Actividad física individual o en grupo: efectos similares en salud y bienestar psicológico, con ligeras ventajas del formato grupal
28 Sep 2026

Los programas de actividad física, ya sea desarrollados de forma individual o en grupo, muestran efectos comparables en múltiples dimensiones relacionadas con la salud. Aunque las intervenciones grupales tienden a ofrecer ciertas ventajas —principalmente, cuando incorporan dinámicas sociales estructuradas—, estas diferencias son, en general, pequeñas y, en muchos casos, no alcanzan significación estadística. En términos de resultados conductuales, psicológicos y sociales, y de salud, ambas modalidades resultan eficaces, mientras que en el ámbito funcional (como la fuerza o la flexibilidad) las intervenciones grupales pueden presentar beneficios ligeramente superiores bajo determinadas condiciones. Asimismo, el tipo de grupo y la calidad de las interacciones sociales parecen desempeñar un papel relevante, especialmente, en la mejora de indicadores de salud, si bien la evidencia apunta a que tanto los formatos presenciales como los digitales pueden ser útiles.

Estas son las principales conclusiones de un estudio publicado en la revista Nature Human Behaviour, cuyo objetivo es analizar y comparar la eficacia de las intervenciones de actividad física realizadas de manera individual frente a aquellas basadas en grupos, evaluando sus efectos sobre variables conductuales, funcionales, psicológicas y sociales y de salud.

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Intervenciones individuales y grupales en actividad física: evidencia sobre su impacto conductual, funcional y psicológico.

El trabajo se enmarca en el creciente interés por comprender los factores que favorecen la adherencia y la eficacia de los programas de actividad física, un ámbito de especial relevancia tanto para la salud física como para la salud mental. Tal y como señalan los autores, la práctica regular de actividad física se asocia con múltiples beneficios, incluyendo mejoras en el bienestar psicológico y en la salud mental, además de la calidad de vida, si bien una proporción importante de la población adulta no alcanza los niveles recomendados y presenta dificultades para mantener los cambios a largo plazo.

Para dar respuesta a esta cuestión, los investigadores llevaron a cabo una revisión sistemática y metaanálisis que incluyó un total de 71 estudios y 523 tamaños del efecto. El análisis comparó intervenciones individuales y grupales en diferentes dominios: conducta (nivel de actividad física), resultados funcionales (como fuerza o flexibilidad), variables psicológicas y sociales, y resultados de salud.

Resultados psicológicos, sociales y funcionales en actividad física: similitudes entre formatos e indicios de mayor eficacia del enfoque grupal en capacidad física.

Con relación a los aspectos psicológicos, el estudio define específicamente un conjunto de resultados psicológicos y sociales que incluyen indicadores como la calidad de vida y la soledad, ambos estrechamente vinculados al bienestar psicológico y al funcionamiento en el ámbito de la salud mental. En este sentido, los resultados muestran que las intervenciones grupales presentan una ligera ventaja frente a las individuales en este tipo de variables psicológicas y sociales; no obstante, esta diferencia es pequeña y no alcanza significación estadística, lo que indica que ambos formatos pueden ser igualmente válidos para promover mejoras en estos indicadores.

En concreto, para la actividad física, los resultados psicológicos y sociales (directamente relacionados con el ámbito psicológico) y los indicadores de salud (donde se enmarca de forma amplia la salud mental), las diferencias entre ambos tipos de intervención son pequeñas y no concluyentes desde el punto de vista estadístico.

Sin embargo, en el caso de los resultados funcionales, el análisis revela una ventaja significativa de las intervenciones grupales tras la eliminación de valores atípicos, lo que sugiere que este tipo de programas podría ser especialmente beneficioso para mejorar aspectos como la fuerza o la capacidad física.

El papel de la dinámica grupal y los factores sociales en la eficacia de las intervenciones: claves psicológicas para la adherencia y el bienestar.

Un aspecto relevante del estudio es el análisis de los moderadores, es decir, de los factores que pueden influir en la eficacia de las intervenciones. En este sentido, los autores señalan que los distintos tipos de grupos generan efectos similares, con la excepción de los denominados «grupos reales» —aquellos que aplican principios de dinámica grupal—, que muestran efectos más amplios en los resultados de salud. Este hallazgo resulta especialmente significativo desde la perspectiva psicológica, en la medida en que apunta al papel de procesos como el apoyo social, la cohesión, las normas compartidas o el sentido de pertenencia, todos ellos elementos centrales en el funcionamiento psicológico y en la promoción del bienestar y la salud mental.

El estudio también subraya el papel del entorno social como un elemento clave en la adopción y mantenimiento de comportamientos saludables. Factores como las redes de apoyo, las normas sociales o la identidad grupal influyen de manera significativa en la conducta, en línea con diversas teorías psicológicas utilizadas en el diseño de intervenciones —como la teoría de la autodeterminación, la teoría de la identidad social o los modelos cognitivo-sociales—, reforzando la idea de que los mecanismos psicológicos son fundamentales para entender cómo se inicia y se mantiene la actividad física.

Eficacia de los distintos formatos y necesidad de profundizar en los factores psicológicos y sociales que optimizan su impacto.

En este contexto, los autores destacan que, tanto las intervenciones individuales como las grupales —ya sean presenciales o mediadas por plataformas digitales— pueden resultar eficaces, lo que cobra especial relevancia en un escenario marcado por el avance de las tecnologías y la expansión de programas online, con potencial impacto también en el acceso a recursos que favorezcan la salud mental.

No obstante, el trabajo también pone de relieve la necesidad de seguir investigando los mecanismos psicológicos y sociales que explican tal eficacia, así como los factores que pueden optimizar su impacto en diferentes poblaciones y contextos. Entre estos factores, destacan la calidad de las interacciones sociales, el diseño de las actividades y la adecuación de las intervenciones a las características específicas de los y las participantes, todos ellos, elementos estrechamente ligados al funcionamiento psicológico y al bienestar.

En definitiva, los resultados de este metaanálisis aportan evidencia sólida sobre la eficacia de las intervenciones de actividad física tanto individuales como grupales, cuestionando la idea de que una modalidad sea claramente superior a la otra. En conjunto, los datos sugieren que no existe una única modalidad claramente superior, sino que distintos enfoques pueden ser efectivos dependiendo del contexto, la población y el diseño de la intervención. Desde una perspectiva aplicada, estos hallazgos refuerzan la importancia de diseñar programas flexibles y adaptados, que integren tanto componentes individuales como sociales, incorporando de manera explícita los factores psicológicos y su impacto sobre la salud mental, con el fin de mejorar la adherencia y maximizar los beneficios tanto físicos como psicológicos.


Fuente.

Kritz, M., Riddell, H., Olsen, D., Harden, S. M., Burke, S. M., Ntoumanis, N., & Thøgersen-Ntoumani, C. (2026). Individual versus group-based interventions: a systematic review and meta-analysis of physical activity, functional, psychosocial and health outcomes. Nature Human Behaviour, 1-13.

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