La terapia cognitiva conductual y la reciente terapia del mindfulness, son las intervenciones psicológicas que han demostrado mayor eficacia para el tratamiento de la fibromialgia. El componente emocional de la enfermedad mejora con ambas terapias y se acompaña de una mejoría en síntomas como ansiedad, depresión, dolor e impacto de la enfermedad en la vida del paciente. Así lo indica la guía Aprendiendo a vivir con fibromialgia, un documento informativo publicado por la Unidad de Investigación de la Sociedad Española de Reumatología (SER) y realizado en colaboración con miembros del Grupo GEFISER (Grupo de Estudio de la Fibromialgia de la Sociedad Española de Reumatología), dirigido a personas que tienen fibromialgia, sus familiares y cuidadores/as, con el fin de contribuir en la mejora de sus cuidados y aumentar así su calidad de vida. |
| |||
El documento recoge información sobre la enfermedad (caracterizada por múltiples síntomas como dolor crónico generalizado, cansancio intenso, alteraciones del sueño, alteraciones cognitivas o trastornos del ánimo, entre los más frecuentes), el diagnóstico, el tratamiento y su seguimiento; asimismo, incluye consejos para ayudar a las personas a manejar la enfermedad en su día a día y otros recursos de utilidad como los contactos de asociaciones de pacientes o recursos de Internet. Tal y como señalan sus autores, las recomendaciones recogidas en la guía se han elaborado basándose en la literatura científica existente y en el consenso y experiencia del grupo de profesionales expertos en el tema. En la misma línea, se han tenido en cuenta otros materiales informativos sobre fibromialgia elaborados por sociedades científicas y organismos oficiales en España y en otros países. Se puede acceder al documento desde la página Web de la Sociedad Española de Reumatología (SER) o bien directamente aquí: | ||||
Antecedentes de violencia sexual y mayor riesgo de estrés postraumático tras un nuevo trauma
Las personas con antecedentes de violencia sexual presentan más síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT) después de sufrir un nuevo trauma no sexual. Además, la recuperación de estos síntomas puede ser más lenta durante el año posterior. La hipervigilancia permanece entre los síntomas más elevados, mientras determinadas alteraciones cognitivas y del estado de ánimo muestran una recuperación más lenta (…)

