Una gran proporción de la carga de enfermedad en todo el mundo es atribuible a los trastornos mentales.

Esta es una de las conclusiones del estudio sobre la Carga global, regional y nacional de los trastornos mentales en 204 países y territorios, para los años 1990-2019, un análisis sistemático del Estudio de la Carga Global de Enfermedad 2019 (Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Study-GBD), cuyo objetivo es medir la prevalencia mundial, regional y nacional, los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD o DALY, Disability Adjusted Life Years, por sus siglas en inglés), los años vividos con discapacidad (AVD o YLD, Years lived with disability) y los años de vida perdidos (AVP o YLL, years of life lost) de los trastornos mentales.

Tal y como afirmaba hace unos meses la Comisión Lancet sobre Salud Mental Global y Desarrollo Sostenible, la salud mental es un derecho humano fundamental y clave para el desarrollo de todos los países.

Foto: Liza Summer Fuente: pexels Fecha descarga: 28/01/2022

Dicha Comisión ha puesto sobre la mesa la relevancia de incrementar la inversión en servicios de salud mental como parte de la cobertura universal sanitaria, así como la importancia de mejorar la integración de estos servicios en la respuesta global a otras prioridades de salud.

En este sentido, con el fin de dar respuesta a las necesidades de salud mental de los países priorizando la transformación de los sistemas sanitarios, los autores de este estudio consideran esencial una comprensión profunda del impacto de los problemas de salud mental, incluida su distribución en la población, su carga y sus amplias consecuencias para la salud.

Con este propósito, han llevado a cabo el estudio sobre la Carga global, regional y nacional de los trastornos mentales (a saber: trastornos depresivos [trastorno depresivo mayor y distimia], trastornos de ansiedad [una estimación combinada de todos los subtipos], trastorno bipolar [una estimación combinada de todos los subtipos], esquizofrenia, trastornos del espectro del autismo, trastorno de conducta, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, trastornos de la alimentación [anorexia nerviosa y bulimia nerviosa], discapacidad intelectual idiopática y una categoría residual de otros trastornos mentales [un grupo agregado de trastornos de la personalidad]), cuyas principales conclusiones recogemos a continuación:

  • Los trastornos mentales han pasado de 654,8 millones de casos estimados en 1990 a 970,1 millones de casos en 2019 (lo que supone un incremento de 48,1% entre esos años), manteniéndose entre las diez principales causas de carga en todo el mundo, sin evidencia de una reducción global de la carga desde 1990, “a pesar de que la investigación demuestra que las intervenciones basadas en la evidencia pueden lograr una reducción de la misma”.

  • De acuerdo con los datos, entre 1990 y 2019, el número global de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) debidos a trastornos mentales ha aumentado de 80,8 millones a 125,3 millones, y la proporción de AVAD globales atribuidos a los trastornos mentales se ha incrementado del 3,1 % al 4,9%.

  • Si bien se ha registrado un aumento en el número y la proporción de AVAD debidos a trastornos mentales, las tasas de AVAD estandarizadas por edad se han mantenido en gran medida constantes (1.581,2 por cada 100.000 personas en 1990 y 1.566,2 en 2019).

  • Los años vividos con discapacidad (AVD) contribuyen a la mayor parte de la carga de trastornos mentales, con 125,3 millones de AVD en 2019 atribuibles a trastornos mentales, lo que equivale al 14,6% de los AVD globales.

  • Atendiendo a la distribución global de los AVAD de los trastornos mentales en función de los distintos países, el estudio señala que las tasas de AVAD más altas se observan en EE. UU., Australia, Nueva Zelanda, Brasil, Groenlandia, Portugal, Grecia, Irlanda, España, África subsahariana (p. ej., Uganda) y el norte de África y Medio Oriente (p. ej., Palestina, Líbano, Irán), detectándose las más bajas en lugares del sureste de Asia (p. ej., Vietnam, Myanmar, Indonesia), este de Asia (p. ej., Taiwán, China, Corea del Norte), Asia Pacífico de altos ingresos (p. ej., Brunei), y Asia central (p. ej., Azerbaiyán), países donde “la cobertura de datos epidemiológicos es más baja y, por lo tanto, hay más incertidumbre en torno a las estimaciones”.

  • En 2019, el 80,6% de la carga por trastornos mentales se produce entre personas en edad de trabajar (16-65 años), mientras que alrededor del 9,2% de la carga restante se encuentra en personas menores de 16 años.

  • La carga debida a los trastornos mentales está presente en todos los grupos de edad, emergiendo antes de los 5 años en personas con discapacidad intelectual idiopática y trastornos del espectro del autismo, y siendo evidente a edades más avanzadas en personas con trastornos depresivos, trastornos de ansiedad y esquizofrenia. Aunque la contribución relativa de cada trastorno varía según la edad y el sexo, el número de AVAD aumenta constantemente durante la infancia y la adolescencia, alcanzando su punto máximo entre los 25 y los 34 años y reduciéndose de manera constante después de los 35 años.

  • Los trastornos depresivos y de ansiedad se mantienen entre las principales causas de carga en todo el mundo (en el puesto 13 y 24 como causas principales de AVAD, respectivamente) con estimaciones de prevalencia y pesos de discapacidad comparativamente más elevadas que muchas otras problemáticas.

  • Los trastornos depresivos ocupan los primeros lugares entre todos los grupos de edad en el estudio, a excepción del grupo de 0 a 14 años, en el que los problemas de comportamiento constituyen la principal causa de carga.

