El tratamiento farmacológico no debe utilizarse como una intervención específica para reducir las conductas autolesivas. Así lo establece la nueva guía del Instituto Nacional de la Excelencia para la Salud y la Atención del Reino Unido (National Institute for Health and Care Excellence, NICE), que lleva por título Autolesiones: evaluación, intervención y prevención de recaídas (Self-harm: assessment, management and preventing recurrence; NG225). En la guía de práctica clínica se insiste, además, que el diagnóstico de trastorno mental coexistente con la conducta autolesiva, la edad del paciente o la presencia de abuso de sustancias no deben utilizarse como razones para negar el acceso a tratamiento psicológico.

La guía del NICE se centra en la evaluación, el tratamiento y la prevención de las recaídas en niños, jóvenes y adultos que presentan conductas autolesivas, incluyendo a las personas con trastorno mental, trastorno del neurodesarrollo o discapacidad de aprendizaje.

Fuente: www.pexels.com Artista:
Dmitriy Zub Fecha descarga: 14/09/2022

La guía contiene información de interés para profesionales de la sanidad, de servicios sociales, de centros educativos o del sector del ocio y del tiempo libre, y entiende la autolesión como cualquier conducta de autoenvenenamiento o lesión intencional, independientemente del propósito aparente. La guía no cubre el comportamiento autoagresivo repetitivo y estereotipado (como golpearse la cabeza).

Entre los contenidos que se abordan en el manual, se incluye cómo proporcionar información al paciente y familiares, cuestiones sobre el consentimiento y la confidencialidad, claves para asegurar la seguridad del paciente, cómo involucrar a familiares y cuidadores, cómo  realizar la evaluación y atención psicológica por profesionales de la salud mental, cómo realizar la valoración y atención por otros profesionales, aspectos a tener en cuenta en el ingreso y el alta hospitalaria, la atención posterior después de un episodio de autolesión, las intervenciones recomendadas y basadas en la evidencia para reducir la frecuencia de las autolesiones o el apoyo en el establecimiento de un plan de seguridad, entre otras cuestiones.

En lo que respecta a las intervenciones psicológicas para reducir las conductas autolesivas, además de tener en cuenta la presencia de trastornos mentales coexistentes (como trastorno límite de la personalidad, trastorno bipolar, depresión…) a la hora de programar la intervención, la guía del NICE recomienda que se lleve a cabo una intervención psicológica estructurada, centrada en la persona, basada en la terapia cognitiva conductual (TCC) (por ejemplo, TCC o terapia de resolución de problemas), diseñada específicamente para adultos que se autolesionan. Asimismo, el NICE plantea como requisitos de calidad que la terapia comience lo antes posible y que se adapte a las necesidades y preferencias de la persona. Por regla general, este tipo de intervención puede comprender entre 4 y 10 sesiones, si bien se puede alargar más dependiendo de cada caso individual.

En el tratamiento de autolesiones en niños, niñas y adolescentes, la guía del NICE recomienda la aplicación de la terapia dialéctica conductual adaptada para adolescentes.

Otras cuestiones en relación con el tratamiento que aparecen recogidas en la guía hacen referencia a la importancia de la capacitación previa del personal sanitario en la aplicación del tratamiento psicológico y el trabajo colaborativo con el paciente, desde un enfoque basado en las fortalezas para identificar soluciones ante el sufrimiento psicológico que provoca la conducta autolesiva.

Asimismo, se debe considerer el desarrollo de un plan de seguridad en colaboración con el paciente. Dichos planes de seguridad deben utilizarse para:

  • Identificar los medios de autolesión.
  • Reconocer los desencadenantes y las señales de advertencia de una mayor angustia, más autolesiones o una crisis suicida.
  • Identificar estrategias de afrontamiento individualizadas, incluida la resolución de problemas y cualquier factor que pueda actuar como una barrera.
  • Identificar los contactos sociales y los entornos sociales como un medio de distracción de los pensamientos suicidas o la escalada de crisis.
  • Identificar a familiares o amigos para que brinden apoyo y/o ayuden a resolver la crisis.
  • Incluir los datos de contacto del servicio de salud mental, incluidos los servicios fuera del horario habitual de atención y los datos de contacto en caso de emergencia.
  • Mantener el entorno seguro del paciente, trabajando en colaboración para eliminar o restringir los medios letales de suicidio

Se puede acceder a la guía en el siguiente enlace:

NG225

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