Los niños con dislexia tienen mayor riesgo de presentar problemas de salud mental, según el Child Mind Institute
30 Oct 2023

El riesgo de presentar problemas de salud mental diagnosticables es mayor en los niños y niñas con dislexia que en la población general. De acuerdo con la evidencia, los y las menores con dislexia tienen más probabilidades de desarrollar baja autoestima y conductas disruptivas, siendo más elevadas entre estos/as niños/as las tasas de TDAH, trastornos depresivos y de ansiedad.

Así lo afirma el Instituto de la Mente Infantil (Child Mind Institute) -organización estadounidense sin ánimo de lucro, cuyo fin es el de facilitar las vidas de los niños y las familias que lidian con la salud mental y los trastornos del aprendizaje-, en su último Informe sobre Salud Mental en la Infancia 2023, un documento cuyo objetivo es presentar información práctica e invitar a la reflexión en torno a la atención en salud mental infanto-juvenil, basándose en estudios e investigaciones recientes.

En esta nueva edición, la temática del informe versa sobre el impacto de las dificultades del aprendizaje en la salud mental de niños, niñas y adolescentes, concretamente, las dificultades de lectoescritura, poniendo de relieve la importancia de la detección e intervención tempranas en estos casos, y ofreciendo para ello, información basada en la evidencia.

Según señala el documento, la lectura es una habilidad fundamental que subyace al logro académico, al éxito profesional y a la plena participación en la sociedad; sin embargo, un porcentaje importante de niños y niñas “está llevando a cabo importantes esfuerzos por aprender a leer”.

dislexia y salud mental
Fuente: freepik. Autor: pressfoto. Fecha: 17/10/23
Los niños y niñas con dislexia son más vulnerables al estigma y a los estereotipos negativos asociados con las dificultades del aprendizaje

Como bien definen sus autores, la dislexia es una dificultad del aprendizaje común que afecta a la capacidad de los niños y niñas para aprender a leer, si bien es importante señalar que no todos los niños que tienen problemas con la lectura presentan dislexia.

Los síntomas que la definen tienen que ver con las habilidades académicas, aunque también se correlacionan con una amplia gama de desafíos emocionales, sociales y de comportamiento. En este sentido, la literatura disponible indica que los y las menores con dislexia tienen más probabilidades de experimentar problemas externalizados (como comportamiento disruptivo) e internalizados (como ansiedad y tristeza).

Asimismo, son más vulnerables al estigma y a los estereotipos negativos asociados con las dificultades del aprendizaje, enfrentando, con frecuencia, una baja autoestima y la sensación de que “no son inteligentes”.

De acuerdo con la evidencia, el riesgo de presentar trastornos de salud mental diagnosticables es mayor en los niños con dislexia que en la población general, siendo más elevadas entre estos niños y niñas las tasas de TDAH, trastornos de ansiedad y trastornos depresivos.

Los/as jóvenes con dificultades de lectura pueden encontrarse en una desventaja adicional a la hora de obtener apoyo para sus problemas de salud mental

La investigación destaca también que los problemas de salud mental relacionados con la capacidad de lectura no se limitan a los niños y niñas con diagnóstico de dislexia. Por ejemplo, se ha descubierto que los y las adolescentes con bajas habilidades en lectura (incluyendo aquellos/as sin diagnóstico de dificultad del aprendizaje) tienen más probabilidades que sus iguales de experimentar trastornos de ansiedad, especialmente ansiedad social y trastorno de ansiedad generalizada.

Asimismo, las dificultades de lectura se correlacionan con tasas más altas de problemas sociales y con un mayor riesgo de sufrir y/o perpetrar acoso escolar.

La evidencia disponible sugiere, además, que los problemas de salud mental asociados con la dificultad para leer no necesariamente disminuyen a medida que los niños crecen; de hecho, algunos estudios muestran que las malas habilidades de lectura están asociadas con una salud mental y un comportamiento cada vez más negativos durante la adolescencia. A este respecto, el informe advierte de que los y las adolescentes con dificultades de lectura tienen más probabilidades que sus iguales de abandonar la escuela secundaria, e incluso de considerar el suicidio y realizar un intento.

