La aparición de burnout en médicos de familia, se asocia con una peor calidad asistencial por su parte. En particular, el agotamiento emocional —una de las dimensiones del burnout— se asocia también con una peor calidad asistencial: cuanto mayor es el agotamiento emocional, peores son los resultados. Además, una proporción importante de los médicos de familia presenta burnout, incluidos casos graves.
Estas son las principales conclusiones de un estudio observacional realizado en Atención Primaria con médicos de familia del Consorci Sanitari de Terrassa (CST), en la comarca del Vallès Occidental (Cataluña), cuyo objetivo es comprobar si el burnout en médicos de familia se relaciona con la calidad de la atención que prestan en Atención Primaria.
Tal y como señalan los autores, el burnout se define como un síndrome vinculado al desgaste y la sobrecarga profesional; en el ámbito sanitario, se organiza en tres dimensiones principales: agotamiento emocional (AE), despersonalización (DP) y realización personal (RP), entendida, esta última, como la reducción en la percepción de eficacia profesional asociada a la exposición prolongada al estrés laboral.

El desarrollo de burnout en estos y estas profesionales, afecta a su desempeño profesional, y se asocia también a alteraciones en la vida personal, agravando las consecuencias: mayor número de errores, absentismo laboral y menor productividad, además de un impacto sobre la salud física y psicológica del profesional. En este sentido, diversos estudios han vinculado el burnout con un incremento del riesgo cardiovascular, con la adicción a sustancias, con la depresión y con el suicidio.
Concretamente, en atención primaria, el fenómeno presenta una especial intensidad. El estudio subraya que los médicos de familia se ven sometidos a una alta carga de trabajo, a una elevada complejidad asistencial, a tiempos breves por visita y a un sentimiento de desprotección y desconsideración por parte de las administraciones, todos ellos, factores que comprometerían los valores de la especialidad y podrían contribuir al desarrollo del burnout.
Con este marco de referencia, el objetivo del estudio se formula de manera concreta: comparar el grado de burnout en médicos de familia de los centros de atención primaria del CST con variaciones en el índice EQA, un indicador ideado por el Institut Català de la Salut (ICS) y utilizado en Atención Primaria para medir la calidad asistencial.
Recogida de datos y variables analizadas: del perfil sociodemográfico, al burnout y la calidad asistencial.
Para ello, ha contado con la participación de 73 médicos de familia registrados en 8 centros de atención primaria pertenecientes al CST (52 mujeres y 21 hombres, con una media de edad de 46,1 años y una antigüedad media en el puesto de trabajo actual de 13,9 años). El área de influencia de estos centros incluye las poblaciones de Terrassa, Matadepera, Rubí y Castellbisbal, con una población atendida de 328.010 habitantes, señalada como la segunda comarca más poblada de Cataluña.
La recogida de datos se ha llevado a cabo mediante una encuesta autoadministrada que incluía elementos demográficos y laborales, como edad, género o antigüedad en el centro de trabajo.
Asimismo, se ha utilizado el test MBI (Maslach Burnout Inventory) en su versión en castellano -un cuestionario que se utiliza para medir el burnout, y evaluando tres dimensiones: agotamiento emocional, despersonalización y realización personal-, junto con el último valor autodeclarado del EQA correspondiente al año 2023, para valorar la calidad asistencial. Este indicador presenta una puntuación entre 0 y 1.000 puntos, donde puntuaciones más altas reflejan mejores resultados. Incluye subindicadores con objetivos vinculados a actividades como cribado, prevención secundaria y cumplimiento terapéutico, y su puntuación final combina indicadores registrados por profesionales y otros obtenidos automáticamente por el sistema informático.
El estudio registra, además, otras variables que, según considera, pueden influir en la calidad asistencial, tales como, sexo, edad y años de experiencia en el centro.
Burnout y calidad asistencial: alta prevalencia y peores resultados asociados al agotamiento emocional.
Los resultados muestran una radiografía clara de la situación evaluada en los centros del CST: de los 73 médicos de familia participantes, 54 (74%) presentan burnout, al menos en una de sus dimensiones, y 16 (21,9%) se clasifican como casos graves.
