El impacto de las redes sociales sobre el bienestar psicológico, los factores de vulnerabilidad y protección asociados a su uso y las estrategias de intervención ante los patrones de uso problemático han centrado la IV Jornada de Psicología y Adicciones, celebrada ayer miércoles, 28 de octubre, en la sede del Consejo General de la Psicología de España (COP), bajo el lema «Las redes sociales: luces y sombras».
Organizado por la Organización Colegial, a través de su División de Psicología de la Salud (PsiS) y su Grupo de Trabajo de Adicciones, el encuentro reunió a especialistas en Psicología y Neuropsicología, así como a representantes institucionales del COP y de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD), para analizar desde una perspectiva científica y profesional, los principales desafíos que plantea el uso de las redes sociales, así como las posibilidades de prevención y tratamiento psicológico.
La Jornada contó con una modalidad de participación presencial y online, mediante retransmisión en directo a través del canal de YouTube del COP.
Los riesgos de las redes sociales para la salud pública, protagonistas de la inauguración institucional.
La inauguración institucional estuvo a cargo de José Antonio Luengo Latorre, vicepresidente primero del Consejo General de la Psicología; Graciela Silvosa Rodríguez, consejera técnica de la Unidad de Apoyo de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD) y responsable de su estrategia en redes sociales; y Josep Vilajoana i Celaya, vocal de la Junta de Gobierno del COP y coordinador de su División de Psicología de la Salud.
Graciela Silvosa comenzó agradeciendo la invitación y el interés del COP por abordar una cuestión que “está transformando profundamente la sociedad”. Durante su intervención, advirtió de que los riesgos asociados a las redes sociales constituyen un problema de salud pública, especialmente, por sus posibles efectos sobre el desarrollo cerebral de niños, niñas y adolescentes. Asimismo, alertó sobre los intereses comerciales de las plataformas digitales, sus diseños potencialmente adictivos, la publicidad hipersegmentada y la proliferación de la desinformación.

La necesidad de una regulación más estricta de las redes sociales y de un enfoque multidisciplinar de la salud pública.
Si bien reconoció las oportunidades que ofrecen las redes sociales para el progreso social y la conexión humana, insistió en la importancia de analizar tanto sus luces como sus sombras para avanzar hacia una mayor gobernanza de los datos y una regulación más estricta de la industria digital. En este sentido, señaló que no basta con limitar el acceso de los y las menores a estas plataformas, sino que es necesario actuar sobre los factores estructurales que condicionan su funcionamiento, reforzar la alfabetización digital y promover la investigación y la formación. Finalmente, subrayó que la salud pública no debe entenderse únicamente desde una perspectiva sanitaria, sino desde un enfoque multidisciplinar que tenga en cuenta los determinantes estructurales y sociales de la salud, incorporando ámbitos como la Psicología, el urbanismo, la sociología o la filosofía.
La colaboración institucional con el Plan Nacional sobre Drogas y el papel fundamental de la Psicología en la salud pública.
Por su parte, Josep Vilajoana agradeció la labor y el compromiso de José Tenorio Iglesias, secretario general del Consejo General de la Psicología y coordinador de su Grupo de Trabajo de Adicciones, al frente de dicho grupo de trabajo, integrado en la División de Psicología de la Salud del COP, así como su impulso para la celebración de estas jornadas. Asimismo, puso en valor la estrecha y continuada colaboración institucional que mantiene el Consejo con la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, dependiente del Ministerio de Sanidad, destacando la excelente relación entre ambas instituciones, el reconocimiento a la labor del COP y su participación en distintas iniciativas y publicaciones impulsadas por este organismo.
A continuación, destacó la importancia de abordar el impacto de las redes sociales desde la Psicología, atendiendo a sus efectos sobre el cerebro, los factores de vulnerabilidad, los patrones de uso problemático —que no necesariamente constituyen conductas adictivas—, y las posibilidades de intervención. En este sentido, reivindicó el papel fundamental que debe desempeñar la Psicología en el ámbito de la salud pública, dada la relevancia de la conducta humana en la prevención y el abordaje de los problemas de salud.
El principio de precaución y el consenso científico para proteger a la infancia y la adolescencia frente a los riesgos digitales.
Finalmente, José Antonio Luengo reconoció los beneficios que han aportado las nuevas tecnologías, si bien insistió en la necesidad de aplicar el principio de precaución ante sus posibles riesgos para la salud psicológica, especialmente, durante la infancia y la adolescencia. Subrayó la importancia de avanzar en la investigación científica para orientar las decisiones de las administraciones públicas, evitando tanto minimizar los riesgos como sobredimensionarlos. En este contexto, destacó la participación del COP en la Plataforma Control Z, integrada por 14 sociedades científicas -5 de Psicología y 9 de distintas especialidades médicas-, que ha elaborado un documento conjunto con recomendaciones para las administraciones, el sistema educativo, las familias y la población adolescente. Calificó esta iniciativa como un hito histórico en Europa, al reunir el consenso de sociedades científicas de diferentes disciplinas para establecer recomendaciones fundamentadas en la investigación y la experiencia clínica y empírica.
Luengo concluyó su intervención agradeciendo la presencia de la representante de la DGPNSD y de todas las personas asistentes, para posteriormente dar por inaugurada la Jornada.
Tratamiento del uso problemático de las redes sociales: Evidencia clínica, desafíos actuales y estrategias de intervención.
Tras la apertura, se desarrolló la primera conferencia, titulada «Tratamiento del uso problemático de las redes sociales: Evidencia clínica, desafíos actuales y estrategias de intervención», e impartida por Juan Francisco Navas Pérez, profesor del Departamento de Personalidad, Evaluación y Psicología Clínica y director de Investigación de la Clínica Universitaria de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid.
Con la moderación de Marián García Arigüel, integrante del Grupo de Trabajo de Adicciones del COP, la conferencia abordó la evidencia científica disponible sobre la eficacia de las intervenciones psicológicas ante el uso problemático de las redes sociales, los desafíos actuales y las estrategias de evaluación y tratamiento.

