Para muchas personas que viven en una institución, la experiencia puede ser solitaria, humillante y aterradora. Las medidas involuntarias o coercitivas pueden generar angustia adicional y un trauma duradero. Lamentablemente, la mayoría de los Estados miembros todavía permiten alguna forma de coerción en los servicios de salud mental, justificándolo bajo la consideración de que “la persona puede ser un peligro para sí misma o para los demás”.

Estas medidas coercitivas a menudo se enmarcan como un "último recurso" con directrices y formación obligatoria; sin embargo, su uso como primera elección o medida de emergencia continúa siendo generalizado e incluso aún mayor en servicios bajo presión, un hecho que viola los derechos humanos de las personas y no cumple con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (UNCRPD).

Fuente: MHE Fecha descarga: 04/06/2021

Con esta advertencia, la organización Mental Health Europe (MHE) presenta un nuevo recurso para ayudar a las personas que entran en contacto con el sistema de salud mental -ya sea como usuarios del servicio o indirectamente como amigos o familiares de los usuarios-, a investigar, comprender y ser participantes activos en lugar de receptores pasivos de la atención.

El objetivo del documento es sugerir formas en las que las personas que han experimentado crisis de salud mental y quienes las apoyan pueden hacer oír sus voces y sus puntos de vista, tomando el control de sus cuerpos y sus vidas. Para tal fin, a lo largo de sus páginas ofrece una serie de alternativas al uso de la coerción, recogiendo ejemplos de buenas prácticas en otros países, como Italia, Finlandia o Reino Unido, y poniendo de relieve la importancia de apoyar la elección y el consentimiento informado.

Tal y como señala MHE, esta guía breve conecta con la actualidad en el Consejo de Europa y con la campaña #WithdrawOviedo, mediante la cual se insta a retirar el proyecto de protocolo adicional al Convenio de Oviedo. Numerosas organizaciones y expertos en salud mental han venido advirtiendo de que la adopción de este proyecto de protocolo adicional podría cimentar aún más la idea de que otros, incluidos los profesionales de la salud mental, “mantienen la autoridad sobre nuestros cuerpos y los someten a tratamiento e ingresos involuntarios”. En este sentido, el proyecto va en contra del derecho internacional de los derechos humanos e incrementa el riesgo de que aumenten las violaciones de los derechos humanos en psiquiatría, en contraposición con el cambio de paradigma y el creciente consenso contra la coerción que está surgiendo en todo el mundo.

Se puede acceder directamente al documento a través del siguiente enlace:

Short Guide to Ending Coercion and Restraint in Mental Health Services

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