Graciela Lois, Elena M. Andrade y Constantino Arce

Universidad de Santiago de Compostela

En el deporte, encontramos que la competición resulta una práctica divertida y desafiante para algunos, mientras que para otros, puede convertirse en una amenaza. Cuando se percibe como desagradable, supone un incremento de la activación fisiológica, algo que, de producirse de forma repetida, puede llevar incluso al abandono, sobre todo por parte de los deportistas más jóvenes. Los deportistas se enfrentan a las situaciones propias de su actividad con un estado de ánimo especial, que puede ser tanto facilitador como inhibidor de su rendimiento.

 

Con frecuencia, la aparición de sensaciones que no pueden controlar afecta a su capacidad para concentrarse y para tomar decisiones en la pista o en el terreno de juego. Por este motivo, el estudio de los estados pre-competitivos, en particular del estado de ansiedad, ha sido de gran interés para los investigadores del ámbito de la psicología del deporte.

El término ansiedad es utilizado, a veces, como sinónimo de estrés y de activación, por lo que parece importante precisar aquí su significado. Para ello, nos serviremos de las definiciones recogidas por Miguel (1999), que de forma clara explican y relacionan los tres términos: "El estrés es un estado que resulta de las demandas que se le hacen al individuo y que requieren de éste una conducta de afrontamiento... La activación puede ser considerada como una señal que avisa al individuo de que ha entrado en una situación estresante, y se caracteriza por síntomas fisiológicos... La ansiedad tiene lugar cuando el individuo duda de su capacidad para afrontar la situación que le causa estrés".

Aunque la reacción emocional de ansiedad varía en grado y fluctúa a través del tiempo, el que ahora nos ocupa es el estado de ansiedad, aquel en el que aparecen sensaciones subjetivas de tensión y aprensión de carácter transitorio, asociadas a la actividad del sistema nervioso autónomo (SNA) y conectadas con un evento determinado, como un torneo o partido inminente.

Las medidas del estado de ansiedad a través de autoinformes pueden proporcionar mayor conocimiento sobre la condición general del deportista que las mediciones de tipo fisiológico, siendo una herramienta de trabajo fundamental para el psicólogo deportivo que se plantea establecer un programa de entrenamiento de habilidades psicológicas. Pero uno de los principales obstáculos con los que nos topamos en este ámbito profesional es la falta de instrumentos de evaluación que sean específicos para deportistas y que hayan sido desarrollados en nuestro idioma.

En el caso de la ansiedad-estado, existe un modelo de medida con amplio reconocimiento internacional, el CSAI-2 (Martens, Burton, Vealey, Bump y Smith, 1990), que ha sido revisado recientemente en inglés por Cox, Martens y Russell (2003) y publicado con el nombre de CSAI-2R (Revised Competitive Anxiety Inventory-2). Se trata de un test compuesto por 17 ítems, que versa sobre los tres aspectos relevantes: la ansiedad somática, la ansiedad cognitiva y la autoconfianza. El primero de ellos, la ansiedad somática, representa la percepción de los indicadores corporales de la ansiedad, tales como tensión muscular, aumento de la tasa cardiaca, sudoración y malestar en el estómago. El segundo, la ansiedad cognitiva, engloba las sensaciones negativas que el sujeto tiene acerca de su ejecución y de las consecuencias del posible resultado. Finalmente, la autoconfianza se refiere al grado de seguridad que el sujeto cree tener acerca de sus posibilidades de éxito.

 

Dado que existía un instrumento válido para medir el estado de ansiedad en situaciones de competición, nos planteamos la conveniencia de traducir y adaptar al español la última revisión del mismo. Nuestro trabajo explica con detalle el proceso seguido para obtener una forma del cuestionario en español, así como el estudio de su calidad psicométrica con los datos de su aplicación a una muestra de 149 deportistas, procedentes de las modalidades de golf, natación, traineras, surf y ciclismo.

La versión adaptada mantiene 16 de los ítems iniciales, distribuidos equilibradamente en las tres subescalas antes mencionadas (ansiedad somática, ansiedad cognitiva y autoconfianza). A pesar de lo reducido de la muestra, los resultados obtenidos con ella son muy prometedores para investigadores y profesionales. A nivel estrictamente técnico, las propiedades psicométricas de la escala son satisfactorias, en lo que a los análisis habituales de ítems, dimensionalidad y consistencia interna se refiere. Desde un punto de vista más práctico, los deportistas no manifiestan en ningún momento dificultades para comprender el significado de sus ítems. Éste es un dato importante, puesto que la edad de los participantes estaba comprendida entre los 14 y los 39 años. El instrumento destaca además por su fácil y rápida aplicación, ventajas nada despreciables si tenemos en cuenta que se trata de una medida de ansiedad pre-competitiva, en la que la proximidad de los eventos deportivos es muy importante.

La investigación actual está dirigida a obtener evidencia sobre la validez del CSAI-2R con muestras más amplias de diferentes deportes y a su integración en modelos más completos que vinculan el nivel de las distintas dimensiones de ansiedad, con el rendimiento deportivo inmediato. Éste es también el objetivo que los psicólogos del deporte persiguen para garantizar el mayor éxito en sus intervenciones.

Referencias bibliográficas

La versión original en la que se basa este artículo puede encontrarse en la revista Psicothema: Andrade Fernández, E., Lois Río, G., y Arce Fernández, C. (2006): Propiedades psicométricas de la versión española del Inventario de ansiedad Competitiva CSAI-2R en deportistas. Psicothema, Vol. 18 (4), 150-155.

Sobre las autoras y autor:

Graciela Lois es Master en preparación psicológica aplicada al deporte y la actividad física. En la actualidad está realizando su proyecto de tesis doctoral en la Universidad de Santiago de Compostela y es Psicóloga deportiva del A. Lobelle de Santiago F.S. Es miembro de la Comisión de Psicología del Deporte del COP-Galicia y Secretaria de EPSIDE (Asociación Gallega de Especialistas en Psicología del deporte y la Actividad Física).

 

Constantino Arce es Catedrático del Área de Metodología de las Ciencias del Comportamiento en la Universidad de Santiago de Compostela. En el plano de la investigación, cuenta con un amplio currículum en el ámbito de las escalas psicológicas, cuyas aportaciones actuales se dirigen específicamente al ámbito de la Psicología del Deporte. El profesor Arce ha dirigido dos cursos de postgrado (uno de especialización y otro de master) sobre Psicología aplicada a la actividad física y al deporte en la Universidad de Santiago de Compostela.

Elena M. Andrade es Profesora Titular del Área de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Santiago de Compostela. Sus trabajos de investigación han versado sobre distintos aspectos del proceso de construcción de escalas psicológicas. Obtuvo el título de Postgrado en Psicología de la Iniciación Deportiva en la Universidad Autónoma de Barcelona y ha sido la coordinadora de los dos programas de postgrado desarrollados hasta el momento sobre la misma temática en la Universidad de Santiago.

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