“Las personas con discapacidad afrontan, como otras minorías en desventaja, afrontan situaciones de discriminación, vulnerabilidad y exclusión, así como componentes específicos de salud y psicocorporales que requieren, en consonancia con las pautas actuales en materia de prevención, diseñar medidas específicas por su mayor exposición a factores de riesgo de conducta suicida”. Así lo refleja el informe elaborado por el Observatorio Estatal de la Discapacidad, que lleva por título El suicidio en las personas con discapacidad en España.

El informe recoge las conclusiones del análisis de la literatura relevante en el área y de una serie de entrevistas a diferentes agentes implicados y expertos con el objetivo de establecer una comprensión más amplia sobre los factores de riesgo y de protección frente al suicidio en las personas con discapacidad, así como identificar intervenciones eficaces y buenas prácticas para la prevención del suicidio y para la elaboración de políticas de prevención.

 

Fuente: www.pexels.com Artista:
Kat Smith Fecha descarga: 05/04/2022

Tras el análisis de los datos, los autores del documento establecen, entre otras, las siguientes conclusiones:

  • El suicidio es un fenómeno complejo, de origen multicausal. En las personas con discapacidad juega un papel importante la dificultad de acceso a servicios de salud mental, la situación de crisis económica, las situaciones de discriminación, aislamiento o de falta de apoyo, unido a la presencia de trastornos de salud mental o el dolor crónico.
  • Las relaciones personales significativas y saludables y el grado de participación social constituyen factores de protección destacados frente a la conducta suicida, así como el aprendizaje de competencias emocionales y el nivel de resiliencia frente a la adversidad.
  • El estigma, la discriminación y la exclusión social que sufren determinados grupos minoritarios, habituales en personas con discapacidad y especialmente las mujeres y niñas con discapacidad, actúan como factores de riesgo frente al suicidio.
  • Las situaciones de dependencia, que pueden darse en especial en condiciones de discapacidad física, o la falta de apoyos aumentan el riesgo de suicidio al minar la autoestima de la persona y percibir que puede resultar una carga para los demás, así como al aumentar el conflicto familiar con la consiguiente ruptura de las relaciones.
  • La depresión mayor es el trastorno mental que presenta un mayor riesgo de conducta suicida.
  • Existen creencias culturales que ejercen una gran presión sobre la población, y especialmente sobre las personas con discapacidad, como el ideal de competencia, juventud y autosuficiencia. La imposibilidad de alcanzar este ideal supone un importante deterioro de la imagen personal y del aumento del autoestigma de la persona, sobre todo en personas con discapacidad psicosocial.
  • Las situaciones de soledad no deseada, que se han visto exacerbadas por la pandemia de COVID-19, generan un impacto negativo en el bienestar psicológico de las personas mayores con discapacidad (habitualmente mujeres).
  • La discapacidad sobrevenida, a consecuencia de un accidente o enfermedad, puede establecer como un factor desencadenante del comportamiento suicida.
  • En las personas con discapacidad se han identificado ciertos factores de protección frente al suicidio, entre los que se encuentra la competencia/inteligencia emocional, las habilidades comunicativas y el apoyo percibido por la familia. Asimismo, según citan los autores, “la inclusión comunitaria y la participación contribuyen al reconocimiento y sentido vital”.
  • Se observan diferencias entre los factores implicados en el comportamiento suicida de hombres y mujeres con discapacidad, por lo que se deben diseñar intervenciones específicas para ambos grupos. Los hombres con discapacidad presentan una mayor impulsividad y determinación, mientras que las mujeres con discapacidad realizan mayor proporción de tentativas de suicidio.

De acuerdo con este análisis de la situación, el Observatorio Estatal de la Discapacidad plantea la necesidad de adoptar acciones multinivel en el ámbito sanitario, educativo, social y comunitario para prevenir el suicidio. Entre dichas acciones se encuentra la de “promover recursos de acompañamiento y orientación ante el momento en que una crisis asociada con situaciones de discapacidad adquirida, así como, de manera específica, en el ámbito de la atención a la salud mental”. Además, el OED señala la importancia de establecer acciones para reducir el impacto de la estigmatización y prejuicio hacia las personas con discapacidad, actuar frente a las situaciones de acoso escolar por este motivo, mejorar la formación de los profesionales sanitarios de atención primaria y especializada en lo que respecta al acompañamiento de personas con discapacidad y a la identificación de factores de riesgo de suicidio, impulsar la educación en valores de respeto a la diferencia y la inclusión y aumentar la participación comunitaria y el establecimiento de redes de apoyo en las personas con discapacidad, entre otras medidas.

Asimismo, el documento establece una mención especial hacia el aumento del riesgo que sufren las mujeres y niñas con discapacidad “por su condición de género combinada con su condición de persona con discapacidad”, lo que las conduce a una menor participación social y un mayor riesgo de aislamiento y soledad, sobre todo, en personas mayores.

Se puede descargar el informe en el siguiente enlace:

El suicidio en las personas con discapacidad en España

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