En este contexto, Navas Pérez presentó los resultados de una revisión de revisiones sistemáticas y metaanálisis publicada en 2024 sobre las intervenciones para el tratamiento de la adicción a Internet y al teléfono móvil, destacando que la terapia cognitivo-conductual (TCC) es la intervención que cuenta con mayor respaldo científico. Asimismo, profundizó en los desafíos de la investigación aplicada y en la importancia de la formulación clínica de los casos, tomando como referencia el trastorno por juego de azar y planteando una propuesta conceptual sobre las adicciones comportamentales basada en la compulsividad específica de cada conducta y la sobrevaloración de sus resultados.
A partir de este planteamiento, presentó un modelo explicativo del uso problemático de las redes sociales orientado a la formulación clínica y al desarrollo de estrategias de intervención psicológica. A lo largo de su exposición, ilustró los contenidos mediante un caso práctico, mostrando el proceso de evaluación, detección del problema y tratamiento, y señaló posibles líneas para avanzar en la investigación sobre la eficacia de las intervenciones en este ámbito.
La red como ecosistema: factores de vulnerabilidad y protección para el uso problemático de la tecnología.
A continuación, José César Perales López, catedrático de Psicología de la Universidad de Granada, abordó los factores de riesgo y protección vinculados al uso problemático de las tecnologías, mediante su conferencia «La red como ecosistema: factores de vulnerabilidad y protección para el uso problemático de la tecnología».
La intervención, moderada por Rosa Suárez Vázquez, integrante del Grupo de Trabajo de Adicciones del COP, invitó a reflexionar sobre algunas de las creencias más extendidas acerca de los efectos negativos de las redes sociales, como la idea de que estas plataformas «secuestran» la atención de las personas, especialmente, de niños, niñas y adolescentes, o que los vídeos cortos (reels) producen efectos similares a los de las drogas.

Más allá del tiempo de exposición: la importancia de cómo se utilizan las redes sociales y su contexto.
Sin negar los riesgos asociados a su uso, Perales López cuestionó las aproximaciones excesivamente patologizantes y advirtió de la falta de consenso científico sobre cómo interpretar determinados comportamientos digitales, señalando, como ejemplo, las diferencias entre las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría y la Academia Americana de Pediatría respecto a la exposición a las pantallas durante la infancia.
En este sentido, explicó que Internet y las redes sociales no constituyen una realidad homogénea ni pueden considerarse una amenaza única, sino que conforman entornos diversos en los que se desarrollan conductas muy diferentes. Desde esta perspectiva, subrayó que las pantallas, los teléfonos móviles y las plataformas digitales no son conductas adictivas en sí mismas, sino medios en los que tienen lugar determinadas actividades. Por ello, destacó la importancia de analizar no solo el tiempo de uso, sino también qué se hace en estos entornos, cómo se utilizan y en qué circunstancias, señalando que la duración del uso, por sí sola, no permite predecir consecuencias negativas para la salud mental cuando se tienen en cuenta sus características cualitativas. Asimismo, insistió en que las experiencias digitales (online) y las que se desarrollan fuera de Internet (offline) no pueden analizarse de forma aislada.
Hacia un modelo ecológico para comprender y prevenir el uso problemático de las tecnologías.
A partir de estas consideraciones, cuestionó la tendencia a considerar patológicos o nocivos determinados comportamientos que no necesariamente lo son, así como a interpretar desde el modelo de las adicciones conductas problemáticas que podrían comprenderse mejor desde otros enfoques psicológicos. En particular, planteó las limitaciones de una aproximación exclusivamente categorial y reduccionista, y defendió la necesidad de recuperar modelos explicativos vinculados a la tradición experimental y clínica de la Psicología. Para ello, presentó un modelo ecológico del uso problemático de las redes sociales, que permite considerar los distintos factores de vulnerabilidad y protección, junto con las condiciones personales y contextuales que influyen en la conducta digital. Finalmente, abordó diversas estrategias de prevención psicológica y social dirigidas a reducir los patrones de utilización problemática de las redes sociales y los videojuegos.
Posteriormente, se abrió un espacio de preguntas y debate con las personas asistentes, en el que participaron los ponentes y moderadoras de las intervenciones anteriores, Juan Francisco Navas Pérez, Marián García Arigüel, José César Perales López y Rosa Suárez Vázquez, quienes compartieron mesa para responder a las cuestiones planteadas por el público.
La Jornada concluyó con un espacio de conclusiones y cierre, moderado por Josep Vijaoana y Begoña Río García, integrante del Grupo de Trabajo de Adicciones del COP,.
A través de esta cuarta edición, el COP ha puesto el foco en la necesidad de abordar los riesgos y oportunidades de las redes sociales desde el conocimiento científico, destacando la contribución de la Psicología a la comprensión de sus efectos sobre el bienestar psicológico y al desarrollo de estrategias de prevención e intervención ante los patrones de uso problemático.
