La preocupación social y sanitaria por las adicciones ha estado históricamente vinculada al consumo de sustancias como el alcohol, el tabaco o las drogas ilegales. Sin embargo, en los últimos años, se ha puesto de manifiesto la creciente relevancia de las adicciones comportamentales, es decir, aquellas que se desarrollan en torno a conductas cotidianas que, en determinados contextos, pueden convertirse en problemáticas. Compras compulsivas, uso excesivo de redes sociales, prácticas de juego o apuestas, abuso de videojuegos y otras conductas similares han pasado a ocupar un lugar destacado en la agenda de salud pública.
En este contexto, el Grupo de Conocimiento e Investigación en Problemáticas Sociales (GCIPS), un nutrido grupo universitario de investigadores e investigadoras de diferentes áreas de conocimiento (psicología, criminología, sociología, filosofía, antropología, derecho, comunicación, etc.), adscrito a la Facultad de Ciencias Jurídicas, Educación y Humanidades de la Universidad Europea de Madrid (UEM), ha elaborado la Guía para la identificación de comportamientos adictivos cotidianos, un documento de acceso abierto que pretende ofrecer criterios claros y prácticos para la detección temprana de este tipo de conductas.
La guía se concibe como una herramienta útil, tanto para profesionales de la psicología, la educación y la salud, como para familias y agentes sociales, con el fin de facilitar la identificación de patrones problemáticos y contribuir a su prevención.

El propósito fundamental de este documento es apoyar la identificación precoz de comportamientos adictivos en la vida cotidiana, aportando indicadores, señales de alarma y recomendaciones que permitan intervenir antes de que el problema se consolide.
Entre sus objetivos específicos se encuentran: visibilizar la existencia de conductas adictivas sin sustancia que pueden tener consecuencias tan graves como las adicciones tradicionales; proporcionar un marco de referencia para reconocer cuándo un comportamiento habitual comienza a adquirir un carácter compulsivo y desadaptativo; ofrecer pautas prácticas que faciliten la actuación de profesionales, familias y educadores en la detección de estas conductas; y contribuir a la sensibilización social y a la promoción de entornos más saludables.
¿Qué son los comportamientos adictivos cotidianos?
Tal y como señalan sus autores, no todas las conductas cotidianas resultan problemáticas, pero ciertos patrones repetitivos pueden evolucionar hacia formas de adicción comportamental. El criterio fundamental para considerar un comportamiento como adictivo es que se convierta en una actividad que la persona no puede controlar, que ocupa un lugar central en su vida y que interfiere en áreas esenciales como la salud, el trabajo, la educación o las relaciones sociales.
Se trata, en definitiva, de actividades legítimas en sí mismas, pero que, cuando pierden la función recreativa o instrumental y pasan a vivirse de manera compulsiva, generan malestar y deterioro. La guía destaca la necesidad de diferenciar entre un uso normal, un uso excesivo y un uso claramente problemático de estas conductas.
Ámbitos de comportamiento abordados.
La guía identifica diversos comportamientos que, de manera cotidiana, pueden derivar en adicción. Entre los más destacados se encuentran:
- Juego y apuestas: tanto en su modalidad presencial como online, se asocian a riesgo de endeudamiento, aislamiento social y deterioro en la vida familiar.
- Compras compulsivas: la adquisición reiterada de bienes innecesarios, acompañada de una sensación de pérdida de control y de consecuencias económicas negativas.
- Uso problemático de internet y redes sociales: la conexión permanente puede derivar en aislamiento, disminución del rendimiento académico o laboral y afectación de la autoestima.
- Videojuegos: cuando el tiempo invertido interfiere en el descanso, el estudio, el trabajo o las relaciones interpersonales.
- Otros comportamientos emergentes: la guía también señala la necesidad de atender a nuevas formas de dependencia vinculadas a la vida digital y al consumo compulsivo de determinados contenidos.
En todos estos ámbitos, el patrón común es la pérdida de control sobre la conducta, su papel central en la vida del individuo y la incapacidad de reducirla a pesar de las consecuencias negativas.
Indicadores de riesgo y señales de alarma.