  • La esquizofrenia afecta a una proporción más pequeña de la población mundial que los trastornos depresivos y de ansiedad, si bien el peso de la discapacidad para un estado agudo de psicosis es el más alto estimado en todo el estudio GBD. De acuerdo con los autores, la prevalencia persistentemente alta de estos trastornos, además del trastorno bipolar y los trastornos de la alimentación, es “especialmente preocupante”, no solo por ser perjudicial para la salud, sino porque eleva también el riesgo de otros resultados de salud, como el suicidio (que constituye la 18 principal causa de mortalidad en el GBD 2019).

  • Con respecto al sexo, se observa que la carga de los trastornos depresivos, los trastornos de ansiedad y los trastornos alimentarios es mayor en las mujeres, mientras que la carga atribuida a los trastornos del espectro del autismo y el TDAH es mayor entre los hombres.

  • La prevalencia estandarizada por edad de los trastornos alimentarios, el TDAH, el trastorno de la conducta y los trastornos del espectro autista es más alta en las regiones de altos ingresos. La prevalencia del trastorno bipolar y la esquizofrenia presenta una menor variación entre las diferentes regiones.

  • En España, concretamente, los trastornos mentales que presentan mayor prevalencia son, por orden, el trastorno depresivo mayor, los trastornos de ansiedad, otros trastornos mentales, el TDAH, la distimia, el trastorno bipolar, la discapacidad del desarrollo intelectual idiopática, los trastornos del espectro del autismo, la bulimia nerviosa, los trastornos de conducta, la esquizofrenia y la anorexia nerviosa.

  • Por otro lado, los años de vida perdidos estimados para los trastornos mentales fueron extremadamente bajos y no reflejan la mortalidad prematura en las personas que los presentan, por lo que los autores recomiendan llevar a cabo más investigaciones para establecer vías causales entre los trastornos mentales y otros resultados de salud fatales, en aras de abordar este aspecto dentro del estudio GBD.

Los trastornos alimentarios son los únicos para los que se han podido estimar los años de vida perdidos, que representaron 17.361,5 AVP. Los trastornos alimentarios fueron la causa de 318,3 muertes en todo el mundo en 2019. La anorexia nerviosa representó la mayoría de estas muertes (268,7 muertes), mientras que el resto (49,6) se debieron a la bulimia nerviosa.

En este punto, el estudio señala la probabilidad de que el trastorno por atracón y el grupo de "otros trastornos alimentarios o alimentarios especificados" expliquen “una proporción sustancial de la carga de trastornos alimentarios que actualmente no se captura en los análisis GBD”. En esta misma línea, adelanta que ya se están llevando a cabo los pasos necesarios de recopilación de datos y análisis para la inclusión formal de estos trastornos en el estudio GBD.

Los autores del estudio estiman un aumento paulatino de los problemas de salud mental en los próximos años, y destacan la necesidad de que los sistemas sanitarios, especialmente aquellos en países de bajos y medianos ingresos, brinden el tratamiento y la atención necesarios para la población.

A este respecto, subrayan la existencia de paquetes de intervención eficaces para los trastornos mentales, con el potencial de minimizar la carga que conllevan, al reducir la gravedad de los síntomas, aumentar la remisión o disminuir el riesgo de mortalidad. Sin embargo, lamentan la “escasez sustancial” en el acceso a estos servicios en todo el mundo, y en los recursos asignados para su ampliación, así como la existencia de diversas barreras para la atención (por ej., el estigma que rodea a los problemas de salud mental).

Por ende, con la irrupción de la COVID-19, se ha creado un entorno en el que se han exacerbado muchos determinantes de los malos resultados de salud mental. La investigación epidemiológica sugiere que los efectos psicológicos directos de la pandemia y los impactos a largo plazo en las circunstancias económicas y sociales de una población podrían aumentar la prevalencia de los trastornos mentales comunes, cuya carga “ya era sustancial antes de la pandemia”.

No obstante, a pesar de que es importante considerar el impacto de la pandemia en la salud mental, también es fundamental tener en cuenta las necesidades de salud mental no satisfechas de la población a medida que nos enfocamos en la recuperación de la crisis. Los resultados de este estudio sirven aquí “como un claro recordatorio para que los países reevalúen la respuesta de sus servicios de salud mental de manera más amplia”.

Los autores concluyen señalando algunas limitaciones clave en su estudio e identificando una serie de áreas prioritarias susceptibles de mejora. Entre otros aspectos, ponen de relieve la necesidad de llevar a cabo más investigaciones en aras de ofrecer un análisis más preciso de la carga real debida a los problemas de salud mental y muestran su preocupación por la calidad de los datos epidemiológicos disponibles para los trastornos mentales, recomendando que, en futuras encuestas de salud mental, se tengan en cuenta ciertos estándares mínimos en cuanto a recopilación de datos (específicamente, con respecto a las decisiones sobre las definiciones de casos, los instrumentos o la estrategia de muestreo) y se tome en consideración la aplicabilidad transcultural de las definiciones de casos.

Igualmente, dada la probabilidad de que el impacto continuo de la pandemia de la COVID-19 incida en el aumento de la carga global de los trastornos mentales, consideran prioritaria una respuesta coordinada de programas de prevención y tratamiento por parte de los gobiernos y la comunidad mundial de la salud, con el objetivo de reducir esta carga y “abordar la brecha actual y futura en el tratamiento de la salud mental”.

Fuente: GBD 2019 Mental Disorders Collaborators (2022). Global, Regional, and National Burden of 12 Mental Disorders in 204 Countries and Territories, 1990-2019: A Systematic Analysis from the Global Burden of Disease Study 2019. The Lancet Psychiatry, 9(2): 137-150. DOI: https://doi.org/10.1016/S2215-0366(21)00395-3 

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