Fernando L. Vázquez1, Patricia Otero2, Lara López1, Vanessa Blanco1, Ángela Torres1 y Olga Díaz1

1Universidad de Santiago de Compostela

2Universidad de A Coruña

Dedicar tiempo, recursos y esfuerzo a cuidar de un ser querido en situación de dependencia es una responsabilidad que puede traer satisfacciones y el sentimiento de un deber cumplido pero que, a su vez, acarrea consecuencias psicológicas para el cuidador familiar (Crespo y López, 2007). Entre éstas, una de las más comunes es el desarrollo de una depresión. De hecho, se ha encontrado que el 8,9% de los cuidadores presentan un episodio depresivo mayor (Torres et al., 2015), más del triple de lo hallado en la población general española.

Esta elevada prevalencia, junto con la especial tendencia de la depresión a la cronicidad, el alto índice de comorbilidad que la caracteriza y el gran coste personal, social y económico que implica, recomiendan la utilización de la prevención como estrategia sanitaria, especialmente en aquellos casos en los que ya existen síntomas depresivos significativos. De hecho, hay dos ensayos clínicos que han evaluado intervenciones psicológicas específicas para prevenir la depresión en cuidadores con síntomas depresivos elevados (Otero et al., 2015; Vázquez et al., 2016). Ambas intervenciones constaron de sólo 5 sesiones presenciales de 90 minutos de duración en formato grupal, y demostraron su eficacia para prevenir una depresión hasta 12 meses después de recibir la intervención.

Sin embargo, muchos cuidadores tienen dificultades para asistir a este tipo de intervenciones por razones como la falta de tiempo, no tener a una persona que le sustituya en el cuidado del familiar durante su ausencia, problemas de transporte y desplazamiento, la estigmatización o la escasez de servicios de salud mental en su localidad.

En estos casos las tecnologías de la comunicación de las que la mayoría de los cuidadores dispone en sus hogares, como el teléfono, pueden ayudar a superar dichas barreras y permitir el acceso a la intervención psicológica necesaria. El teléfono permite ahorrar tiempo y costes de desplazamientos, proporciona anonimato y fácil accesibilidad a las comunidades más remotas.

Teniendo esto en cuenta, el grupo de Investigación en Salud Mental y Psicopatología (GRISAMP) de la Universidad de Santiago de Compostela desarrolló una intervención de prevención de la depresión administrada mediante formato telefónico multiconferencia para cuidadores familiares con síntomas depresivos elevados. Para ello, adaptaron la intervención cognitivo-conductual de prevención de la depresión presencial en formato grupal de Vázquez et al (2016), a un formato telefónico multiconferencia. Concretamente, se realizaron distintos cambios en el programa relacionados con el contenido y la aplicación de los mismos, tales como: gestionar un sistema de espera telefónico; usar en la comunicación con los participantes habilidades para la atención telefónica (por ejemplo, sonreír desde el principio de la llamada, saludar e identificarse, hablar despacio y pronunciar con claridad); solicitar que cada participante diga su nombre cada vez que interviene en la comunicación; abreviar las explicaciones relacionadas con los contenidos del programa; elaborar, y enviar por e-mail o correo postal al domicilio de los participantes material escrito de apoyo a la intervención (un folleto resumen de cada sesión con el contenido clave y las tareas para realizar entre sesiones).

Para probar la viabilidad y evaluar los efectos de esta intervención, Vázquez et al. (2018) aplicaron la intervención a 61 cuidadores (con una media de 55.5 años). La intervención consistió en 5 sesiones de 90 minutos de duración (1 sesión por semana) en formato grupal (con aproximadamente 5 cuidadores por grupo) administrado mediante un sistema multiconferencia. A lo largo de estas sesiones se explicó el concepto de depresión y la necesidad del afrontamiento activo de los síntomas, se entrenó a los cuidadores en la autoobservación de su estado de ánimo, en un procedimiento de control de la activación y en el autorreforzamiento. Se planificó la introducción de actividades agradables en la vida cotidiana de los cuidadores; se enseñaron técnicas para reducir pensamientos negativos e incrementar los positivos; se entrenó la asertividad y se dieron pautas para incrementar los contactos sociales. Por último, se proporcionaron estrategias para mantener los progresos alcanzados y la prevención de recaídas. Todas las semanas se asignaron tareas entre sesiones destinadas a generalizar lo trabajado durante las sesiones.

