Crisis de pánico, trastorno de estrés postraumático, duelos complicados, trastornos de ansiedad, dificultades para dormir…, son algunas de las muchas consecuencias que supone la experiencia de la guerra en los miles de afectados ucranianos, que ahora buscan y solicitan ayuda para su salud mental. Entre las diferentes iniciativas solidarias que han surgido estos meses, destaca la labor del equipo de psicólogos y psicólogas del Centro de Rehabilitación Social y Psicológica de Borodyanka, una ciudad al norte de la capital de Kiev, que también sufrió los estragos de los bombardeos y ocupación rusas. Aunque el centro de atención fue destruido por una bomba, el equipo sigue trabajando para ayudar a la comunidad a sobrellevar el trauma de una guerra que aún no ha finalizado.

Las experiencias de la directora de este centro, Ludmilla Boiko, han sido recogidas en una noticia publicada en The Guardian (ver aquí).

 

Fuente: www.pexels.com Artista:
Pixabay Fecha descarga: 04/07/2022

En este caso, se trata de psicólogos y psicólogas que también están lidiando con sus propias experiencias traumáticas, como la pérdida de seres queridos durante los bombarderos o la frustración ante la imposibilidad de poder salvar a niños y mujeres de la muerte durante los ataques más intensos. Como recoge la noticia, la propia Boiko sufre problemas de insomnio y de ansiedad. "Ninguna persona normal puede pasar por esto y salir indemne", apunta Boiko en la crónica.

El centro de Rehabilitación se creó hace casi 30 años para ayudar a las personas afectadas por el accidente de Chernóbil. Posteriormente, se ha dedicado a ofrecer ayuda a los veteranos de la guerra del este de Ucrania. Actualmente, se encuentra sobrepasado por todas las solicitudes de ayuda de la comunidad afectada por la guerra. Según se relata en la noticia de The Guardian, “todos los residentes que se quedaron en la ciudad sufren estrés, incluido trastorno de estrés postraumático”. Se trata de una población que se ha reducido a la mitad, pero cuyas cifras siguen siendo desproporcionadamente altas: alrededor de 7.000 personas residentes en la ciudad y cerca de 12.000 en los pueblos aledaños.

De entre todos los grupos, las personas que sufrieron la ocupación rusa son las más afectadas. En palabras de Ludmilla Boiko, son como “cadáveres andantes”. No tienen “energía, ni emociones, ni fuerza”. Otro colectivo especialmente vulnerable son las personas mayores, que se encuentran en situación de extrema soledad y sin su red de apoyo habitual debido a que la mayor parde de sus familiares abandonaron la ciudad en los primeros días de la guerra.

El centro de psicología ofrece ayuda inmediata, sin necesidad de cita previa, así como servicio de atención psicológica online y terapia de grupo. Además, ha creado “brigadas de ayuda psicológica”, formadas por equipos multidisciplinares de profesionales de la psicología, trabajo social y derecho, que se desplazan para atender situaciones críticas de emergencias psicológicas. Según explica en la noticia de The Guardian uno de los integrantes de estos equipos, una de las claves de la atención psicológica en estos momentos consiste en recuperar la sensación de control de los afectados. En este sentido, es importante que las personas que sufren los estragos del estrés se sientan preparadas frente a futuros ataques o situaciones difíciles, elaborando previamente planes de actuación (qué hacer si suenan las sirenas, qué reglas seguir, dónde acudir…), así como tener preparada una maleta de emergencia, gasolina de repuesto, etc.

El equipo cuenta, además, con la ayuda de un supervisor, Vitalii Panok, director del Instituto Metodológico de Psicología Aplicada y Trabajo Social de Ucrania. Este psicólogo se encarga de prestar apoyo psicológico a los psicólogos y psicólogas del centro, ayudándoles a lidiar con sus propias secuelas de la guerra y a prevenir el posible impacto psicológico que tiene el trabajo que están desarrollando sobre el terreno con el resto de comunidad afectada. A su vez, el Instituto Metodológico de Psicología Aplicada y Trabajo Social de Ucrania dirigido por Panok está trabajando en estrecha colaboración con el gobierno y psicólogos alemanes para formar a psicólogos ucranianos en materia de primeros auxilios psicológicos en todo el país.

De acuerdo con Panok, y según se recoge en la noticia, se calcula que hay hasta 7 millones de personas afectadas por la experiencia del trauma de la guerra en Ucrania y se estima que el 50% tiene trastorno por estrés postraumático. La mayor parte de la población con trauma son personas desplazadas, pero también se encuentran los testigos directos de los bombardeos y la ocupación, que han sufrido situaciones de seria amenaza para su vida, torturas o que han sido testigos de muertes y destrucción. En este estado de la cuestión, para Panok es vital disponer de servicios de ayuda psicológica a gran escala y, debido a que Ucrania cuenta con psicólogos educativos en todos los centros escolares (unos 23.000 en todo el país), sería de gran ayuda incorporar a estos profesionales en la red de ayuda para la prevención del trauma en la población ucraniana.

Fuente:

Medics battle relentless wave of trauma in Ukrainian town of Borodyanka

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