Un estudio analiza la eficacia de las intervenciones psicológicas y sociales en padres y madres de niños y adolescentes con cáncer
04 Feb 2026

El cáncer infantil constituye un acontecimiento vital crítico que impacta profundamente no solo en los/as pacientes, sino también en sus familias. Entre quienes más sufren los efectos psicológicos y emocionales de la enfermedad se encuentran los padres y madres, que deben afrontar la incertidumbre del diagnóstico, los tratamientos prolongados y la amenaza a la vida de sus hijos/as. Diversas investigaciones han documentado que esta población presenta tasas elevadas de ansiedad, depresión, estrés y deterioro en la calidad de vida, lo que repercute tanto en su bienestar como en el acompañamiento que ofrecen a sus hijos/as.

Con el fin de sintetizar la evidencia científica existente y evaluar la eficacia de las intervenciones psicológicas y sociales dirigidas a progenitores de menores con cáncer, un equipo de investigadores ha publicado una revisión sistemática y metaanálisis en la revista Nursing and Health Science. El trabajo reúne resultados de 21 ensayos clínicos aleatorizados (ECA), con una muestra global de 1.926 padres y madres, y analiza el efecto de estas intervenciones sobre cuatro dimensiones clave: ansiedad, depresión, estrés y calidad de vida.

Foto: freepik. Descarga: 26/09/25

El propósito principal del estudio es determinar si las intervenciones psicológicas y sociales aplicadas a madres y padres de niños, niñas, adolescentes y jóvenes con cáncer, son eficaces para reducir el malestar psicológico y mejorar su calidad de vida.

Los autores del estudio subrayan que los progenitores constituyen una población especialmente vulnerable, debido a la sobrecarga emocional, la exigencia de los tratamientos médicos y la necesidad de mantener un equilibrio en la vida cotidiana. Frente a esta situación, las intervenciones psicológicas y sociales -que abarcan desde terapias cognitivo-conductuales hasta programas de apoyo grupal y de gestión del estrés-, representan una herramienta fundamental para proteger la salud mental de estos cuidadores.

Impacto en la ansiedad, la depresión, el estrés y la calidad de vida.

A continuación, recogemos los principales hallazgos del estudio:

1. Ansiedad

El metaanálisis muestra que las intervenciones psicológicas y sociales son eficaces para reducir los síntomas de ansiedad en progenitores de menores con cáncer. El tamaño del efecto se califica como moderado, lo que significa que los programas han logrado reducciones significativas y clínicamente relevantes en comparación con los grupos control.

Entre las modalidades más eficaces se encuentran las intervenciones cognitivo-conductuales, al ayudar a los padres a identificar pensamientos disfuncionales, a emplear técnicas de reestructuración cognitiva y a practicar estrategias de relajación. También resultan beneficiosos los programas de apoyo grupal, en los que los progenitores compartían experiencias y aprendían recursos de afrontamiento.

2. Depresión

En el caso de la depresión, las intervenciones psicológicas y sociales producen una mejora significativa, aunque de menor magnitud que en la ansiedad. El tamaño del efecto se sitúa en el rango pequeño a moderado, lo que indica que los programas ofrecen beneficios, pero no tan contundentes como en el caso de la ansiedad.

Los autores señalan que los resultados en depresión pueden verse limitados por factores como la gravedad de los síntomas iniciales o la duración de la intervención. Programas más largos y estructurados muestran mayores beneficios, mientras que intervenciones breves ofrecen mejoras más modestas.

3. Estrés

La reducción del estrés es otro de los efectos positivos observados. Las intervenciones psicológicas y sociales resultan eficaces para disminuir los niveles de estrés percibido en padres y madres. Al igual que en la ansiedad, los efectos son más claros en los programas basados en terapia cognitivo-conductual y en aquellos que incorporan técnicas de manejo del estrés, como la respiración profunda, la relajación muscular progresiva o la atención plena (mindfulness).

Los autores destacan que la reducción del estrés es especialmente relevante, ya que influye tanto en el bienestar de los progenitores como en su capacidad para afrontar los cuidados médicos y emocionales de sus hijos/as.

4. Calidad de vida

En cuanto a la calidad de vida, los resultados son positivos, aunque más heterogéneos. El metaanálisis encuentra que las intervenciones psicológicas y sociales mejoran de manera significativa la calidad de vida de los progenitores, pero la magnitud del efecto es menor que en las variables de ansiedad, depresión y estrés.

Los programas que combinan apoyo emocional con componentes prácticos -como estrategias de comunicación con el equipo médico, educación sobre la enfermedad o técnicas de autocuidado-, obtienen mejores resultados en la calidad de vida general. Sin embargo, los autores advierten de que se necesitan más estudios con medidas específicas y estandarizadas de calidad de vida para consolidar la evidencia en este ámbito.

Factores que influyen en la eficacia de las intervenciones.

Los investigadores también han explorado qué características de las intervenciones se asocian con mejores resultados:

  • Tipo de intervención: las de orientación cognitivo-conductual son más eficaces en ansiedad y estrés, mientras que las de apoyo grupal muestran mayor utilidad en depresión y calidad de vida.
  • Formato: tanto las intervenciones individuales como las grupales resultan eficaces, aunque los programas grupales ofrecen beneficios añadidos relacionados con el apoyo social.
  • Duración: los programas más largos (superiores a 8 semanas) presentan efectos más consistentes y sostenidos en el tiempo.
  • Modalidad de entrega: aunque la mayoría de las intervenciones fueron presenciales, algunas experiencias de programas online también reportan beneficios, lo que abre nuevas posibilidades de implementación en contextos de limitación de recursos.
Calidad de la evidencia y limitaciones.

Los autores señalan que la calidad metodológica de los estudios incluidos es variable. Algunos ECA presentan diseños robustos, con muestras amplias y seguimientos prolongados, mientras que otros revelan limitaciones, como tamaños reducidos o pérdida de participantes en el seguimiento.

Además, la heterogeneidad de las intervenciones dificulta la comparación directa entre programas. Pese a ello, el metaanálisis permite concluir con un nivel de confianza razonable que las intervenciones psicológicas y sociales son eficaces para mejorar el bienestar psicológico de los progenitores.

Implicaciones para la práctica clínica.

De acuerdo con los autores, los hallazgos de esta revisión tienen importantes implicaciones, entre ellas, las siguientes:

  • Los servicios de oncología pediátrica deberían integrar programas psicológicos y sociales estructurados dirigidos a progenitores, con especial atención a la reducción de la ansiedad y el estrés.
  • Las terapias cognitivo-conductuales destacan como las modalidades más prometedoras, aunque los programas de apoyo grupal también aportan beneficios en depresión y calidad de vida.
  • Es necesario promover la accesibilidad de estas intervenciones, incorporando modalidades online o híbridas que permitan llegar a más familias.
  • La atención psicológica y social a los progenitores debe considerarse un componente esencial del tratamiento oncológico integral.
Recomendaciones para futuras investigaciones.

Los autores subrayan la necesidad de ampliar el número de ensayos clínicos con muestras más grandes y mayor diversidad cultural; estandarizar las medidas de resultado -especialmente, en calidad de vida-; evaluar los efectos a largo plazo, dado que el impacto del cáncer infantil en los progenitores se extiende más allá del tratamiento médico, y analizar con más detalle las diferencias según variables como el género, la edad de los progenitores o el tipo de cáncer del hijo.

Conclusión.

Esta revisión sistemática y metaanálisis confirma que las intervenciones psicológicas y sociales son eficaces para mejorar la salud mental y la calidad de vida de progenitores de niños/as, adolescentes y jóvenes con cáncer. Los beneficios son claros, principalmente, en la reducción de la ansiedad y el estrés, con efectos moderados en depresión y calidad de vida.

Aunque persisten limitaciones metodológicas, los hallazgos refuerzan la importancia de incluir de manera sistemática programas psicológicos y sociales en la atención a las familias en oncología pediátrica. Atender el bienestar psicológico de los progenitores no solo beneficia a quienes enfrentan el duro reto de acompañar a sus hijos/as durante la enfermedad, sino que constituye un pilar fundamental para el cuidado integral en contextos de cáncer infantil.


Fuente.

Ozturk, C. S., San, E. G., & Yildiz, S. (2025). Effectiveness of Psychosocial Interventions on Stress, Anxiety, Depression, and Quality of Life in Parents of Children, Adolescents, and Young Adults With Cancer: A Meta‐Analysis of RCTs. Nursing & Health Sciences27(2), e70156. https://doi.org/10.1111/nhs.70156

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