La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) presentó, el pasado 19 de mayo, el “Protocolo de actuación para el entorno laboral ante una persona con cáncer”, una herramienta pionera destinada a orientar y apoyar a las empresas ante las necesidades laborales, personales y organizativas que surgen cuando una persona trabajadora recibe un diagnóstico oncológico. El protocolo ha sido desarrollado conjuntamente con el Consejo General de la Psicología de España, a través de la División de Psicología del Trabajo, las Organizaciones y los Recursos Humanos, y ha contado además con la participación de empresas, pacientes, agentes sociales y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST).
El cáncer: realidad con impacto creciente en los entornos laborales.
La iniciativa responde a una realidad con un impacto creciente en el ámbito laboral. En España se diagnostican cada año cerca de 290.000 casos de cáncer y, de éstas, aproximadamente el 38% corresponde a personas en edad laboral, lo que supone más de 110.500 personas que deben afrontar simultáneamente la enfermedad y su vida profesional. A esta realidad se suma el hecho de que, actualmente, existen más de 800.000 supervivientes de cáncer en edad laboral.
Según los datos que se presentaron durante el acto, el impacto del cáncer sobre la trayectoria profesional puede ser significativo. El 53% de las personas supervivientes considera que la enfermedad ha frenado su progresión profesional, casi la mitad señala haber encontrado impedimentos para desempeñar su trabajo y un 23,4% afirma haberse visto obligado a abandonarlo.

Desde la AECC se recordó también que el cáncer no solo tiene consecuencias físicas, sino también psicológicas, sociales y económicas tanto para las personas diagnosticadas como para sus familias. De hecho, según datos ofrecidos en el transcurso del evento, los ingresos familiares pueden disminuir un 25%, mientras que los gastos asociados a la enfermedad superan los 10.000 euros en el 41% de los casos.
Una guía para promover entornos laborales más humanos.
El protocolo tiene como objetivo ofrecer a las organizaciones pautas concretas para acompañar a las personas trabajadoras con cáncer desde una perspectiva integral y centrada en el bienestar. Entre los aspectos abordados destacan la sensibilización en el entorno laboral, la confidencialidad, la adaptación del puesto de trabajo, la comunicación interna y el acompañamiento durante las distintas fases del proceso oncológico, incluida la reincorporación tras el tratamiento.
No podemos olvidar que secuelas frecuentes como la fatiga persistente, las limitaciones físicas derivadas de los tratamientos, la ansiedad o el miedo a la recaída pueden dificultar enormemente el retorno al trabajo y es necesario que las empresas contemplen estas circunstancias en sus políticas de apoyo y prevención.
Asimismo, son muchas las organizaciones que todavía no cuentan con herramientas ni criterios claros para gestionar adecuadamente estas situaciones, insistiendo en la necesidad de humanizar también el entorno laboral.
Resultados positivos del proyecto piloto.
El protocolo se ha puesto en marcha en 29 empresas de distintos tamaños y sectores, incluyendo grandes empresas, pymes y micropymes. En total participaron 29 personas afectadas por un diagnóstico oncológico dentro de las organizaciones que se han unido.
Los resultados reflejan una valoración positiva de las medidas implementadas. El 57% de las personas que han participado indicó que hablar abiertamente sobre el cáncer en el trabajo resultó útil para su experiencia laboral y el 71% consideró clara y efectiva la comunicación mantenida por la empresa. Además, más de la mitad señaló que las medidas aplicadas ayudaron a suavizar las dificultades del proceso de reincorporación.
Entre las acciones desarrolladas por las empresas que han sido parte del proyecto destacan la flexibilización horaria, la adaptación de jornadas, el teletrabajo y la creación de bolsas de horas para facilitar el acompañamiento a tratamientos y consultas médicas.
En palabras de Pilar del Pueblo, representante del Consejo General de la Psicología de España en el acto de presentación, este protocolo nace para ayudar a las empresas a acompañar mejor a las personas con cáncer y favorecer una reincorporación “más humana y adaptada”, subrayando, además, que cuidar el bienestar psicológico de las personas trabajadoras fortalece la confianza, el compromiso y el clima dentro de las organizaciones.
