Dos de cada diez españoles han necesitado atención por problemas de salud mental en el último año, según el Barómetro Sanitario 2025
06 Feb 2026

El 21,2% de los españoles ha tenido que consultar a un/a profesional sanitario/a, en los últimos 12 meses, por un problema de salud mental, o por un malestar psicológico o emocional. Sin embargo, un tercio de ellos (34,8%) ha experimentado poca o ninguna mejoría. Así lo indican los resultados de la segunda oleada del Barómetro Sanitario 2025, una encuesta de opinión anual realizada por el Ministerio de Sanidad, en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

La encuesta, base del estudio, está compuesta por una serie de entrevistas telefónicas a personas de 18 y más años, distribuidas en todas las provincias españolas. Esta tercera oleada se ha llevado a cabo del 12 al 18 de noviembre de 2025, y se ha basado en una muestra de 2.427 entrevistas realizadas (sobre 2.600 entrevistas diseñadas) (consulta aquí resultados de la segunda oleada), y recoge la percepción de la población sobre el funcionamiento del sistema sanitario, su grado de satisfacción con los servicios, el uso de tecnologías y la atención recibida en distintos niveles asistenciales, con un enfoque especialmente relevante en el ámbito de la salud mental, que mantiene un peso creciente en la opinión pública.

Dos de cada diez españoles han necesitado atención por problemas de salud mental en el último año, según el Barómetro Sanitario 2025
Fuente: Pexels. Autoría: Karolina Grabowska. Descarga: 17/01/2024.
Salud mental y atención psicológica: una demanda sostenida.

Uno de los apartados más relevantes del Barómetro 2025 es el relativo a la salud mental, un tema que empieza a ocupar un lugar importante en las políticas sanitarias y en la preocupación de la ciudadanía. Según los datos recabados, el 21,2% de la población (15,7% hombres y 26,4% mujeres) ha consultado a un profesional sanitario por problemas de salud mental, o por un malestar psicológico o emocional en el último año (frente al 78,8% que señala no haber tenido esa necesidad).

Con respecto a la edad de quienes sí han solicitado atención por problemas psicológicos, se observa que el mayor porcentaje de estas consultas se concentra en personas de 18 a 24 años (32,9%), seguido del tramo de edad de 35 a 44 (30,9%) y entre los 25 y los 34 años (28,6%). Este porcentaje baja al 3,7% en el caso de las personas de 75 y más años.

A la hora de recibir atención por este tipo de problemas, la sanidad pública sigue siendo el principal ámbito asistencial, aunque no de forma exclusiva. La mitad de las personas que han requerido atención por problemas de salud mental o malestar psicológico o emocional (50,4%) señala haber recibido esta atención en la sanidad pública, mientras que un 34,2% indica haber recurrido a un/a profesional privado/a sin seguro médico y un 9,6%, lo ha hecho a través de un seguro médico privado. Un porcentaje menor refiere haber sido atendido tanto en la sanidad pública como en la privada sin especificar (1,7%), o encontrarse aún pendiente de atención (1,7%).

Estos datos reflejan la coexistencia de ambos sistemas en la atención a los problemas de salud mental, así como el peso significativo que continúa teniendo la sanidad pública como principal puerta de entrada al sistema.

El 20,1% de las personas que acuden a sanidad pública por problemas de salud mental son atendidos por un/a psicólogo/a

Cuando la atención por problemas de salud mental se ha producido en la sanidad pública, el profesional que ha atendido principalmente a las personas usuarias es, en primer lugar, el/la médico/a de familia (38,1%), seguido muy de cerca por el/la psiquiatra (37,4%). En tercer lugar se sitúa el/la psicólogo/a, que ha atendido al 20,1% de las personas que han acudido a la sanidad pública por este motivo. De los tres, el/la profesional de la psicología es el más consultado en aquellos municipios de entre 2.001 y 10.000 habitantes, por delante del médico de familia y del psiquiatra.

Estos resultados ponen de manifiesto el papel central de la atención primaria en la detección y el abordaje inicial de los problemas de salud mental.

El tiempo medio de espera de la primera consulta para atención especializada en salud mental es de 108,95 días.

En relación con los tiempos de espera, los datos del Barómetro muestran que el acceso a la atención especializada en salud mental en la sanidad pública no siempre es inmediato. Concretamente, en los últimos 12 meses, el 15,1% ha tenido que esperar 15 días para ser atendido y el 9,7 % un mes. Sin embargo, en un 27,5% de los casos, este plazo aumenta hasta los dos meses y en un 9,6 % hasta tres meses. Además, un porcentaje relevante indica haber esperado incluso más de seis meses para recibir la atención en salud mental (9,4%).

