Las personas migrantes con discapacidad se enfrentan a una acumulación de desigualdades que limita gravemente su acceso eficaz a derechos básicos, incrementa su vulnerabilidad social y afecta de manera directa a su bienestar físico, emocional y psicológico. Racismo institucional, barreras administrativas, falta de accesibilidad y ausencia de apoyos adecuados conforman un entramado de obstáculos que sitúa a este colectivo en una posición de especial desprotección, con consecuencias que se extienden a todos los ámbitos de la vida cotidiana.
Así lo advierte Red Acoge (federación cuya misión es promover los derechos de las personas migrantes y su inclusión plena en la sociedad), en su guía «Migrar con discapacidad: derechos, barreras y acompañamiento», un documento a través del cual se visibiliza la situación de las personas migrantes con discapacidad en España, se analizan las múltiples barreras que enfrentan y se ofrecen claves para un acompañamiento basado en un enfoque de derechos, antirracista y anticapacitista.
La guía parte de una realidad frecuentemente invisibilizada: las personas migrantes con discapacidad viven una situación de desventaja interseccional, en la que se superponen el capacitismo, el racismo estructural y las trabas administrativas asociadas a la normativa de extranjería. Este cruce de discriminaciones no solo dificulta el acceso a recursos esenciales, sino que limita su autonomía personal, su participación social y su capacidad para ejercer derechos reconocidos formalmente en el ordenamiento jurídico.

El documento recuerda que el proceso migratorio conlleva, de por sí, un duelo migratorio complejo y recurrente, caracterizado por la pérdida de referentes, redes de apoyo, estatus social y sentido de pertenencia. Cuando este proceso se vive además con una discapacidad, la ruptura de los apoyos comunitarios y cotidianos se intensifica, multiplicando el impacto emocional y psicológico de la migración y aumentando el riesgo de aislamiento, exclusión y malestar emocional.
En este contexto, la guía subraya que las personas migrantes con discapacidad gozan de plenos derechos, tanto por su condición de migrantes como por su discapacidad, y que la concurrencia de ambas realidades no puede suponer una merma de dichos derechos. Entre ellos, se incluyen el derecho a la igualdad de trato y a no ser discriminadas, a la atención sanitaria y social adecuada, a la educación inclusiva, al empleo en condiciones justas, a ejercer su capacidad jurídica, a la participación social y cultural y a la accesibilidad universal con los apoyos necesarios.
No obstante, el documento pone de relieve la brecha existente entre el reconocimiento normativo y el acceso real a estos derechos. Según datos del Observatorio Permanente de la Inmigración, en 2018 solo el 2,2% de las personas migrantes residentes en España tenía reconocida oficialmente una discapacidad, una cifra que, tal y como advierte Red Acoge, subestima la magnitud real del fenómeno debido a las dificultades para acceder al diagnóstico y al reconocimiento administrativo.
Barreras administrativas, exclusión y malestar psicológico: la necesidad de un acompañamiento integral antirracista y anticapacitista.
Entre las principales barreras identificadas, la guía señala los requisitos de residencia exigidos por la legislación de dependencia y extranjería, que retrasan o impiden el acceso a prestaciones y apoyos; la falta de accesibilidad de los procedimientos administrativos; las dificultades para acceder a la atención sanitaria y educativa; las barreras lingüísticas y comunicativas; y la precariedad económica derivada de la imposibilidad de trabajar formalmente en situación administrativa irregular. Todo ello, configura un círculo de exclusión que afecta de forma directa al bienestar físico y psicológico de las personas migrantes con discapacidad y de sus familias.
El documento advierte, además, del riesgo de violencia, discriminación y abuso, así como de la exposición a estafas aprovechando la vulnerabilidad administrativa y social de este colectivo. Estas experiencias, sumadas a la incertidumbre legal y a la ausencia de apoyos estables, tienen un impacto significativo en la salud mental, incrementando el estrés, la ansiedad y el malestar psicológico.
Ante esta realidad, la guía insiste en la necesidad de un acompañamiento integral, sostenido y coordinado, basado en una perspectiva antirracista y anticapacitista. Este enfoque implica reconocer las barreras estructurales que enfrentan las personas migrantes con discapacidad y trabajar activamente para combatirlas, situando a la persona en el centro del proceso y respetando su diversidad cultural, sus tiempos y su autonomía en la toma de decisiones.
Respiro psicológico y social: acompañamiento frente al duelo migratorio, la soledad no deseada y la discriminación.
En relación con el apoyo psicológico, el documento subraya la importancia de ofrecer espacios de acompañamiento que tengan en cuenta el duelo migratorio, la soledad no deseada, la incertidumbre derivada de la situación administrativa irregular y las experiencias de discriminación racial e institucional. En este sentido, se recomienda facilitar apoyos de respiro psicológico y social que contribuyan a aliviar la carga emocional tanto de las personas migrantes con discapacidad como de sus familias, reconociendo el impacto acumulativo de las pérdidas, el estrés y la exclusión.
La guía destaca asimismo la relevancia de la escucha activa, la construcción de vínculos de confianza y el uso de un lenguaje inclusivo y no capacitista en los procesos de acompañamiento. Estas prácticas resultan fundamentales para generar entornos seguros en los que las personas puedan expresar su malestar emocional, comprender los procesos administrativos y participar de manera informada en las decisiones que afectan a su vida.
Accesibilidad comunicativa y trabajo en red: intérpretes, formatos accesibles y seguimiento para sostener los apoyos.
Otro elemento clave señalado por el documento es la necesidad de redes de apoyo accesibles, que incluyan servicios de interpretación y traducción, materiales en lectura fácil y sistemas alternativos de comunicación, garantizando que la información sea comprensible y que las personas puedan ejercer su autonomía de forma efectiva. La guía subraya que la falta de comprensión de los trámites y recursos disponibles constituye una fuente adicional de angustia y desprotección emocional.
Finalmente, el documento pone el acento en la importancia del trabajo en red entre entidades de migración, discapacidad, extranjería, empleo y lucha contra la discriminación, así como en la necesidad de un seguimiento continuo que permita adaptar los apoyos a los cambios en la situación administrativa y personal de cada persona. Según señala, este enfoque resulta esencial para evitar que las personas migrantes con discapacidad queden desatendidas durante largos periodos y para garantizar un acompañamiento psicológico y social sostenido en el tiempo.
Se puede acceder a la guía directamente desde la página web de Red Acoge o bien directamente aquí.
