Mañana, 1 de octubre, se celebra el Día Internacional de las Personas Mayores. Bajo el lema "personas mayores: una nueva fuerza para el desarrollo", la Organización Mundial de la Salud (OMS) pretende alertar a la sociedad y a los representantes políticos del profundo cambio demográfico que está experimentando nuestra sociedad. De acuerdo a sus estimaciones, se prevé que la población mayor pasará de los 600 millones de personas de la actualidad, a los 2.000 millones en el año 2050 (es decir, se incrementará más del 330% en tan sólo 40 años).

Las sociedades, advierte la OMS, deben estar preparadas para este "nuevo mundo que envejece rápidamente", de ahí que resulte de interés estratégico, hoy en día, el desarrollo de medidas que promuevan el diagnóstico temprano, la prevención, la investigación y el tratamiento del Alzheimer y otras demencias, así como la puesta en marcha de programas que fomenten el envejecimiento activo de la población.

Esta inquietud de los gobiernos se ha visto también reflejada en el contexto europeo, donde a principios de este año 2011, el Pleno del Parlamento aprobó por amplia mayoría el texto de una iniciativa acerca del Alzheimer y otras demencias. Dicho documento incluye un total de 66 acciones prioritarias para combatir y hacer frente a este problema, donde queda patente la importancia que juega la psicología en la prevención e intervención en este campo (Resolución del Parlamento Europeo, de 19 de enero de 2011, sobre una iniciativa europea acerca de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias).

Sin lugar a dudas, los nuevos desafíos que supone el envejecimiento progresivo de la población van a seguir impulsando el desarrollo de disciplinas, como la psicogerontología o la neuropsicología, encargadas del estudio de estos temas. A este respecto y con el objetivo de facilitar el trabajo sistemático de la profesión y promover un ejercicio profesional de alta calidad, la American Psychological Association (APA) ha publicado una serie de recomendaciones para la evaluación de la demencia y de los cambios cognitivos asociados a la edad.

El texto incluye las pautas generales referentes a la competencia profesional de los psicólogos en la evaluación e intervención en deterioro cognitivo y las consideraciones éticas a tener en cuenta, así como establece recomendaciones específicas de actuación.

Todas las personas interesados pueden descargarse este documento en el siguiente enlace: