Los profesionales sanitarios que trabajan en zonas de conflicto se encuentran en una situación de especial riesgo, no sólo derivada del aumento del estrés, la falta de recursos y las dificultades asociadas a la pandemia por COVID-19, sino también del incremento de las conductas violentas hacia estos trabajadores. Así se advierte en un nuevo informe que lleva por título Trabajadores sanitarios en riesgo: violencia contra la atención sanitaria (Health workers at risk: violence against health care), elaborado por la coalición Safeguarding Health in Conflict, en el que se analizan las condiciones de seguridad y de trabajo en la que realizan su labor los profesionales sanitarios en todo el mundo.

Tal y como se señala en el informe, se ha producido un incremento notable de la violencia hacia este colectivo. En total se han identificado más de 1.203 incidentes de violencia u obstrucción de la atención de la salud en 20 países y territorios en conflicto en 2019, frente a los 973 que se notificaron en 23 países y territorios en el año 2018. Como consecuencia, estos incidentes violentos han implicado el fallecimiento de 151 trabajadores sanitarios en un total de 18 países y territorios. Asimismo, 502 trabajadores resultaron heridos, las instalaciones sanitarias fueron dañadas o destruidas en, al menos, 19 países, y los transportes sanitarios fueron dañados o destruidos en, al menos, 14 países.

Fuente: www.pexels.com Artista:
Artem Podrez Fecha descarga: 18/01/2021

Además del sufrimiento humano y la pérdida de vidas, los incidentes de 2019 han supuesto un grave obstáculo a la implementación de iniciativas de salud pública en estos países. Asimismo, los actos violentos también han exacerbado el problema de la escasez de trabajadores y recursos sanitarios, de forma que “la violencia contra la atención sanitaria en las zonas de conflicto de todo el mundo sigue privando a millones de personas de su derecho a la salud y a las protecciones previstas en las normas internacionales de derechos humanos y el derecho humanitario”, señala el texto, así como obstaculiza los esfuerzos de los Estados por lograr la cobertura sanitaria universal.

Teniendo en cuenta que es probable que el número real de actos violentos sea aún mayor, en la medida en que no se reportan todos los casos, el informe advierte de la necesidad de implementación de medidas urgentes para garantizar la seguridad de estos trabajadores.

Se puede acceder al informe en el siguiente enlace:

Health workers at risk: violence against health care

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