Invertir en la lucha contra las enfermedades no transmisibles (ENT) nunca ha sido más importante. Actualmente, estas enfermedades causan siete de cada diez muertes en todo el mundo; sin embargo, muchas de las muertes podrían evitarse con una inversión adicional de menos de un dólar por persona al año.

Así lo afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe Saving lives, spending less: the case for investing in noncommunicable diseases (salvar vidas, gastar menos: el análisis de la inversión en Enfermedades no transmisibles), un documento a través del cual pone de relieve la importancia y los beneficios de invertir en la prevención y gestión de este tipo de enfermedades.

Tal y como señala la OMS, desde principios de 2020, gran parte de la atención mundial se ha centrado en la COVID-19 y en el “inmenso daño económico y sanitario causado por esta nueva enfermedad”. No obstante, la COVID-19 no es, ni mucho menos, la única crisis de salud que enfrenta el mundo hoy en día: mucho tiempo antes de la irrupción de la pandemia, las ENTs eran ya responsables de la mayoría de las muertes a nivel mundial.

Foto: monstera Fuente: pexels Fecha descarga: 14/12/2021

De hecho, aún continúan siendo las principales amenazas para la salud en todos los países del mundo y han contribuido sustancialmente a las muertes y enfermedades graves por COVID-19.

En la actualidad, las ENTs tienen un impacto importante en la salud y el bienestar y son responsables de alrededor del 74% de los fallecimientos anuales en todo el mundo. Estas enfermedades y los principales factores de riesgo que contribuyen a ellas (consumo de tabaco, consumo de alcohol, alimentación poco saludable y falta de actividad física) tienen también importantes consecuencias negativas sobre la productividad económica y la estabilidad económica de las personas. Empero, la OMS manifiesta que, en muchos casos, estos factores de riesgo son impulsados por decisiones de políticas públicas que pueden influir en las decisiones individuales que toman las personas. Muchos de los factores de riesgo son modificables, lo que significa que se pueden emprender medidas para cambiarlos.

Se sabe que la diabetes, las enfermedades cardíacas y la hipertensión, el cáncer, las enfermedades pulmonares y la obesidad empeoran significativamente los efectos de la COVID-19, lo que eleva el riesgo de enfermedad grave o muerte. Asimismo, incrementan los riesgos de otras enfermedades infecciosas, interactúan de diversas formas y socavan la salud de las personas.

Aunque la pandemia ha afectado a todo el mundo, independientemente de su nivel socioeconómico, su impacto en las personas con bajo nivel socioeconómico ha sido más severo. De acuerdo con la OMS, aquellas con menos recursos y más vulnerables tienen un mayor riesgo de enfermedad grave y muerte por COVID-19, y de interaccionar con otras condiciones de salud, especialmente las ENT. Esto pone de manifiesto la necesidad de invertir en la prevención de las enfermedades no transmisibles y de proteger a aquellos y aquellas cuya salud es más vulnerable.

En esta misma línea, según advierte el informe de la Organización Mundial, el 85% de todas las muertes prematuras causadas por enfermedades no transmisibles en personas de entre 30 y 69 años, tienen lugar en países de ingresos bajos y medianos. Eso no solo tiene un impacto devastador en las familias y las comunidades, sino que también se cobra un alto precio en los presupuestos de salud, la participación social y la productividad.

Dado lo anterior, la Organización Mundial se muestra tajante: “invertir ahora para combatir las ENT reduciría el impacto de estas enfermedades y sus factores de riesgo durante muchos años”. De igual modo, la prevención y el control de las ENT supone una inversión notablemente coste-eficaz, que, según estima, arrojaría un beneficio de 7 dólares estadounidenses por cada dólar invertido, “salvando millones de vidas y sumando millones de años de vida saludables”.

Para tal fin, recomienda implementar las "best buys" de la OMS para estas enfermedades, esto es, intervenciones coste-eficaces, basadas en la evidencia para la prevención y control de las ENTs, aprobadas por la Asamblea Mundial de la Salud en 2017. Estas intervenciones son asequibles, rentables y factibles, y se centran en el abordaje de los principales factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles y en el manejo de áreas de enfermedades prioritarias: enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer de cuello uterino.

El informe de la OMS analiza los costes y beneficios de utilizar las intervenciones coste-eficaces en países de medianos y bajos ingresos, destacando cómo una inversión relativamente modesta (unos 0,84 dólares anuales por persona) puede ayudar a prevenir las ENT, reducir su carga y generar beneficios significativos: para el 2030, se prevé que salve cerca de 7 millones de vidas, evite 10 millones de casos de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares y sume un total de 50 millones de años de vida saludable. Cada dólar invertido en el desarrollo de estas acciones podría representar un beneficio de hasta siete dólares, lo que podría generar 230.000 millones de dólares en los próximos diez años, demostrando que son intervenciones altamente rentables.

De acuerdo con el documento, los países que han invertido en la implementación de estas intervenciones han visto, y siguen viendo, retornos impresionantes. Para un individuo, los beneficios se pueden medir en mayor esperanza de vida, más años de vida saludables, mayor potencial de ingresos y protección contra las consecuencias económicas de vivir con ENT. Los beneficios económicos y para la salud que conlleva evitar que una persona se convierta en fumadora o bebedora excesiva durarán toda la vida de esa persona, por lo que es importante invertir ahora en la prevención de las ENT.

Así, estas medidas ya se han aplicado en varios países de todo el mundo, y en el informe se recogen algunos casos de éxito. Destaca el ejemplo de Noruega que en noviembre de 2019, lanzó una estrategia de desarrollo internacional diseñada específicamente para prevenir y controlar las ENT en países de bajos ingresos, incluido el cáncer, las enfermedades cardíacas, las enfermedades respiratorias, los problemas de salud mental y la diabetes. La OMS espera que su éxito inspire a otros países a seguir su estela.

El informe de la OMS finaliza haciendo un llamamiento a todos los países para reducir el impacto de la COVID-19 y las pandemias futuras, abordando, con este fin, los factores de riesgo para la salud que han dejado a las personas más vulnerables y dejarán a los países más propensos a sufrir futuras pandemias. Al proteger a las personas de las ENT, los gobiernos pueden reducir el riesgo de muerte y complicaciones graves por COVID-19, así como muchas otras enfermedades. Asimismo, al mejorar los sistemas que existen para reducir los niveles de ENT en la sociedad, el mundo puede estar mejor preparado para la próxima pandemia. Por este motivo, las inversiones en ENT suponen una sólida inversión a largo plazo para mejorar la salud y el bienestar, de modo que deben ser una parte integral de los planes futuros de preparación y respuesta ante una pandemia.

Se puede acceder el informe desde la página web de la OMS o bien directamente a través del siguiente enlace:

Saving lives, spending less: the case for investing in noncommunicable diseases. Geneva: World Health Organization; 2021. Licence: CC BY-NC-SA 3.0 IGO

Artículos Relacionados
Por qué invertir en salud mental es esencial y rentable, informe de la ONU
Principales causas de muerte y discapacidad en el mundo según la OMS
La COVID-19 y las enfermedades no transmisibles, la “tormenta perfecta” - informe de la OMS y la ONU
Recursos de la ONU para aprender el Desarrollo Sostenible a edades tempranas
La OMS advierte del estigma de la salud mental en muchas partes del mundo
La OMS pide implementar intervenciones coste-eficaces para prevenir las ENTs y promover la salud mental
Los trastornos mentales suponen una enorme carga de morbilidad en las sociedades, según un nuevo informe de la OMS