En el año 2004, se aprobó el Real Decreto 2317/2004, de 17 de diciembre, por el que se creó el Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo.  El Alto Comisionado, depende directamente de la Presidencia de Gobierno y ha asumido el cometido de articular los mecanismos de coordinación y cooperación de la atención a las víctimas del terrorismo, así como de proponer medidas legislativas y materiales oportunas para lograr esta meta.

El Alto Comisionado ha ofrecido la siguiente entrevista a Infocop On-Line. 

ENTREVISTA

¿Qué fue lo que llevó al Gobierno a constituir el Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo?

La constatación desde hace mucho tiempo de que las víctimas del terrorismo no contaban con una alta institución del Estado que se encargara de velar por sus necesidades de forma exclusiva e integral. En los últimos quince o veinte años se había avanzado mucho en el apoyo a las víctimas del terrorismo en nuestro país con la creación de distintos ámbitos de protección, la aparición de las asociaciones, de la fundación y la acción directa de los Gobiernos, a través de ministerios como el de Trabajo o el de Interior; pero no había ningún organismo que vertebrara y diera sentido integral a todo lo hecho y que coordinara de una manera coherente las acciones a favor de las víctimas del terrorismo. Todo eso, junto a otras razones más concretas, fue lo que llevó al presidente del Gobierno a tomar la decisión, a mi juicio muy acertada, de crear el Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo.

Las funciones asignadas al Alto Comisionado incluyen diferentes vertientes de actuación, ¿qué tipo de acciones y actividades se están desarrollando desde el Alto Comisionado en el momento actual?

El Alto Comisionado realiza dos tipos de tareas en términos generales. Una, de atención directa y personalizada a las víctimas del terrorismo que nos visitan en nuestra sede para plantearnos sus necesidades. Quiero subrayar que en este tiempo hemos recibido a centenares de personas de todas las asociaciones, incluida la AVT, aunque también es importante el número de víctimas no asociadas. Por otra parte, desde aquí, realizamos una tarea más general de reflexión, primero, y de formulación de propuestas, después, para que el Gobierno y las distintas administraciones tomen decisiones que favorezcan a todo el colectivo de víctimas del terrorismo. Y así, poco a poco, hemos avanzado en terrenos hasta ahora poco explorados como el de la educación, el de la atención psicológica, el del empleo, el de la vivienda o el de la asistencia jurídica.

Una de las funciones del Alto Comisionado tiene que ver con realizar el seguimiento de las actuaciones de los órganos competentes de la Administración General del Estado en materia de asistencia y ayuda. Entendemos que esto incluye también la asistencia de tipo psicológico, ¿considera que se están cubriendo adecuadamente las necesidades de las víctimas del terrorismo en esta materia?

No. Por ello, más que "cubrir adecuadamente las necesidades" a mí me gustaría hablar de responder con la mayor eficacia posible ante los nuevos retos y dificultades que se detectan en esta área. Lo puntualizo porque creo que el dispositivo normativo vigente, es decir, la legislación ordinaria y extraordinaria de ayudas a las víctimas del terrorismo, ofrece soluciones aceptables. Lo que sucede es que la realidad diaria está demostrando que tenemos que dar saltos más altos, que apunten más a la calidad de la atención que se ofrece, así como crear nuevas dimensiones en este ámbito.

En cuanto al seguimiento de las actuaciones de los órganos competentes en materia de asistencia y ayuda a las víctimas, puedo decirle que, desde nuestros primeros días de funcionamiento, los problemas de atención psicológica a las víctimas del terrorismo se convirtieron en una de nuestras prioridades. Recuerdo que comenzamos a conocer situaciones relacionadas con el dispositivo creado para atender a las víctimas y afectados del atentado del 11 de marzo y ello nos llevó a mantener una estrecha relación de trabajo con el Departamento de Salud Mental de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y a dar seguimiento a las actuaciones emprendidas, claro está, en aquellas que nuestra institución resulte competente. Al mismo tiempo, nos llegan casos y situaciones de secuelas psicológicas por atentados terroristas padecidas por los miembros y fuerzas de seguridad del Estado. Recientemente, se nos ha realizado una propuesta de estudio de las posibles secuelas psicológicas en niños y adolescentes, tras el atentado del 11 de marzo, que nos ha parecido muy interesante y que, dada nuestras funciones de colaboración y coordinación, estamos impulsando; pero sabemos que hay que tomar muchas precauciones por lo delicado que resulta una investigación con un colectivo tan especial y sensible como son los niños y adolescentes.