El tiempo medio de espera declarado hasta la primera consulta con el/la especialista se sitúa en 108,95 días, lo que evidencia las dificultades de acceso oportuno a la atención especializada en salud mental dentro del sistema público.

Seguimiento y continuidad asistencial.

La continuidad asistencial es otro de los aspectos analizados en el Barómetro. Entre las personas que han consultado por un problema de salud mental o malestar psicológico o emocional y han sido atendidas en la sanidad pública, principalmente, por un/a psiquiatra, un/a psicólogo/a, dos o más especialistas o uno/a distinto/a, siete de cada diez (71,4%) indican que siguen manteniendo visitas periódicas con el/la especialista que les atiende, lo que sugiere un seguimiento continuado en una parte significativa de los casos.

Por otro lado, el 28,6% afirma no tener ya visitar periódicas con el/la especialista; sin embargo, no se especifica si esta falta de seguimiento está relacionada con una mejora, con posibles barreras de acceso o con el abandono del tratamiento.

Un 56,4% valora como muy buena o buena la atención recibida en salud mental.

En términos generales, la valoración de la atención recibida por problemas de salud mental en la sanidad pública es mayoritariamente positiva, aunque con importantes matices. Un 56,4% de las personas atendidas considera muy buena o buena la atención recibida, mientras que un 25,1% la califica como regular y cerca de un 18,5% la valora como mala o muy mala.

En un 25,7% de los casos la atención recibida resulta mejor o mucho mejor de lo que esperaban, superando sus expectativas iniciales, y para el 32,0%, más o menos igual de lo esperado. Por el contrario, el 22,4% califica la consulta recibida como peor o mucho peor de lo que esperaban inicialmente.  

Con relación a la experiencia asistencial, la mayoría de las personas señala que el/la profesional les dio la oportunidad dar su opinión o participar en las decisiones sobre su problema de salud y su tratamiento (80,0%), de formular preguntas o plantear preocupaciones (88,5%), y les explicó todo de forma comprensible (80,8%), dedicándoles el tiempo suficiente (74,3%). Sin embargo, un 25,7% considera que el tiempo dedicado durante la consulta no fue suficiente.

A pesar de haber recibido atención, hay un 34,8% que percibe poca o ninguna mejora en su problema de salud mental.

Respecto a la evolución de los problemas de salud mental tras recibir atención, las percepciones son diversas. El 32,1% de las personas consideran que su situación ha mejorado mucho o bastante tras la atención recibida, y el 30,7% ha percibido alguna mejora, mientras que el 34,8% percibe poca o ninguna mejora en su problema de salud mental, a pesar de haber recibido atención por el mismo (no se especifica en este punto con qué especialista recibió dicha atención).

Accesibilidad y desigualdades: barreras persistentes en el Sistema Sanitario.

El informe también pone de manifiesto diversos problemas de accesibilidad en todos los servicios asistenciales del Sistema Sanitario. El 23,7% de la población señala dificultades para acceder a su médico de familia en los últimos 12 meses, y, de estos casos, más de la mitad (53,3%) ha acabado recurriendo al servicio de urgencias hospitalarias, mientras que hay un 29,3% que expone cómo para la fecha en la que tenía la cita, ya no era necesaria la visita. Además, un 5,6% ha dejado de tomar un medicamento recetado por no poder costeárselo, lo que sigue poniendo de relieve las desigualdades económicas para algunos usuarios en el acceso a la atención sanitaria.

La opinión sobre la coordinación entre los distintos niveles asistenciales es positiva para el 46,9%, siendo clave la necesidad de seguir reforzando dicha coordinación. Asimismo, mientras que el 41,6% opina que la situación de las listas de espera se mantiene igual, para el 43,5% ha empeorado, y sólo ha mejorado para el 7,4%.

Un reto persistente para el Sistema Sanitario.

Los datos de la tercera oleada del Barómetro Sanitario 2025 ponen de relieve que los problemas de salud mental continúan siendo una de las principales demandas asistenciales de la población, con una elevada proporción de personas que necesitan atención sanitaria por este motivo cada año.

Al mismo tiempo, los resultados evidencian desafíos persistentes en el acceso, los tiempos de espera y la adecuación de los recursos, especialmente, en el ámbito de la atención especializada. Aunque la valoración global de la atención es mayoritariamente positiva, la percepción de demora y la evolución desigual de los problemas de salud mental subrayan la necesidad de seguir reforzando los dispositivos asistenciales, en particular en atención primaria y en los servicios psicológicos en el sistema sanitario público.

En conjunto, el Barómetro Sanitario confirma que la atención a los problemas psicológicos sigue siendo un elemento clave del sistema sanitario, con un impacto directo en el bienestar de la población y con importantes implicaciones para la planificación de políticas públicas en salud mental.


Se puede acceder al barómetro completo desde la página web del Ministerio de Sanidad o bien directamente aquí.

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