Clima adverso o extremo: cómo comunicar riesgos para cambiar comportamientos
30 Ene 2026

La revista Monitor on Psychology dedica parte de su número de enero/febrero de 2026 a abordar la manera en la que la psicología puede contribuir a mejorar la comunicación de riesgos en situaciones de clima adverso.

El artículo “Worsening weather is driving smarter behavioral interventions” (Tu, 2026) —El empeoramiento del clima está impulsando intervenciones conductuales más inteligentes— analiza la creciente atención de los psicólogos y psicólogas a la forma en la que las personas perciben los riesgos asociados a fenómenos meteorológicos extremos —como las olas de calor, las tormentas o las inundaciones— y qué herramientas pueden ayudar a que esos riesgos no solo se comprendan, sino que impulsen conductas de protección eficaces.

Este artículo señala la apuesta clara de la American Psychological Association (APA), por integrar los conocimientos psicológicos en estrategias de comunicación de riesgos climáticos y en reforzar el interés y la investigación por abordar el cambio climático desde la psicología, como vienen haciendo otras instituciones.

¿Por qué es importante la comunicación del riesgo en situaciones de clima adverso?

El aumento de eventos climáticos extremos no es un tema ajeno para la mayoría de las comunidades: los avisos meteorológicos son cada vez más frecuentes y no siempre se traducen en acciones. Este hecho hace que la comunicación de riesgos en este tipo de situaciones sea un eslabón crítico entre la información científica que se produce y la conducta real de las personas. En este vacío, los profesionales de la psicología pueden ofrecer perspectivas únicas sobre cómo comunicar para que se genere una respuesta adaptativa.

Clima extremo y psicología.
Foto: Freep!k. Autoría: Freep!k. Descarga: 29/01/2026.

Tradicionalmente, muchas alertas meteorológicas se han centrado en transmitir hechos —por ejemplo, probabilidades de lluvia o niveles de viento— sin tener en cuenta los factores psicológicos que hacen que una persona decida quedarse en casa, evacuar o adoptar medidas preventivas. El artículo del APA Monitor sugiere que esto está cambiando y que los psicólogos y psicólogas están desarrollando herramientas y estrategias para ayudar a la población a entender mejor el riesgo de una situación de clima adverso y a tomar las medidas necesarias al respecto.

De la percepción a la acción.

Un componente central de este enfoque, según recoge el artículo, es comprender cómo las personas perciben el riesgo. La percepción no es simplemente el reflejo de la comprensión de los datos objetivos, sino que está influenciada por creencias, emociones, experiencias previas, la confianza en las autoridades y las expectativas culturales, entre otros factores. Esta complejidad psicológica determina, en gran medida, si una persona va actuar ante una advertencia o va a ignorarla.

Por ejemplo, si un mensaje sobre la posibilidad de lluvias torrenciales se percibe como exagerado, poco claro o poco relevante para la vida cotidiana de quien lo recibe, la probabilidad de que la persona tome medidas de protección disminuye. En cambio, cuando la comunicación integra principios psicológicos —como resaltar la relevancia personal, conectar la información con experiencias previas o validar posibles emociones asociadas al riesgo—, aumenta la probabilidad de que aparezca una respuesta adaptativa. Aunque el artículo de la APA no detalla estas estrategias específicas, sí sitúa este tipo de trabajos dentro del campo emergente de intervención conductual frente al clima adverso y/o extremo.

Ampliar el rol del psicólogo en contextos comunitarios y de salud pública.

El enfoque descrito por Tu, posiciona al psicólogo o psicóloga como actor clave no solo en terapias individuales, sino también en intervenciones comunitarias y de salud pública. Comprender cómo comunicar riesgos de forma eficaz puede mejorar la respuesta de comunidades enteras ante fenómenos naturales, reduciendo posibles traumas, pérdidas humanas y económicas.

Integración con la gestión de emergencias.

Los profesionales de la psicología pueden colaborar con meteorólogos, las autoridades vinculadas a emergencias y a los medios y comunicadores para diseñar mensajes que no solo informen, sino que, también, motiven acciones protectoras. Esto se traduce en una interdisciplinariedad que va más allá del consultorio tradicional.

Prevención y promoción de la resiliencia.

Las intervenciones conductuales que facilitan una mejor comprensión de los riesgos pueden contribuir a una población más resiliente psicológicamente, capaz de enfrentar eventos adversos sin caer en la parálisis emocional o en la negación. Este aspecto preventivo es esencial en un contexto de clima cambiante y de fenómenos extremos cada vez más frecuentes, como se ha venido experimentando en España con la DANA o los incendios de los últimos años.

Además, tal y como apunta el Monitor on Psychology, estas tendencias responden a una preocupación creciente por integrar la psicología en la resolución de problemas globales contemporáneos que van desde la inteligencia artificial hasta la salud mental en tiempos de incertidumbre.

Aplicación práctica en la comunicación de riesgos.

Para muchos profesionales de la psicología, especialmente aquellos que trabajan en los ámbitos de la intervención comunitaria, la salud pública o la investigación aplicada, este enfoque ofrece herramientas prácticas y líneas de acción necesarias:

  • Diseño de mensajes que no solo informen, sino que inspiren a la acción.
  • Colaboración con medios y autoridades para que los mensajes sean psicológicamente eficaces.
  • Evaluación del impacto de las advertencias sobre situaciones de clima adverso en distintas poblaciones, incluyendo grupos vulnerables o con percepciones de riesgo distintas.
  • Formación de profesionales en entrevistas, encuestas o análisis cualitativo para entender mejor cómo la gente recibe y procesa la información de riesgo.

Dar un giro hacia una psicología que aborda el riesgo climático tiene implicaciones prácticas directas de cara a la forma en la que se diseñan y evalúan las comunicaciones de alerta y para la prevención.

Conclusión: la psicología ofrece una comunicación de riesgos eficaz.

La proliferación de literatura e investigación relacionada con las respuestas frente al cambio climático y las situaciones de clima adverso y extremo refleja la urgencia de repensar cómo comunicamos y respondemos al riesgo climático. Para los psicólogos y psicólogas, representa una oportunidad para aplicar el conocimiento del comportamiento humano a uno de los problemas más globales y urgentes a los que nos enfrentamos.


Fuente.

American Psychological Association. (2026). Worsening weather is driving smarter behavioral interventions. Monitor on Psychology, January/February 2026.

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