El bienestar del doctorando depende tanto de factores personales como institucionales
03 Jul 2026

El bienestar del doctorando depende de una compleja interacción entre factores personales, académicos e institucionales, y no puede entenderse únicamente como la ausencia de problemas de salud mental. La calidad de la supervisión de la tesis, la estabilidad económica, el apoyo social, la cultura del departamento y las condiciones de la institución desempeñan un papel decisivo en la experiencia doctoral. Asimismo, promover el bienestar de los doctorandos exige intervenciones adaptadas a las distintas etapas del doctorado y políticas universitarias que respondan a la diversidad de perfiles y necesidades.

Estas son algunas de las conclusiones recogidas en el artículo Doctoral Student Wellbeing: Conceptualization, Challenges and Pathways Forward, publicado en la revista Encyclopedia por Inmaculada Martínez-García, Hans De Witte, Francisco Javier Cano-García y Jesús García-Martínez. El trabajo consiste en una revisión narrativa y conceptual del conocimiento disponible sobre el bienestar de los doctorandos, analizando cómo se define este constructo, cuáles son los principales factores que lo condicionan y qué actuaciones podrían favorecer una mejor experiencia durante la formación investigadora.

Un concepto multidimensional que integra el bienestar psicológico, físico y social.

Los autores defienden que el bienestar del doctorando debe entenderse como un estado de equilibrio psicológico, físico y social, y no únicamente como la ausencia de problemas de salud mental. Es decir, el bienestar no consiste únicamente en la ausencia de ansiedad, depresión, agotamiento o estrés, sino que también incluye aspectos como el sentido de propósito, el crecimiento personal, la autonomía, el sentimiento de que el propio trabajo tiene valor y la calidad de las relaciones académicas y personales.

Fuente: Magnific. Autoría: Freepik. Descarga: 26/06/26.

El artículo señala que una de las principales limitaciones de la investigación actual es la falta de un marco conceptual específico para este colectivo. Gran parte de los estudios disponibles evalúan el bienestar a partir de indicadores de malestar psicológico, sin contemplar las particularidades del proceso doctoral ni disponer de instrumentos diseñados específicamente para los doctorandos. Por ello, los autores consideran prioritario desarrollar herramientas de evaluación adaptadas a esta realidad y promover estudios longitudinales que permitan comprender cómo evoluciona el bienestar a lo largo del doctorado.

Factores personales y académicos que influyen en el bienestar.

La revisión pone de manifiesto que el bienestar del doctorando está influido por múltiples factores que interactúan entre sí. Entre los factores personales destacan los antecedentes de salud mental, los rasgos de personalidad —como el perfeccionismo, la resiliencia o la autoeficacia—, la motivación hacia la investigación, las competencias previas y fenómenos como el síndrome del impostor, que aparece con frecuencia en las primeras etapas del doctorado y se asocia a mayores niveles de ansiedad y depresión. También influyen variables demográficas como el género, la situación económica, las responsabilidades familiares o el lugar de procedencia.

En cuanto a los factores contextuales, el trabajo identifica como especialmente relevantes las condiciones de financiación, el formato del programa doctoral, la carga burocrática, la conciliación entre la investigación y la vida personal, el apoyo social y la pertenencia a grupos de investigación. La falta de financiación estable, el aislamiento y la incertidumbre profesional aparecen entre las principales fuentes de estrés, mientras que el apoyo de la familia, las redes académicas y la comunidad investigadora actúan como factores protectores del bienestar psicológico.

La supervisión de la tesis, un elemento determinante.

Uno de los aspectos más destacados del artículo es la importancia de la relación entre el director o directora de tesis y el doctorando. Según los autores, se trata del factor interpersonal que más influye en el bienestar durante el proceso doctoral.

Una supervisión basada en la disponibilidad, el contacto periódico, la escucha activa y una retroalimentación de calidad se asocia con menores niveles de ansiedad y depresión y con una mayor motivación. En cambio, la falta de orientación, la escasez de comentarios sobre el trabajo realizado, los conflictos interpersonales o la asignación de cargas excesivas pueden convertirse en importantes fuentes de malestar psicológico. El artículo subraya también la necesidad de formar al profesorado en competencias de supervisión que incluyan no solo aspectos metodológicos, sino también habilidades comunicativas, relacionales y de apoyo emocional.

Las universidades desempeñan un papel esencial.

Los autores sostienen que el bienestar de los doctorandos no puede considerarse una responsabilidad exclusivamente individual. Las universidades influyen directamente a través de su cultura organizativa, sus políticas de apoyo, las condiciones en las que se desarrolla el doctorado y los recursos que ponen a disposición de quienes realizan una tesis doctoral.

Entre las medidas que la literatura identifica como más beneficiosas se encuentran el establecimiento de políticas claras sobre la supervisión de tesis, la creación de servicios de apoyo psicológico específicos, programas de mentoría entre iguales, iniciativas que favorezcan la integración en grupos de investigación y actuaciones dirigidas a atender las necesidades de colectivos con mayor vulnerabilidad, como doctorandos internacionales, mujeres, personas con discapacidad o pertenecientes a minorías culturales o étnicas.

Asimismo, el artículo propone adaptar las intervenciones a las distintas etapas del doctorado. Durante el inicio del programa resulta especialmente importante facilitar la integración en la comunidad académica; en la fase de desarrollo cobran relevancia el apoyo durante la elaboración de la tesis y la adquisición de competencias investigadoras; mientras que en la etapa final se recomienda ofrecer orientación para la defensa de la tesis y para la transición hacia la carrera profesional.

Retos para la investigación futura.

Como conclusión, los autores consideran necesario avanzar hacia una definición compartida del bienestar de los doctorandos, ampliar los estudios que analicen cómo evoluciona a lo largo del doctorado y recoger también la perspectiva de quienes dirigen las tesis. Además, señalan como líneas prioritarias de investigación el impacto de la inteligencia artificial en la formación doctoral y las consecuencias que la pandemia de COVID-19 ha tenido sobre este colectivo.

En definitiva, el artículo defiende que invertir en el bienestar de los doctorandos no solo constituye un compromiso ético con quienes desarrollan su formación investigadora, sino también una condición necesaria para garantizar la calidad, la diversidad y la sostenibilidad de la investigación científica.


Fuente.

Martínez-García, I., De Witte, H., Cano-García, F. J., & García-Martínez, J. (2026). Doctoral student wellbeing: Conceptualization, challenges and pathways forward. Encyclopedia, 6(2), 127. https://doi.org/10.3390/encyclopedia6060127

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