En este momento, ¿podría describirnos qué tipo de atención psicológica se ofrece a las víctimas? ¿Desde qué entidades u organismos se está facilitando esta atención psicológica?

La descripción que yo le puedo ofrecer es más bien del dispositivo legalmente previsto para atender a las víctimas del terrorismo. Lógicamente no puedo describirle las terapias, los métodos ni los tipos de intervención que se practican, pues son criterios especializados y clínicos con los que estoy cada vez más familiarizado, pero que, en modo alguno, me facultan para sintetizarlos y exponerlos. Sí le puedo decir que las víctimas del terrorismo reciben con carácter inmediato la atención psicológica especializada que ofrece la red sanitaria pública. En unas jornadas sobre las secuelas psicológicas por atentados terroristas que celebramos en el Alto Comisionado se planteó la necesidad de fortalecer la formación de los especialistas destinados en los centros públicos y hemos tomado buena nota de ello. Las víctimas del terrorismo y sus familiares o las personas que convivan con ellas también reciben tratamiento psicológico de las secuelas posteriores al atentado. Para ello, el Estado puede financiar el coste de los tratamientos individuales requeridos.

Ahora bien, es una ayuda limitada cuantitativamente y se tramita ante la Subdirección general de Atención al Ciudadano y de Asistencia a las Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior.

Estas ayudas son las reguladas en el Real Decreto 288/2003. También existe atención especializada por parte de algunas comunidades autónomas, por ejemplo, en el País Vasco se ofrecen ayudas económicas para los tratamientos de las secuelas psicológicas sufridas por los atentados terroristas. Y no puedo dejar de mencionar la atención que se ofrece en algunas asociaciones de víctimas que cuentan con gabinetes psicológicos propios para atender este tipo de secuelas. Me consta la realización de terapias de grupo, de consultas individuales, de intervenciones con pacientes asumidas por los psicólogos de estas asociaciones, que reciben subvenciones estatales para desarrollar estas actividades. Por último, quiero destacar que también la Fundación de Víctimas ha asumido el coste de tratamientos especializados en aquellos casos que así se ha considerado oportuno.

En unas declaraciones recientes reivindicaba usted la necesidad de aumentar la atención psicológica que se ofrece a las víctimas del terrorismo ¿considera necesario implementar programas de atención psicológica a las víctimas de forma regular y estable en el ámbito hospitalario y sanitario? ¿Piensa que sería conveniente crear servicios dentro en este entorno para que pueda ofrecerse la atención especializada necesaria?

Es uno de los grandes retos y estamos trabajando en esa línea. En nuestra agenda de posibles propuestas, figura, aunque todavía en fase de estudio, la creación de algún tipo de colectivo especializado, en el ámbito de las Facultades de Psicologías, en materia de asistencia a las víctimas del terrorismo. Aunque aún no se ha tomado ninguna iniciativa en ese sentido, estamos estudiando la posibilidad de que se cree un cuerpo de psicólogos especializado en víctimas del terrorismo.

El Alto Comisionado celebrará pronto su primer cumpleaños, ¿cómo valora la puesta en marcha y el desarrollo de la labor del Comisionado hasta el momento?

No soy la persona más indicada para hacerlo, esa valoración corresponde a la sociedad y a la opinión pública. Pero creo que, desde el punto de vista de los resultados de la gestión, el balance es muy positivo. No hay que olvidar que España es un país muy dañado por el terrorismo y que, pese a ello, había ámbitos que estaban totalmente desatendidos y que se han empezado a recorrer desde la creación del Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo. Hemos realizado un trabajo muy concienzudo, aunque el ruido externo ha querido silenciarlo. Con nuestro trabajo diario, que es nuestro mejor aval, vamos a corregir esa imagen distorsionada que se ha querido proyectar de esta institución.