Las universidades están llamadas a desempeñar un papel que va más allá de la formación académica y profesional, contribuyendo también al desarrollo de personas capaces de participar de forma activa, crítica y responsable en la sociedad. Para avanzar en este objetivo, resulta fundamental incorporar competencias relacionadas con la ciudadanía democrática, los derechos humanos y el desarrollo sostenible en las enseñanzas universitarias, fomentar metodologías que conecten el aprendizaje con la realidad social y promover una mayor participación de la comunidad universitaria y de otros actores sociales.
Así lo plantea la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) en el “Marco para la autoevaluación de las universidades en la mejora de sus actuaciones encaminadas al impulso de una ciudadanía activa, crítica y responsable (MAIC)”, un extenso documento que ofrece a las instituciones universitarias un marco operativo para revisar y mejorar sus actuaciones en este ámbito. El informe constituye la tercera iniciativa de esta línea del Observatorio de la Calidad del Sistema Español de Universidades de ANECA, tras los trabajos dedicados a la empleabilidad y a la inclusión.
El propósito general del MAIC es impulsar desde cada universidad una ciudadanía activa, crítica y responsable, desde una perspectiva que integra la defensa de la paz y los derechos humanos, la cooperación y la solidaridad, las libertades fundamentales, la ciudadanía global, el desarrollo sostenible, la igualdad, la justicia social y la cultura democrática.

Un marco construido con la participación de más de 50 universidades.
El documento parte de referentes internacionales y europeos y ha sido elaborado mediante un proceso desarrollado en tres grandes etapas. En una primera fase, ANECA consultó a organizaciones internacionales como UNESCO, UNESCO-IESALC, el Consejo de Europa, la European Students’ Union (ESU) y otros organismos especializados. Posteriormente, se incorporó la participación de las universidades españolas y, finalmente, se elaboró una herramienta específica de autoevaluación institucional.
En total, 53 universidades participaron en la iniciativa, de las cuales 19 formaron parte directamente del grupo de trabajo encargado de consolidar el marco y desarrollar su guía de autoevaluación. Además, una encuesta realizada entre junio y septiembre de 2025 recogió las valoraciones de 52 universidades y permitió afinar y validar los objetivos y las líneas de actuación finalmente incorporados al MAIC.
El marco se conecta, además, con los Estándares y Directrices para el Aseguramiento de la Calidad en el Espacio Europeo de Educación Superior (ESG) y con la normativa española. El informe recuerda que la legislación vigente ya reconoce la formación de la ciudadanía como una función de las universidades. En concreto, la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) incluye entre las funciones del sistema universitario la formación de la ciudadanía mediante la transmisión de los valores y principios democráticos, junto con la generación de espacios para el pensamiento crítico y la contribución al bienestar social y a la cohesión de la sociedad.
Cinco objetivos para orientar la actuación de las universidades.
Para trasladar este propósito general a la práctica, ANECA articula el MAIC en cinco objetivos específicos. El primero se dirige a incorporar este compromiso a la orientación y la cultura institucional de las universidades. El segundo se centra directamente en la formación, con el propósito de preparar a las personas como ciudadanos y ciudadanas activos, críticos y responsables y proporcionarles los conocimientos, actitudes y valores necesarios para ello.
Los otros tres objetivos plantean crear y compartir con la sociedad conocimiento basado en principios científicos, éticos, humanísticos y de sostenibilidad; promover acciones institucionales que respondan a necesidades y problemas sociales; y garantizar una gobernanza universitaria asentada en principios como la integridad académica, la responsabilidad, la cooperación, la transparencia, la ética y la participación activa de la comunidad universitaria. En conjunto, estos cinco objetivos se concretan en 27 líneas de actuación, acompañadas de sublíneas y ejemplos de posibles acciones.
Entre las actuaciones que las propias universidades consultadas consideran especialmente importantes, destacan las siguientes: desarrollar este compromiso de manera coherente con los referentes internacionales sobre sostenibilidad, ciudadanía global y responsabilidad social, así como adoptar un enfoque integral que atraviese las principales funciones universitarias: la enseñanza, la producción y difusión del conocimiento y el compromiso con la sociedad. También se subraya la necesidad de implicar al estudiantado, al personal docente e investigador, al personal técnico, de gestión y de administración y servicios y a agentes externos.