En el análisis por dimensiones del burnout, el estudio muestra que el agotamiento emocional es la subescala con mayor afectación: un 58,9% de los médicos presenta niveles graves en esta dimensión, mientras que el 21,9% se sitúa en niveles leves y el 19,2% en niveles moderados. Con relación a la despersonalización, los niveles graves aparecen en el 57,5% de los participantes, con un 23,3% en grado leve y un 19,2% en grado moderado. En cuanto a la realización personal, el 38,4% muestra afectación grave, frente a un 35,6% con afectación leve y un 26% con afectación moderada. Además, el trabajo indica que 16 médicos (21,9%) presentan afectación simultánea en las tres subescalas evaluadas. Por otro lado, los autores señalan que no se observan diferencias significativas en la presencia de burnout según el sexo, ni según la edad, ni según los años de experiencia en el centro.
En cuanto a la calidad asistencial, 66 médicos (90,4%) han indicado su puntuación de EQA correspondiente a 2023, situándose la media en 728,35 puntos, y solo 13 profesionales (17,8%) presentan una puntuación inferior a 700 puntos (límite considerado óptimo según directrices del CatSalut).
No se detectan diferencias significativas en el valor de EQA en función del sexo, la edad ni los años de experiencia en el centro. Sin embargo, sí se observa una relación significativa con el burnout: quienes lo presentan, obtienen peores resultados en ese indicador.
A este respecto, al analizar las subescalas del MBI, se detecta una relación significativa entre el agotamiento emocional y el EQA, sobre todo, al comparar las categorías «leve» y «grave», de modo que los y las profesionales con mayor agotamiento emocional presentan una menor puntuación EQA. En cambio, no se encuentran relaciones estadísticamente relevantes entre el indicador de calidad asistencial y las dimensiones de despersonalización y de realización personal.
Limitaciones del estudio: cautela en la interpretación de los resultados.
Si bien los resultados de este estudio son de especial interés, hay que tener en cuenta que no está exento de limitaciones, entre ellas, las siguientes: el test de Maslach, es una herramienta ampliamente validada para medir el burnout, pero autoadministrada, siendo, por lo tanto, susceptible de sesgos. Además, el EQA está sujeto a un incentivo económico si los profesionales alcanzan un valor considerado de buena calidad asistencial, y su puntuación es autoinformada y no verificada por los analistas del estudio. Otro aspecto importante a considerar es que, aunque el estudio analiza solo a médicos de familia, la valoración del EQA depende, en parte, del trabajo conjunto de profesionales de medicina y enfermería. Otra limitación a considerar es que toda la muestra pertenece a un único centro de trabajo, con una metodología localizada en el mismo territorio.
Conocer su impacto para mejorar las condiciones laborales y la calidad asistencial.
Los propios autores del estudio apelan a la cautela en la interpretación de los resultados por las limitaciones metodológicas descritas, y subrayan la necesidad de ampliar esta línea de investigación a otros entornos y centros de Atención Primaria. En este contexto, resulta especialmente pertinente impulsar más estudios que profundicen en las relaciones entre el bienestar profesional y la calidad de la atención, más aún cuando los problemas de salud mental son una realidad creciente entre la población asistida. Según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2024, más de un tercio de la población española presenta algún problema de salud mental y los trastornos de ansiedad, del sueño y la depresión son los que se registran con mayor frecuencia en las consultas de Atención Primaria, en un escenario de demanda constante y tendencia ascendente.
Es fundamental que estos y estas profesionales puedan ejercer en condiciones que favorezcan su propio equilibrio físico y psicológico, al servicio de una atención de calidad. Profundizar en el conocimiento de los factores que determinan cómo el burnout influye en la práctica clínica y en los resultados asistenciales, no solo contribuiría a diseñar mejores estrategias laborales y organizativas, sino que también podría repercutir en mejores respuestas a las necesidades de una población con problemas de salud mental en aumento.
Fuente.
Griñán, K., Borrell, J. T., & Freixa, J. A. (2025). Asociación entre burnout y calidad asistencial en atención primaria. Atención primaria, 57(7), 4. https://doi.org/10.1016/j.aprim.2024.103207
