La comorbilidad observada entre adicción y trastornos psiquiátricos es, en líneas generales, elevada entre la población que acude a tratamiento. Más de la mitad sufre problemas emocionales y psicológicos (54,4%), así como depresión severa (57,3%) y hasta un 71,2% manifiesta haber sufrido ansiedad severa, durante un periodo de tiempo significativo. Cabe destacar también el 42,2% de personas que han realizado algún intento de suicidio.

Esta es una de las conclusiones del último informe del Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil de las personas con problemas de adicción en tratamiento, cuyo objetivo es analizar e identificar las características psicológicas y sociales, epidemiológicas y sociodemográficas de las personas con problemas de adicciones atendidas en los centros de Proyecto Hombre de toda España. El documento incorpora también un análisis de los posibles factores influyentes en la problemática de las adicciones, analizando las situaciones sociales y familiares (convivencia habitual, problemas en la misma, estado civil, presencia de hijos), la posible coocurrencia de problemas psicológicos y/o emocionales (comorbilidad de la adicción y otros trastornos psicológicos/ emocionales), entre otros aspectos.

Foto: kampus production Fuente: pexels Fecha descarga: 13/07/22

A través de este informe, se pretende ofrecer información de interés sobre el perfil de las personas con problemas de adicción en nuestro país, visibilizando las diferentes realidades vinculadas a las conductas adictivas como elemento imprescindible en el trabajo de sensibilización de este fenómeno social.

El documento, dirigido a las entidades públicas y decisores políticos, medios de comunicación, comunidad científica y de ámbito académico y otras entidades y organizaciones que trabajan en el sector, recoge las siguientes conclusiones:

  • Según los datos correspondientes a 2021, un 81,9% de las personas atendidas han sido hombres y un 18,1% mujeres. Si bien la tendencia de mujeres en tratamiento no es tan elevada como en el caso de los hombres, sí se observa un incremento paulatino, pasando del 13,8% en 2013 al 18,1% en 2021.

    Las edades oscilan entre los 18 y 77 años, con una media de edad para ambos sexos de 39,4 años. El grupo más representativo de esta muestra son las personas comprendidas entre los 34 y 41 años (30,8% del total), seguido por el grupo de edad de 42 a 49 años (23,4%) y el grupo que comprende entre los 26 y 33 años (19,5). El informe destaca un incremento en la franja de edad de 18 a 29, que ha pasado de un 11,5% a un 18,0%.

  • La mayor parte de las personas usuarias provienen de tratamientos libres de drogas de carácter ambulatorio (casi un 35%), siendo mayor este porcentaje entre los hombres (36,2%) que entre las mujeres (29,3%). Por otro lado, se observa que, proporcionalmente, las mujeres se incorporaron a tratamientos de centro de día (29,4%) en mayor medida que los hombres (14,9%).

  • El informe destaca diferencias en relación con el género respecto a los “ingresos en prisión” y “tratamientos de alcohol o drogas”.

  • Respecto al ámbito educativo, los autores del informe destacan que “los bajos niveles formativos siguen siendo una constante entre la población atendida en Proyecto Hombre”: un 47% de las personas que ingresan en tratamiento disponen de un grado académico inferior a la secundaria, correspondiendo un 33,8% al nivel de primaria y un 13,2% a personas sin estudios. Este dato, señalan, pone de relieve “la necesidad de formación de las personas en tratamiento”. No obstante, los datos revelan que los problemas de adicción alcanzan también a todos los niveles académicos: un 40,3% de personas han finalizado la enseñanza secundaria y estudios medios y un 9,9% cuenta con estudios universitarios (siendo más del doble el porcentaje de mujeres con estudios universitarios que de hombres: 17,6% frente al 8,2%).

  • En relación con los aspectos laborales (concretamente, los sectores profesionales con más alta prevalencia) se detectan diferencias de género en la población atendida. En este sentido, entre los hombres los tres sectores más comunes son: ocupaciones elementales (17,8%), servicios de restauración, protección y vendedores (15,7%); trabajadores cualificados de industrias manufactureras y de la construcción (11,1%). Por su parte, las mujeres están más presentes en los siguientes sectores profesionales: servicios de restauración, protección y vendedores (25,5%); artesanos y trabajadores cualificados de la industria y la construcción (14,9%) y técnicos y profesionales de apoyo (6,2%). Estos datos se encuentran en línea con el modelo del mercado de trabajo español, en el que existen sectores muy diferenciados en función del sexo. De forma específica, en la muestra del estudio destaca la mayor presencia de mujeres en cargos de “dirección y gerencia” o profesiones relacionadas con “científicos e intelectuales”.

  • Los problemas de salud continúan presentando una elevada prevalencia entre las personas atendidas en Proyecto Hombre. El 32,5% de las personas en tratamiento afirma padecer algún problema médico crónico que interfiere en su vida cotidiana. Un 26,9% de los/as encuestados/as revela que toma algún tipo de medicamento de forma regular por prescripción médica, siendo este porcentaje mayor en las mujeres (33%) que en los hombres (25,4%).

