El trastorno del espectro del autismo (TEA) ha sido un trastorno habitualmente vinculado a los hombres, existiendo “un importante vacío de conocimiento sobre cómo se presenta esta condición en el caso de las niñas y mujeres y cómo impacta en su calidad de vida”. Con el objetivo de aclarar estas cuestiones y ofrecer pautas específicas para mejorar el diagnóstico y detección del TEA en este grupo, la Confederación Autismo España ha publicado la guía Recomendaciones para la detección y diagnóstico del TEA en niñas y mujeres.

La visión tradicional de que el TEA afecta a los hombres ha tenido un impacto negativo en el grupo de mujeres y niñas afectadas por esta condición. En este caso, se observa un retraso notable en el diagnóstico de TEA, más errores en el diagnóstico y peor accesibilidad a los recursos de ayuda especializados.

La publicación recoge una explicación detallada del trastorno del espectro del autismo y su desarrollo en niñas y mujeres, en las que se observa que este trastorno se presenta con diferencias neurobiológicas, diferencias en las manifestaciones nucleares del TEA (las mujeres y las niñas suelen presentar mejores competencias emocionales y pueden parecer más ajustadas socialmente) y dificultades en la detección debido a la sensibilidad de los instrumentos empleados (baremados con varones) y al sesgo de género de los profesionales sanitarios.

El informe establece una serie de recomendaciones a partir de la información obtenida de una muestra de mujeres con TEA, familiares, expertos en TEA e igualdad de género y profesionales sanitarios.

A continuación se recogen las conclusiones del informe:

  • Las niñas y mujeres con trastorno del espectro del autismo reciben el diagnóstico más tarde que los niños y los hombres, y están identificadas en una menor proporción.
  • Las niñas y mujeres en el espectro del autismo presentan manifestaciones clínicas diferentes a los hombres. Concretamente, parece que: tienen una mayor competencia social o deseo de establecer contacto con otras personas, presentan menos comportamientos repetitivos, sus intereses pueden parecer comunes o similares a los de otras personas de su edad y género, tienen mejores competencias para camuflar o enmascarar sus dificultades sociales imitando a otras personas.
  • Las niñas y mujeres tienen un mayor riesgo de que el diagnóstico de TEA no se considere o se descarte directamente como alternativa en la valoración diagnóstica, y, por lo tanto, no se exploren sus características y manifestaciones.
  • Con frecuencia, las niñas y mujeres con autismo reciben diagnósticos erróneos relacionados con diversas condiciones que afectan a la salud mental, y prescripciones psicofarmacológicas inadecuadas a causa de una interpretación errónea de sus síntomas. El error y la demora diagnóstica hacen que las niñas y mujeres no reciben la comprensión, las adaptaciones ni los apoyos que necesitan. Esto aumenta su vulnerabilidad y el riesgo de sufrir experiencias de rechazo, crítica o culpa que inciden en una baja autoestima, en un incremento del malestar emocional y en una mayor probabilidad de desarrollar trastornos de salud mental concurrentes (ansiedad, trastornos del estado de ánimo, etc.).
  • La confirmación del diagnóstico puede suponer un gran cambio para la vida de las niñas y mujeres en el espectro del autismo, ya que: favorece su acceso a apoyos y servicios especializados, da sentido a las barreras que experimentan en sus vidas cotidianas, aporta una explicación al funcionamiento personal que clarifica y ayuda a comprender las capacidades y necesidades de la persona, suponiendo un alivio, en muchos casos, para las propias mujeres y sus familias.
  • Es necesario investigar sobre la sensibilidad de las herramientas empleadas para la detección y diagnóstico del TEA en el caso de las niñas y mujeres, y ajustarlas si es necesario, de manera que recojan adecuadamente sus manifestaciones clínicas.
  • Resulta imprescindible incrementar la sensibilización y formación de los equipos profesionales vinculados a la sanidad, la educación y el bienestar social sobre las implicaciones del TEA en el caso de las niñas y mujeres, favoreciendo que su práctica profesional incorpore el conocimiento sobre sus características, necesidades y prioridades.
  • Es esencial incorporar una perspectiva de género en el abordaje global del TEA, en cualquier ámbito de actuación (salud, educación, bienestar social, políticas públicas, etc.), contribuyendo a eliminar los estereotipos de género que inciden en la detección, el diagnóstico y el apoyo que precisan las niñas y las mujeres en el espectro del autismo a lo largo de sus vidas

La guía se encuentra disponible en el siguiente enlace:

Recomendaciones para la detección y diagnóstico del TEA en niñas y mujeres

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