Incorporar las competencias ciudadanas a todas las enseñanzas.
Uno de los ámbitos centrales del marco es la educación y orientación del estudiantado. ANECA plantea incorporar en todas las enseñanzas universitarias competencias fundamentales en ciudadanía democrática, desarrollo sostenible y derechos humanos, adaptándolas a las características de cada disciplina. Asimismo, propone procesos de enseñanza contextualizados y transversales y metodologías transformadoras, entre ellas el aprendizaje-servicio, que permitan al estudiantado adoptar un papel activo y conectar los aprendizajes académicos con la realidad social.
Esta orientación no se limita al currículo. El informe subraya la innovación docente como otra dimensión clave y recoge metodologías como el aprendizaje basado en proyectos o casos prácticos, el trabajo colaborativo y cooperativo o el aprendizaje basado en la resolución de problemas. La finalidad es avanzar hacia formas de enseñanza que favorezcan no solo la adquisición de conocimientos, sino también el desarrollo de las competencias vinculadas a una ciudadanía activa y responsable.
El MAIC presta también especial atención a la producción y difusión del conocimiento. Entre las líneas destacadas figura impulsar conocimiento orientado a afrontar retos sociales, éticos, ambientales o políticos mediante enfoques multidisciplinares e interdisciplinares y en colaboración con actores sociales y comunidades. A ello se suma el fomento de la divulgación y del acceso abierto al conocimiento científico, adaptándolo a distintos públicos para favorecer una ciudadanía crítica e inclusiva.
Una universidad más abierta y participativa.
En el ámbito de la responsabilidad pública y social, el documento propone favorecer la participación de las universidades y de su comunidad en espacios ciudadanos y abrir los programas académicos, científicos y culturales a la sociedad, creando entornos colaborativos que faciliten un intercambio bidireccional de conocimientos. En materia de gobierno universitario, plantea incorporar los valores democráticos y la participación de la comunidad universitaria y de otros grupos de interés a la propia gobernanza de las instituciones.
Precisamente, uno de los principales componentes prácticos del documento es una guía de autoevaluación, concebida para que cada universidad pueda analizar su situación e identificar fortalezas, debilidades y oportunidades de mejora y, a partir de ellas, planificar estrategias y actuaciones concretas con la participación de la comunidad universitaria y de diferentes partes interesadas de la sociedad.
El marco se apoya, de forma transversal, en tres grandes ejes: orientación, implicación y desarrollo instrumental. El primero remite a la responsabilidad de los sistemas educativos de ayudar a comprender las dinámicas sociales y desarrollar una conciencia crítica; el segundo, a generar oportunidades de participación de distintos actores sociales; y el tercero, a proporcionar opciones operativas que permitan transformar estos propósitos en actuaciones efectivas.
La calidad universitaria al servicio de una ciudadanía activa, crítica y responsable.
En sus conclusiones, ANECA sitúa el MAIC dentro de una concepción de la calidad universitaria vinculada a las necesidades y expectativas de la sociedad. El documento insiste en que la preparación para una ciudadanía activa constituye, junto a otras finalidades de la educación superior, un ámbito que debe estar presente en la formación universitaria y en sus mecanismos de garantía de calidad. Al mismo tiempo, el marco mantiene el respeto a la autonomía de cada institución y pretende servir como herramienta para orientar su mejora continua.
En definitiva, el MAIC aspira a facilitar que las universidades refuercen de manera sistemática su contribución a una ciudadanía activa, crítica y responsable y a promover que las agencias de calidad y otros agentes del sistema universitario acompañen este proceso. Una perspectiva que sitúa a la universidad no solo como espacio de formación y generación de conocimiento, sino también como un actor estrechamente conectado con los retos y necesidades de la sociedad.
Se puede acceder al documento desde la página web de la ANECA o bien directamente aquí.
