Tal y como anunciaba Infocop Online recientemente, entre los días 27 y 30 de septiembre se celebrará el VIII Congreso Internacional Sobre el Estudio de la Conducta, en el cual, José Santacreu participará con la conferencia "Estudiar la personalidad desde la teoría de la conducta: ¿Una aberración o un desafío?". Con este trabajo, el autor abordará una problemática, que si bien no es reciente en el ámbito de la modificación de conducta, no deja de suscitar dudas y posicionamientos encontrados. ¿Puede la terapia de conducta dar cuenta de la personalidad de los sujetos? ¿Se puede evaluar la personalidad desde posturas conductistas?

En este pequeño artículo, el Dr. José Santacreu Mas ofrece a lectores de Infocop Online algunos apuntes de la que va a ser su conferencia en este evento.  

José Santacreu Mas

Universidad Autónoma de Madrid

Los conductistas nunca apreciaron las explicaciones de las teorías de la personalidad por la manera de aproximarse al comportamiento de las personas: éstas no son inteligentes o arriesgadas, sólo se comportan de esa manera en determinadas circunstancias. Como diría Ryle, se comete un grave error categorial, asegurando que estas personas se comportan inteligentes porque tienen inteligencia.

La teoría de la conducta establece que los acontecimientos del contexto son condición necesaria y suficiente para dar cuenta del comportamiento psicológico y, por tanto, los cambios en el comportamiento son función exclusivamente de los cambios en el contexto. Este postulado plantea que para saber por qué una persona se comporta de una determinada manera en un momento dado (por ejemplo, estudia intensamente en el mes de junio, agrede a otra persona a media noche en la calle, le cuenta una mentira a su mujer), hay que fijarse en los elementos del entorno en que se ejecutan dichos comportamientos.

 

La teoría de la conducta se transforma en una teoría del cambio de comportamiento, que fija las condiciones en las que se aprende o cambia. Lo aprendido constituye lo que se ha llamado historia de aprendizaje o experiencia previa que, aparentemente, sólo es el ruido que impide el estudio de las nuevas relaciones entre elementos del contexto y el comportamiento del agente, en la medida en que lo que se ha aprendido antes, produce diferencias en la ejecución actual de las diferentes personas.

Sólo la teoría interconductista de Kantor y su modelo de campo contemplan el papel de la historia de aprendizaje en la actuación presente, a través del concepto de factores disposicionales del sujeto, que se podrían considerar la síntesis de la historia hasta el momento presente.

Lo que hacemos y lo que decimos constituye nuestro comportamiento y opera en el contexto, siendo observable por otros. Pero, además, nuestra experiencia en el contexto, sea de la clase que sea, se sintetiza en tendencias de respuesta y en proposiciones lingüísticas o reglas.

En la realización de una nueva tarea (sumar, coser o conducir), se pone de manifiesto la síntesis de toda la experiencia previa, lo aprendido, realizando tareas que están relacionadas con la nueva tarea. Un test realizado hoy, podría describir la síntesis de todo lo aprendido hasta el momento actual, si somos capaces de conseguir que el propio instrumento no influya en la medida a realizar. Por tanto, contestar una pregunta o resolver una tarea nueva, permite evaluar la historia resumida de la persona.

En la evaluación de las competencias, el desarrollo de tests ha sido un éxito, pero curiosamente, en estos instrumentos no se suele preguntar si sabes sumar o conducir, sino que se comprueba si la persona lo hace correctamente. Entonces, ¿por qué en el caso de la personalidad sólo les preguntamos a las personas si son ordenadas minuciosas, arriesgadas, perseverantes, etc.? Acaso no podríamos generar tareas nuevas para evaluar si una persona se comporta de manera arriesgada o minuciosa. Sin duda, construir tests que midan la personalidad, constituye un reto para la psicología.

Sobre el autor:

José Santacreu Mas se licenció en Psicología en 1977 en la Universidad Autónoma de Madrid. Como psicólogo clínico, se especializó en el tratamiento de la tartamudez, la enuresis, la obesidad y la depresión. Se doctoró en 1982 y en el año 2000 obtuvo la Cátedra de Personalidad y Tratamiento Psicológico de la UAM. Actualmente, su investigación está dirigida a la evaluación objetiva de la personalidad.

 

Santacreu es coautor del libro La personalidad en el marco de la teoría del comportamiento humano, publicado en la editorial Pirámide. Para acceder a la página de los proyectos del profesor Santacreu se puede pinchar aquí.

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