Por otro lado, investigaciones sobre alfabetización sanitaria muestran que las personas que no saben leer bien tienen dificultades para acceder a una atención adecuada en una amplia gama de contextos sanitarios, lo que sugiere, a juicio del Instituto de la Mente Infantil, que “los y las jóvenes con dificultades de lectura pueden encontrarse en una desventaja adicional cuando se trata de obtener apoyo para sus problemas de salud mental”.

¿Cómo pueden las familias y el profesorado ayudar a los y las menores con dificultades de aprendizaje?

Dado lo expuesto, el Instituto de la Mente infantil recoge las siguientes recomendaciones dirigidas tanto a padres y madres como a personal docente, orientadas a apoyar la salud mental de los niños y niñas con dificultades lectoras:

Si un niño tiene dificultades para aprender a leer, es posible que también presente problemas de autoestima. Algunos pasos que se pueden seguir para desarrollar su confianza y cuidar su salud mental son los siguientes:

  • Ayúdele a comprender sus dificultades de aprendizaje. Es importante que los niños sepan que tener dificultades con una habilidad académica no significa que no sean inteligentes. Si a su hijo o hija le diagnostican dislexia, hable con él sobre qué significa ese diagnóstico y cómo puede ayudarle a obtener el apoyo que necesita para sobresalir.
  • Sea sensible a la vergüenza que pueden pasar los y las menores. Lo último que quieren la mayoría de los niños y niñas es verse diferentes frente a sus compañeros/as de clase. Los y las docentes deben minimizar situaciones que podrían avergonzarles, algunas de ellas, pueden ser pedirles de improviso que lean en voz alta o sacarlos del aula en horario escolar delante de todos sus compañeros para recibir apoyo o tutoría individualizada.
  • Elogie el esfuerzo, no el resultado. Los niños y niñas con dificultades escolares a menudo tienen la sensación de que si no tienen éxito, no son valiosos. A este respecto, se les puede ayudar mostrándoles que su arduo trabajo y esfuerzo importan tanto como sus logros. Intente decir cosas como: «he visto lo duro que has trabajado para completar esa tarea y estoy muy orgulloso/a de ti por seguir adelante», en lugar de elogiar las buenas calificaciones o una nota alta en los exámenes.
Identificar y aprovechar sus puntos fuertes puede ser beneficioso para abordar los desafíos y dificultades
  • Aproveche sus puntos fuertes. Tener una comprensión holística de sus fortalezas y debilidades puede beneficiar a los y las menores. Ayúdeles a ver en qué destacan (por ej., “me he dado cuenta de que recuerdas muy bien la información cuando la escuchas en voz alta”) y trabaje con ellos y sus profesores/as para desarrollar aún más esas habilidades y utilizarlas para abordar los desafíos de forma estratégica.
  • Prepare a los/as niños/as para el éxito. Dedicar tiempo a una actividad que les guste puede ayudarles a sentirse bien consigo mismos y con lo que pueden lograr. Deportes, arte, teatro, música, etc., cualquier cosa que le interese a su hijo o hija puede ser una excelente manera de desarrollar su autoestima.
  • Si a un niño se le ha diagnosticado una dificultad del aprendizaje, aprender a identificar sus desafíos y dificultades y cómo le afectan puede hacer que le resulte mucho más fácil transitar por la escuela a medida que va creciendo. Es clave aquí ayudarles a practicar lo que podrían decirles a sus docentes e incluso a sus compañeros/as sobre cómo aprenden y qué necesitan para tener éxito.
  • Muéstrele modelos positivos: hable con los/as niños/as sobre los múltiples personajes importantes que tienen dislexia y que han destacado en diferentes campos (música, cine, deporte, etc.). Saber que las personas que admiran han superado desafíos similares y han desarrollado sus propias fortalezas únicas puede inspirar a los niños y niñas a hacer lo mismo.
El/la psicólogo/a educativo/a, figura clave para ayudar a los niños, niñas y adolescentes con dificultades del aprendizaje
  • Obtenga apoyo de un profesional de la salud mental en caso necesario. Si su hijo o hija muestra signos constantes de ansiedad o depresión, se porta mal o se niega a ir a la escuela, un profesional de salud mental puede recomendar una evaluación y una opción de tratamiento adecuadas.

