El impacto psicológico y emocional en los hermanos y hermanas del paciente pediátrico oncológico
11 Feb 2026

El cáncer infantil supone una crisis vital que afecta a todo el sistema familiar. Sin embargo, tal y como señalan Awner-Cohen et Al (2025), en una revisión publicada en la revista Psicooncología, los hermanos y hermanas de pacientes pediátricos oncológicos han sido históricamente relegados a un segundo plano tanto en la práctica clínica como en la investigación.

Las autoras ofrecen en este artículo una visión integral sobre el impacto psicológico y emocional que viven los niños, niñas y adolescentes cuando un hermano o hermana es diagnosticado de cáncer. Para los profesionales de la psicología, conocer esta evidencia resulta clave para avanzar hacia modelos de atención verdaderamente familiares, preventivos e inclusivos.

Reacciones emocionales: una montaña rusa silenciosa.

Según el artículo, los resultados muestran que los hermanos y hermanas atraviesan una amplia gama de reacciones emocionales desde el momento del diagnóstico y a lo largo de todo el tratamiento. Shock, miedo, incertidumbre, tristeza, culpa, ira y celos son algunas de las emociones recurrentes, especialmente asociadas a la percepción de haber pasado a un segundo plano frente a las necesidades del niño o la niña enferma.

Aunque la mayoría no desarrolla psicopatología grave, continúa explicando, una proporción significativa presenta síntomas ansiosos, depresivos y de estrés postraumático. Algunos estudios recogidos en la revisión indican que, incluso un año después del diagnóstico, alrededor de un tercio de los hermanos y hermanas puede mantener síntomas moderados o severos de estrés postraumático, lo que subraya la necesidad de un seguimiento psicológico continuado.

Cambios familiares, sociales y educativos.

La enfermedad oncológica infantil reorganiza profundamente la dinámica familiar. Los hermanos y hermanas suelen asumir nuevas responsabilidades, en ocasiones de forma precoz, adoptando roles de cuidado y/o apoyo emocional que no siempre se corresponden con su etapa evolutiva. Esta sobreimplicación puede generar sentimientos ambivalentes que van desde utilidad y orgullo, a sobrecarga, frustración y pérdida de la propia infancia o adolescencia.

Foto: Freep!k. Autoría: Freep!k. Descarga. 22/01/2026.

En el ámbito social y escolar, los estudios revisados por las autoras describen interrupciones en las rutinas, una disminución de actividades extraescolares, dificultades de concentración y cambios en las relaciones con iguales. Algunos hermanos y hermanas refieren aislamiento y pérdida de amistades, mientras que otros experimentan un fortalecimiento de los vínculos sociales, lo que evidencia la diversidad de trayectorias posibles.

Necesidades psicológicas no cubiertas.

Uno de los hallazgos más consistentes de la revisión es la identificación de necesidades específicas frecuentemente desatendidas. Entre ellas destacan la necesidad de atención emocional, de mantener cierta normalidad en la vida cotidiana y, especialmente, de recibir información clara, honesta y adaptada a la edad sobre la enfermedad del hermano o hermana.

La exclusión de los hermanos de los procesos de comunicación familiar y sanitaria incrementa la confusión y el malestar emocional para ellos. El artículo subraya que tanto la falta de información como el exceso de detalles no adaptados pueden resultar perjudiciales, reforzando la importancia de ofrecer una psicoeducación ajustada al desarrollo.

Factores de adaptación y resiliencia.

A pesar de las dificultades, muchos hermanos y hermanas desarrollan estrategias de afrontamiento que facilitan la adaptación. El mantenimiento de rutinas, la distracción, la expresión emocional, el apoyo familiar y social y el contacto con otros hermanos o hermanas en situaciones similares aparecen como factores protectores relevantes.

Asimismo, algunos de los estudios señalan que, siempre que exista un entorno de apoyo adecuado, la experiencia puede favorecer el desarrollo de la empatía, la madurez y una nueva valoración de la vida.

Intervenciones psicológicas: una carencia evidente.

Un aspecto especialmente relevante para el ejercicio profesional es la escasez de intervenciones psicológicas específicas dirigidas a los hermanos. De los diez estudios analizados, solo dos evaluaron programas de intervención: uno basado en arteterapia y otro en terapia cognitivo-conductual grupal. Ambos mostraron mejoras en la autoestima, la regulación emocional y las conductas adaptativas, lo que apunta al potencial de estas intervenciones, aunque la evidencia sigue siendo limitada.

Implicaciones para la práctica psicológica.

Esta revisión publicada en la revista Psicooncología refuerza la idea de que es necesario integrar sistemáticamente a los hermanos y hermanas en los modelos de atención psicooncológica pediátrica. Para los psicólogos y psicólogas, implica evaluar de forma activa su bienestar emocional, ofrecer espacios de expresión y diseñar intervenciones preventivas ajustadas a cada etapa evolutiva.

Atender a los hermanos y hermanas no solo contribuye a su salud mental, sino que también favorece el equilibrio familiar y el afrontamiento global del proceso oncológico. La evidencia disponible invita a dejar de considerarlos “acompañantes” para reconocerlos como una población en riesgo psicológico y social que requiere de una atención especializada.


Fuente.

Awner Cohen, Y., Mora Acuña, P. M., Raymundo Cortés, O., & Acinas Acinas, M. P. (2025). Impacto psicoemocional en los hermanos de pacientes pediátricos oncológicos: una revisión sistemática. Psicooncología, 22(2), 225–240. https://doi.org/10.5209/psic.105358

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