarían caracterizados por los polos de internalidad, estabilidad y globalidad.

Investigaciones previas sugieren que el EEO predice una mejor salud general, y menor vulnerabilidad a las enfermedades físicas (Kamen, et al., 1987), un mejor funcionamiento del sistema inmunológico (Peterson y Avila, 1995), así como una menor tasa de mortalidad (Peterson, Seligman, Yurko, Martín y Friedman, 1998) en comparación con el EEP.

El optimismo disposicional (OD) 

El optimismo disposicional fue definido por Scheier y Carver (1987) como la expectativa o creencia estable, generalizada, de que en la vida ocurrirán cosas positivas. Esta definición se enmarca en el modelo de autorregulación de conducta, de Carver y Scheier (1981), en el que se asume que, cuando surgen dificultades las expectativas favorables incrementan los esfuerzos de las personas para alcanzar los objetivos y las expectativas desfavorables reducen tales esfuerzos, a veces hasta el punto de desentenderse totalmente de la tarea (Armor y Taylor, 1998; Carver y Scheier, 1998).

A partir de los descubrimientos de estos autores, distintas investigaciones han analizado cómo la variable optimismo influye sobre la salud física y en qué medida sitúa a las personas en unas condiciones favorables para afrontar el estrés. Uno de los trabajos de Scheier y Carver (1985) destacó que el optimismo se asociaba negativamente con los síntomas de malestar físico percibido. Las personas consideradas como optimistas al principio del estudio, también eran aquellas que señalaban tener menos síntomas físicos de malestar a lo largo del tiempo.

La experiencia de la ira y su relación con la salud

Una habilidad para manejar adaptativamente la ira podría considerarse también como un recurso psicológico, ya que existen estudios que señalan la ira como un factor importante en la predisposición a padecer diferentes trastornos de salud física (Diamond, 1982; Suls, Wan y Costa, 1995). Algunas investigaciones informaron cómo los individuo que no expresan normalmente la emoción de ira, pueden tener importantes aumentos de la actividad fisiológica. Esta activación mantenida en el tiempo puede producir, no sólo trastornos psicofisiológicos, sino también desarreglos en el sistema inmune (Miguel-Tobal, Cano-Vindel, Casado y Escalona, 1994; Miguel-Tobal, Casado, Cano-Vindel, Spielberger, 2000).

¿Facilita el optimismo un adecuado manejo de la ira y protege contra la experiencia de malestar físico?

Considerando el optimismo como una característica relativamente estable y un recurso psicológico, nos preguntamos si el optimismo actuaría como un factor protector de la experiencia de ira y de los problemas de salud. Para ello, diseñamos un estudio exploratorio para valorar si los recursos psicológicos optimismo disposicional y estilo explicativo optimista-pesimista podrían actuar como factores protectores para el malestar físico experimentado (medido por la frecuencia e intensidad de síntomas) y la experiencia de ira.

De entre los resultados, pudimos observar que las personas que manifestaban tener un mayor grado de malestar físico (retrospectivo a la última semana) eran aquellas que como característica personal eran más pesimistas que optimistas. Por otra parte, los pesimistas presentaron mayor frecuencia e intensidad de malestar físico, e informaron de mayor experiencia de emoción de ira (sentimiento, expresión física y expresión verbal de ira), más expresión interna de ira y mayor rasgo de ira en comparación con los optimista; lo cual apoya la idea de Scheier y Carver (1985) de que los pesimistas utilizan un estilo de afrontamiento centrado en la emoción, además de presentar un manejo de la ira más controlado e inhibido, tanto a nivel emocional como expresivo.

Al establecer diferencias en el patrón de la experiencia de ira, observamos que los altos en emoción y rasgo de ira eran aquellos que habían experimentado en la última semana más malestar físico, esto nos permite plantear que las personas que presentan un perfil de elevada expresión y emoción de ira (es decir, mayor experiencia de ira en general) presentan, en mayor medida, problemas de salud y los perciben con mayor intensidad.

A modo de resumen, e intentando valorar globalmente los resultados realizamos un análisis de regresión múltiple para identificar la capacidad de predecir la experiencia de malestar físico (frecuencia e intensidad separadamente) a partir del optimismo (OD y EEP) y de la experiencia de ira. En los resultados observamos, por una parte, que el OD aparece como factor protector de la experiencia de malestar físico (mayor OD, menor frecuencia de síntomas físicos), y el índice de experiencia de ira aparece como un factor de riesgo para la experiencia de malestar físico (mayor índice de ira, mayor frecuencia de síntomas físicos de malestar). Por otra parte, para la predicción de la intensidad de síntomas físicos informados, sólo se mostró predictivo el OD (mayor OD, menor intensidad de síntomas físicos percibidos).

 

En cuanto a la variable estilo explicativo negativo (pesimismo), no mostró ningún efecto predictivo hacia el malestar físico en este estudio. El estudio que hemos realizado, por su naturaleza exploratoria y no experimental presenta limitaciones, dificultando así, la generalización de los resultados obtenidos a la vida cotidiana. No obstante, nos atrevemos a plantear, a modo de conclusión, que el optimismo puede actuar como un factor de protección contra la experiencia de ira y de malestar físico.

La bibliografía completa se puede consultar en el articulo original, publicado en la revista Anales de Psicología: Remor E, Amorós M & Carrobles, J.A. (2006). El optimismo y la experiencia de ira en relación con el malestar físico. Anales de Psicología, 22, (1), 37-44.

Sobre los autores: 

Eduardo Remor es Doctor en Psicología, Profesor del Departamento de Psicología Biológica y de la Salud, de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, y desarrolla investigaciones en él ámbito de la psicología, el bienestar y la salud.

Montserrat Amorós Gómez es doctoranda en Psicología, del Departamento de Psicología Biológica y de la Salud, de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, actualmente esta desarrollando un programa de intervención para la promoción de los recursos psicológicos en el marco de la psicología positiva, bajo la dirección de los otros dos autores.

José Antonio Carrobles es Catedrático del Departamento de Psicología Biológica y de la Salud, de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid.

 

 

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