Al finalizar la intervención se encontró que sólo 2cuidadores (un 3.3% de los participantes) desarrollaron una depresión tras 3 meses de seguimiento. Además, se halló que hubo una reducción significativa de la sintomatología depresiva respecto a la línea base (M = 22.4 y M = 11.2 en la preintervención y posintervención, respectivamente), manteniéndose la misma a 1 y 3 meses de seguimiento. La adherencia con la intervención fue elevada: los cuidadores asistieron a una media de 4.4 sesiones y realizaron una media de 15 tareas sobre las 18 que incluyó el programa. El grado de satisfacción de los cuidadores con respecto al programa también fue muy elevado.

Estos resultados resultan prometedores, y alientan la realización de más investigaciones al respecto. Un programa de estas características resultaría práctico y eficiente en el sistema social y sanitario de nuestro país, pues facilitaría el acceso a las intervenciones de prevención, permitiría ahorrar costes de desplazamiento y tratar a un mayor número de cuidadores simultáneamente, reduciendo así las listas de espera.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Clínica y Salud :

Vázquez, F.L., Otero, P., López, L., Blanco, V., Torres, A., y Díaz, O. (2018). La prevención de la depresión en cuidadores a través de la multiconferencia telefónica. Clínica y Salud, 29 (1), 14-20.

Referencias:

Crespo, M. y López, J. (2007). El estrés en cuidadores mayores dependientes. Cuidarse para cuidar. Madrid: Pirámide.

Otero, P., Smit, F., Cuijpers, P., Torres, A., Blanco, V. y Vázquez, F. L. (2015). Long-term efficacy of indicated prevention of depression in non-profesional caregivers: Randomized controlled trial. Psychological Medicine, 45, 1401-1412. doi:10.1017/S0033291714002505.

Torres, A., Blanco, V., Vázquez, F. L., Díaz, O., Otero, P. y Hermida, E. (2015). Prevalence of major depressive episodes in non-professional  caregivers. Psychiatry Research, 226, 333–339. doi:10.1016/j.psychres.2014.12.066

Vázquez, F. L., Torres, A., Blanco, V., Otero, P., Díaz, O. y Ferraces, M. J. (2016). Long-term follow-up of a randomized clinical trial assessing the efficacy of a brief cognitive-behavioral depression prevention intervention for caregivers with elevated depressive symptoms. American Journal of Geriatric Pyschiatry, 24, 421-432. doi:10.1016/j.jagp.2016.02.050

Vázquez, F. L., Otero, P., López, L., Blanco, V., Torres, A. y Díaz, O. (2018). La prevención de la depresión en cuidadores a través de multiconferencia telefónica. Clínica y Salud, 29, 14-20.doi:10.5093/clysa2018a2

*Todos los autores pertenecen al grupo de investigación GRISAMP de la USC, han colaborado con investigadores de reconocido prestigio internacional como Ricardo F. Muñoz (Universidad de California, San Francisco, EE.UU.), Paul Rohde (Instituto de Investigación de Oregón, Oregón, EE.UU.), Pim Cuijpers y Filip Smit (Universidad de Vrije, Holanda), o C. Clifford Attkisson (Universidad de California, San Francisco), y han publicado numerosos artículos de investigación y comunicaciones en revistas y congresos científicos nacionales e internacionales.

Fernando L. Vázquez es profesor del Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), coordinador del Grupo de Investigación en Salud Mental y Psicopatología (GRISAMP) de la USC y asesor de la spin-off XUNTOS: Atención Psicológica y Psiquiátrica de la USC.

Patricia Otero es profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de A Coruña (UDC).

Lara López es investigadora predoctoral del Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología de la USC.

Vanessa Blanco es profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la USC.

Ángela Torres es profesora de Psiquiatría del Departamento de Psiquiatría, Radiología, Salud Pública, Enfermería y Medicina de la USC y Vicedecana de Intercambios, Calidad e Innovación Docente de la Facultad de Medicina de la USC.

Olga Díaz es profesora del Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología de la USC.

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