Óscar García Algar y Ramón Mendoza Berjano (Coord.)

Editorial: Díaz de Santos

322 páginas

La exposición prenatal al alcohol, consecuencia directa del consumo de alcohol durante el embarazo, puede provocar anomalías perdurables en el desarrollo del sistema nervioso central, que pueden manifestarse en una amplia gama de déficits cognitivos, retraso del desarrollo psicomotor, irritabilidad, hiperactividad, trastornos del sueño y alteraciones conductuales. El daño cerebral, que es permanente, puede venir acompañado de rasgos faciales anómalos, otras malformaciones congénitas y retraso en el crecimiento, con posible microcefalia. Este conjunto de problemas derivados de la exposición prenatal al alcohol, quedan englobados bajo el término "Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal" o TEAF. Los TEAF son completamente prevenibles si se evita todo consumo de alcohol desde antes del inicio del embarazo (cuando se planifica el mismo). En la actualidad, estos trastornos están infradiagnosticados en muchos países y las personas afectadas por ellos no suelen recibir una atención temprana específica, ni tampoco siempre encuentran en el sistema educativo el trato que necesitan por la peculiaridad de sus características. A su vez, las familias sufren la sobrecarga derivada de atender a descendientes o a niños adoptados que sufren esta problemática, en un contexto social en el que predomina el desconocimiento sobre los TEAF y donde suele resultar difícil encontrar una respuesta idónea por parte de los profesionales y de las instituciones.