El powerlifting, uno de los deportes de fuerza con mayor crecimiento en España en los últimos años, no está exento de riesgos para la salud mental: aproximadamente, uno de cada cinco atletas presenta sintomatología asociada a trastornos de la conducta alimentaria, evidenciando que, incluso en disciplinas alejadas de los estándares estéticos, la preocupación por el peso, el malestar psicológico y las conductas obsesivas pueden configurarse como un problema relevante.
Así se desprende de un estudio publicado en la Revista de Psicología Aplicada al Deporte y al Ejercicio Físico, y llevado a cabo por los psicólogos investigadores de la Universidad de Valencia, Gerardo J. Cobo, Enrique Cantón y David Peris-Delcampo, a través del cual se pone de relieve una realidad poco explorada hasta la fecha en el ámbito deportivo: la presencia de sintomatología asociada a trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en disciplinas de fuerza como el powerlifting. Para tal fin, han analizado la relación entre las prácticas de control de peso y el desarrollo de estos problemas de salud mental en una muestra de deportistas españoles/as.
Aunque los TCA han sido ampliamente estudiados en deportes «estéticos», donde la apariencia física tiene un peso determinante, el presente estudio advierte de que disciplinas como el powerlifting —centradas en el rendimiento y organizadas por categorías de peso— también pueden implicar riesgos relevantes para la salud psicológica y alimentaria de quienes las practican.

Un deporte en auge con exigencias específicas.
El powerlifting, o levantamiento de potencia, es un deporte de fuerza basado en tres movimientos —sentadilla, press de banca y peso muerto— cuyo objetivo es levantar el máximo peso posible en una única repetición. En los últimos tiempos, ha experimentado un notable crecimiento en España, duplicándose el número de atletas afiliados en apenas cinco años.
Sin embargo, la estructura competitiva por categorías de peso introduce una variable clave: la necesidad de controlar y, en ocasiones, manipular el peso corporal para competir. Este requisito puede generar presiones psicológicas significativas en los deportistas y favorecer la aparición de conductas de riesgo relacionadas con la alimentación.
Trastornos de la conducta alimentaria y deporte.
Los TCA se caracterizan por la presencia de creencias negativas sobre la comida, el peso y la imagen corporal, acompañadas de conductas como la restricción alimentaria, los atracones, el ejercicio excesivo o el uso de métodos compensatorios como el vómito o los laxantes. Entre los trastornos más frecuentes se encuentran la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón.
En la población general europea, la prevalencia de estos trastornos se sitúa en torno al 2,2%, si bien en el ámbito deportivo su aparición puede verse influida por múltiples factores individuales y contextuales, como el tipo de disciplina, la presión competitiva o las características psicológicas del deportista.
El estudio: muestra y metodología.
La investigación se llevó a cabo con una muestra de 200 atletas de powerlifting residentes en España, con edades comprendidas entre los 18 y los 40 años. Para evaluar la sintomatología asociada a TCA se utilizó el Cuestionario de Hábitos Alimentarios en Deportistas (CHAD), un instrumento validado que analiza variables como el miedo a engordar, la autoimagen corporal y el malestar psicológico relacionado con el peso.
Los resultados muestran una puntuación media de 76,33 en el cuestionario y permiten clasificar a los participantes en distintos niveles de riesgo.
Uno de cada cinco atletas presenta riesgo de TCA.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el 22% de los y las deportistas evaluados/as presenta algún grado de riesgo de desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria. En concreto, el 11,5% se sitúa en un nivel de riesgo moderado y el 10,5% en un nivel de riesgo alto, lo que implica la necesidad de una evaluación clínica más exhaustiva en estos casos.
Estos datos evidencian que, incluso en un deporte no estético como el powerlifting, existe una proporción significativa de atletas con vulnerabilidad psicológica en relación con la alimentación y la imagen corporal.
Diferencias de género: mayor vulnerabilidad en mujeres.
El estudio identifica diferencias significativas en función del género. Las mujeres presentan puntuaciones más elevadas en todas las dimensiones evaluadas, incluyendo el miedo a engordar, el malestar psicológico asociado al peso, las cogniciones sobre la autoimagen y la preocupación obsesiva por la alimentación.
Esta mayor vulnerabilidad se relaciona con factores biopsicosociales, como la presión sociocultural sobre la imagen corporal, los estereotipos de género en el deporte y determinadas características psicológicas, como el perfeccionismo o la autoexigencia.
Sin diferencias por edad ni categoría de peso.
A diferencia de lo observado en otras poblaciones, el estudio no encuentra diferencias significativas en la sintomatología de TCA en función de la edad ni de la categoría de peso. Esto sugiere que el riesgo no depende exclusivamente de variables demográficas o competitivas, sino de un conjunto más amplio de factores psicológicos y sociales.
Asimismo, el análisis muestra que la preocupación por el peso, el malestar psicológico y las conductas obsesivas están fuertemente interrelacionadas, configurando un patrón complejo de sintomatología psicológica asociada a los TCA.
El entrenamiento no aumenta el riesgo.
En contra de una de las hipótesis iniciales, el volumen de entrenamiento (medido en días y horas) no se asocia con un mayor riesgo de TCA. De hecho, se observa una ligera relación negativa entre la frecuencia de entrenamiento y el malestar psicológico, lo que podría indicar el posible efecto protector de un entrenamiento regular.
Desde la Psicología del Deporte, este hallazgo se interpreta como el resultado de rutinas más estructuradas, mayor experiencia y el desarrollo de estrategias de autorregulación más adaptativas en los deportistas.
Implicaciones para la Psicología del Deporte y la salud mental.
Los resultados del estudio subrayan la necesidad de incorporar la perspectiva de la Psicología del Deporte en el abordaje de estos problemas. En concreto, se destaca la importancia de desarrollar estrategias de prevención, evaluación e intervención específicas para el powerlifting, orientadas a promover una relación saludable con el cuerpo, la alimentación y el rendimiento.
De igual modo, se pone de manifiesto la relevancia de la salud mental en el ámbito deportivo, no solo en términos de rendimiento, sino también de bienestar psicológico y calidad de vida de los y las atletas.
Hacia una cultura deportiva más saludable.
El estudio concluye que los riesgos asociados a los TCA en el powerlifting no dependen únicamente del peso corporal o del nivel de entrenamiento, sino de factores biopsicosociales complejos, entre los que destacan la presión sociocultural, las expectativas del entorno y las características individuales del deportista.
En este sentido, los autores insisten en la necesidad de fomentar una cultura deportiva que combine el rendimiento con la protección de la salud mental, implicando a entrenadores, psicólogos/as, federaciones y deportistas en la promoción de hábitos saludables y en la detección precoz de conductas de riesgo.
Fuente.
Cobo, G. J., Cantón, E. y Peris-Delcampo, D. (2026). Del peso en la tarima al peso en la mente: relación entre prácticas de control de
peso y síntomas de TCA en powerlifters españoles. Revista de Psicología Aplicada al Deporte y al Ejercicio Físico, 11, Artículo e4, pp. 1-10. https://doi.org/10.5093/rpadefa4