  • La población que acude a tratamiento presenta una elevada incidencia de problemas psiquiátricos. De acuerdo con las cifras, más de la mitad sufre problemas emocionales y psicológicos (54,4%). Las principales problemáticas son ansiedad severa (reportadas por un 71,2% y la depresión severa (señalada por un 57,3%). Asimismo, un 42,2% de las personas han realizado algún intento de suicidio. El informe destaca una mayor prevalencia de problemas de índole psicológica-psiquiátrica entre las mujeres, situándose su incidencia por encima de la de los hombres en todos los factores analizados, excepto en conductas violentas y alucinaciones, que puntúan igual. Los autores del informe subrayan el incremento con respecto al año anterior, en la ideación y los intentos de suicidio: mientras que en el año 2020, un 22,2% de la población atendida había tenido algún intento de suicidio, en el año 2021 se observa cómo este porcentaje aumenta en 3,6 puntos porcentuales (25,8%). De igual modo, “se revela un claro aumento” en la ideación suicida, pasando de un 39,1% a un 42,2% en un año.

  • En relación con el consumo de sustancias psicoactivas, entre la muestra de las personas que ingresan a tratamiento habitualmente se encuentran consumos problemáticos de varias sustancias, aunque en la mayoría de los casos se puede indicar una sustancia principal de referencia. A este respecto, en 2021, las dos sustancias principales que siguen acaparando la mayoría de demandas de tratamiento son la cocaína (36,5% de las personas atendidas) y el alcohol (36,4% de los casos). No obstante, el alcohol continúa siendo una sustancia que genera gran cantidad de demandas de tratamiento, y junto con la cocaína suponen casi 3 de cada 4 ingresos (72,9%). Esto es aplicable tanto en el caso de mujeres como en el de hombres, aunque entre ellas, alcohol tiene la mayor prevalencia mientras que entre los hombres corresponde a la cocaína. La tercera sustancia identificada como sustancia principal que genera mayor porcentaje de ingreso es el cannabis (7,2%).

    En el caso de las mujeres, por comparación con los hombres, la prevalencia de consumo a lo largo de la vida de sustancias psicoactivas sigue caracterizado por ser considerablemente inferior en sustancias ilegales (cocaína, cannabis...), pero similar o incluso ligeramente superior en sustancias legales (alcohol y benzodiacepinas).

  • Con respecto a la edad media de inicio en el consumo, la mayoría de las personas en tratamiento en Proyecto Hombre reconocen haber iniciado el consumo problemático de alcohol y cannabis en torno a los 16 años. Estas dos sustancias son las que siguen presentando unos promedios de inicio de consumo regular o problemático más tempranos. Mientras que, por otro lado, entre los 19 y 21 años se presenta el inicio de consumo de alucinógenos, anfetaminas, más de una sustancia, inhalantes y cocaína, en ese orden. En el caso del alcohol en grandes cantidades, la heroína y otros opiáceos, el inicio se da entre los 22 y los 25 años. A partir de los 26 años se observan los inicios de consumo más tardíos, en el caso de los sedantes (26,2) y de la metadona (29,6).

Dado lo anterior, Proyecto Hombre recoge una serie de recomendaciones orientadas a la mejora de la atención a las necesidades detectadas, entre ellas, las siguientes:

  • La necesidad de un abordaje desde el modelo biopsicosocial, atendiendo a la multiplicidad de problemáticas que presentan los trastornos adictivos. Es fundamental también tener en cuenta la variedad de perfiles que presentan las personas con problemas de adicción, en función de una diversidad de aspectos como la edad, sexo, nivel educativo, patrón de consumo, situación laboral, y la salud mental y psicológica, a los que se añaden igualmente la situación sociofamiliar de cada persona o la presencia de problemas judiciales, así como el número y nivel de gravedad de los mismos.

  • Es clave la intervención grupal en el abordaje terapéutico de las adicciones, siendo complementado por la intervención individualizada en múltiples formatos: diversos programas e intensidades, ya sean en dispositivos ambulatorios, centros de día y programas residenciales, para ajustar la respuesta educativo-terapéutica a la variedad de perfiles que presentan las personas con problemas de adicción.

  • Es esencial seguir potenciando la perspectiva de género como un eje indispensable tanto en la intervención diaria como en el desarrollo, actualización y creación de centros, programas y dispositivos. En este punto pone de relieve los datos que indican cómo las mujeres con problemas de adicción presentan unos factores que dificultan desde el acceso a la primera atención, hasta el propio abordaje del trastorno adictivo. En este sentido, se observa una media de edad más elevada, un menor acceso al empleo, una prevalencia más acusada del alcoholismo, un mayor tiempo transcurrido desde el inicio del consumo regular o problemático hasta el momento del ingreso, cuentan en menor medida con una red de apoyo sociofamiliar, pero con una mayor proporción de cargas familiares. A esto se añade la mayor incidencia de problemas de carácter psicológico-psiquiátrico (ya de por sí elevada en el conjunto de la muestra y cuya concomitancia con los propios trastornos adictivos debe contemplarse en la mejora de los tratamientos), así como “la clara y significativamente mayor incidencia en el haber sido víctimas de abusos de carácter emocional, físico y sexual”.

  • Es importante continuar fomentando el trabajo con el entorno sociofamiliar, una de las claves de la intervención en Proyecto Hombre, dada la elevada y manifiesta conflictividad en el ámbito sociofamiliar.

  • De igual manera que en anteriores informes, el hecho de que una de cada tres personas atendidas padezca algún problema crónico de salud física, así como la elevada prevalencia de problemas de salud mental, plantea en la medida que sea posible el establecimiento y potenciación de servicios médicos propios y la coordinación con la red pública de salud mental.

Se puede acceder al informe desde la página Web de Proyecto Hombre o bien directamente a través del siguiente enlace:

Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil de la persona con problemas de adicción en tratamiento

 

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