A este respecto, el psicólogo educativo constituye una figura clave para ayudar en estos casos, siendo sus funciones prioritarias atender y fomentar el desarrollo psicológico en todos sus componentes (psicomotriz, intelectual, social, afectivo-emocional), trabajando con los tres agentes principales del sistema educativo (alumnado, familias y docentes).

La evidencia científica avala los beneficios de contar con esta figura profesional dentro del contexto educativo, siendo relevante para el desarrollo funcional y equilibrado de un centro educativo en todos los niveles: Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato-FP.

Los costes socioeconómicos de las dificultades del aprendizaje

El informe alerta de que, más allá del impacto en la salud mental, las bajas habilidades en lectoescritura se relacionan igualmente con una amplia gama de consecuencias negativas para las personas y sus comunidades.

Las dificultades con la lectura a una edad temprana suelen impactar negativamente en el rendimiento académico posterior, asociándose con abandono escolar y afectando a la trayectoria profesional y al potencial de ingresos en la edad adulta (bajos ingresos, mayor desempleo, empleo de menor calidad, etc.).

El informe sugiere que estos peores resultados se relacionan con costes más amplios que pueden afectar a toda la sociedad: menor alfabetización en una población se traduce en menores ingresos generales, productividad económica más baja y costes más elevados en atención sanitaria y en servicios sociales.

En esta misma línea, los datos que recoge el Instituto estiman que “el analfabetismo le cuesta a la economía mundial más de 1 billón de dólares anuales”. A un nivel más amplio, la evidencia revela que, en Estados Unidos (y en muchos otros países), la alfabetización correlaciona positivamente con varias medidas no económicas de conectividad sociopolítica y compromiso cívico, de modo que “un mayor dominio de la alfabetización está vinculado a una mayor eficacia política, participación en actividades voluntarias y confianza general en los demás”.

Brindar un acceso equitativo a una enseñanza eficaz desde edades tempranas es crucial para garantizar que todos los niños y niñas tengan las mismas oportunidades de prosperar

Las dificultades del aprendizaje como la dislexia se dan en tasas similares en todas las etnias y grupos socioeconómicos; sin embargo, los autores de este informe destacan que, tanto a nivel individual como social, muchos de los costes de la baja alfabetización recaen aún de forma más significativa en las comunidades racializadas y de bajos ingresos socioeconómicos, teniendo estas menos oportunidades educativas, un bajo rendimiento académico relacionado con las habilidades de lectura, así como menor probabilidad de que se les detecte una posible dificultad de lectoescritura y, por lo tanto, de recibir la atención temprana que necesitan.  

En otras palabras, las bajas habilidades de lectura parecen intensificar los “ya importantes desafíos que enfrentan los niños de comunidades desfavorecidas cuando se trata de lograr el éxito académico y la seguridad que este puede brindar”.

Tal y como manifiesta el Instituto de la Mente infantil en su informe, los datos dejan en claro que brindar acceso equitativo a una enseñanza de lectura efectiva a una edad temprana, es una parte esencial para reducir la desigualdad racial y económica, disminuir las tasas de problemas de salud mental y garantizar que todos los niños y niñas tengan la oportunidad de prosperar. El resto de este informe se centrará en la evidencia sobre la mejor manera de lograr ese objetivo crítico.

Se puede acceder al informe completo desde la página Web del Child Mind Institute o bien directamente aquí:

Sheldon-Dean, H., Cornwell, S., Wilkins, F., & Miller, C. (2023). 2023 Child Mind Institute Children’s mental health report: Evidence-based reading instruction and educational equity. Child Mind Institute

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