Para los profesionales de la salud, la pandemia por COVID-19 se ha transformado en una gran exigencia tanto técnica como humana, rodeada de miedos, culpas, incertidumbre, desánimo y agotamiento, por una mayor sobrecarga laboral y emocional. Esta situación se ha hecho más compleja cuando se suma el fallecimiento de los pacientes. Así lo señala la Guía de Acompañamiento a profesionales de salud frente a duelos por COVID-19, destinada a facilitar los procesos de duelo en este colectivo especialmente afectado durante la pandemia. La guía explica qué es el duelo profesional, que se refiere al duelo que experimenta el profesional en su condición humana, frente a la pérdida de un alguien significativo y por el cual siente dolor y pesar, cómo pueden afectar los fallecimientos de los pacientes a los propios profesionales sanitarios que los han atendido, cómo podemos ofrecer un apoyo adecuado a los profesionales sanitarios que enfrentan pérdidas en el ámbito laboral, qué estrategias pueden poner en marcha los profesionales sanitarios para disminuir su vulnerabilidad frente al duelo patológico.
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Entre las recomendaciones que se recogen en la publicación, se señala la importancia de crear instancias personales de cierre para despedirse del paciente, permitirse expresar las emociones en un ambiente de confianza, mantener al equipo cohesionado, informado, cercano y de buen humor, dar espacios de respiro (pausas), ofrecer sesiones de supervisión a los profesionales jóvenes, que den confianza o contención y participar en rituales de despedida que sean significativos para el equipo. La guía puede descargarse en el siguiente enlace: Guía de Acompañamiento a profesionales de salud frente a duelos por COVID-19 | ||||
Antecedentes de violencia sexual y mayor riesgo de estrés postraumático tras un nuevo trauma
Las personas con antecedentes de violencia sexual presentan más síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT) después de sufrir un nuevo trauma no sexual. Además, la recuperación de estos síntomas puede ser más lenta durante el año posterior. La hipervigilancia permanece entre los síntomas más elevados, mientras determinadas alteraciones cognitivas y del estado de ánimo muestran una recuperación más lenta (…)