Uno de los apartados más relevantes de la guía se centra en la identificación de señales que alertan sobre la posible presencia de un comportamiento adictivo. Entre ellas destacan:
- Pérdida de control: la persona intenta reducir la conducta sin éxito.
- Interferencia significativa: el comportamiento afecta negativamente a la vida personal, social, laboral o académica.
- Tolerancia: necesidad de aumentar la frecuencia o intensidad de la conducta para obtener la misma satisfacción.
- Síntomas de abstinencia: malestar emocional o físico cuando no se puede realizar la conducta.
- Centralidad: la conducta se convierte en el eje de la vida de la persona, desplazando otras actividades.
- Persistencia: se mantiene a pesar de los daños evidentes que ocasiona.
Estos indicadores, según la guía, permiten establecer una línea clara entre el uso recreativo y la adicción, favoreciendo la detección temprana.
Recomendaciones prácticas para profesionales y familias.
La guía ofrece un conjunto de recomendaciones dirigidas a profesionales de la psicología, la salud y la educación, así como a familias y agentes comunitarios:
- Observar cambios en la conducta: prestar atención a señales de aislamiento, pérdida de interés por actividades previas, cambios en el estado de ánimo o problemas de rendimiento.
- Promover la comunicación: generar espacios de diálogo abierto en los que las personas puedan expresar sus experiencias sin estigmatización.
- Fomentar hábitos saludables: incentivar la práctica de actividades alternativas como el deporte, la lectura o la participación social.
- Establecer límites claros: en el caso de menores y jóvenes, fijar tiempos de uso razonables de internet, videojuegos o redes sociales.
- Buscar ayuda profesional: acudir a especialistas en psicología cuando la conducta genera deterioro significativo y no puede manejarse con medidas familiares o educativas.
Estas recomendaciones ponen de relieve la importancia de una acción preventiva que combine vigilancia, educación y apoyo emocional.
Implicaciones sociales y sanitarias.
El documento insiste en que los comportamientos adictivos cotidianos no deben considerarse problemas menores o triviales. Su impacto en la salud mental, en la economía familiar, en el rendimiento académico y en la cohesión social puede ser profundo.
Además, la normalización cultural de prácticas como el juego online, el consumo digital masivo o las compras frecuentes dificulta la detección y retrasa la búsqueda de ayuda. De ahí la necesidad de instrumentos claros de identificación y sensibilización, como el que proporciona esta guía.
Valor para la práctica psicológica.
Para los profesionales de la psicología, la guía constituye un recurso valioso en varios sentidos:
- Ofrece un marco conceptual claro sobre qué se entiende por comportamiento adictivo cotidiano.
- Proporciona criterios de evaluación temprana aplicables en la práctica clínica, educativa y comunitaria.
- Facilita la intervención preventiva, orientando la atención hacia conductas que, aunque normalizadas, pueden estar en el origen de problemas graves de salud mental.
- Contribuye a reducir el estigma, al reconocer que se trata de procesos psicológicos que pueden afectar a cualquier persona.
Conclusión.
La Guía para la identificación de comportamientos adictivos cotidianos supone un avance importante en la comprensión y detección de las adicciones sin sustancia. Al ofrecer un marco de referencia práctico y accesible, permite a profesionales, familias y educadores identificar tempranamente señales de riesgo y actuar de forma preventiva.
En un contexto marcado por la expansión del mundo digital y por el aumento de la disponibilidad de actividades potencialmente adictivas, contar con herramientas de este tipo se convierte en una necesidad ineludible. La guía no solo contribuye a la detección y prevención, sino que también refuerza la idea de que la salud mental y el bienestar dependen de una gestión equilibrada de los comportamientos cotidianos.
Fuente.
Díaz Galán, J., Cordero Verdugo, R.R., Muñoz Anguita, M., Marina Sanz, E., Pérez Suárez, J.R., Silva Esquinas, A., Gómez Cuesta, L., Fonseca Díaz, A., & Pavón Herradón, D. (2025). Guía para la identificación de comportamientos adictivos cotidianos. Atelier. https://doi.org/10.71237/lr5d7yOA
