Ayer, día 26 de mayo, se celebró el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, una fecha promovida en el año 2009 por la Federación Internacional de Esclerosis Múltiple (MSIF, por sus siglas en inglés), con el propósito de sensibilizar a la sociedad sobre este trastorno, compartir historias y realizar campañas con y para todos los afectados por la esclerosis múltiple.

Este año, el tema elegido por la Federación Internacional es la independencia. Para ello, se analizarán las formas en que las personas con Esclerosis Múltiple conservan su independencia y siguen adelante con sus vidas, teniendo en cuenta que “la independencia puede tener diferentes significados según qué persona”.

La esclerosis múltiple (EM) es uno de los trastornos neurológicos más comunes y causas de discapacidad en adultos jóvenes. Según estima la MSIF, existen 2,3 millones de personas con EM en todo el mundo, y es probable que cientos de miles más permanezcan sin diagnosticar y muchas vidas se vean afectadas indirectamente, a través del cuidado a una persona con EM.

En nuestro país, la Federación Esclerosis Múltiple España calcula que la prevalencia de afectados se sitúa alrededor de los 46.000 casos. Las mismas cifras indican que el 70% de las pacientes son mujeres, mientras que el 30% restante son hombres.

La esclerosis múltiple es una enfermedad del Sistema Nervioso Central, que incluye una amplia variedad de síntomas físicos, sensoriales, cognitivos y emocionales. Existen dos tipos fundamentales de esclerosis múltiple, ambas con síntomas similares, pero distinto modo de aparición. La forma más frecuente de la enfermedad es la EM remitente-recurrente (85-90% de los casos), en la que los síntomas aparecen como brotes (o recurrencias), y los síntomas neurológicos se instauran en unas horas, días o incluso semanas, para posteriormente mejorar o entrar en remisión. En el tipo primario progresivo (10-15% de las personas afectadas de EM), estos síntomas surgen de forma progresiva, empeorando a lo largo de los meses o años.

En la actualidad, las causas de la EM son prácticamente desconocidas. Si bien no existe una cura, la Federación Internacional de Esclerosis Múltiple recuerda que existen tratamientos disponibles que pueden ayudar a algunas formas de esclerosis múltiple y hay muchas cosas que se pueden hacer para mejorar los síntomas, así como la calidad de vida de estas personas.

A este respecto, la NICE (National Institute for Health and Clinical Excellence) indica que las terapias psicológicas son recomendables para personas con un amplio rango de problemas de salud física, tales como la esclerosis múltiple, ya que “estos pacientes presentan un alto riesgo de sufrir depresión”. Asimismo, afirma, el tratamiento de la salud mental de estas personas puede mejorar notablemente su disposición “para seguir las prescripciones médicas, su participación en los ejercicios de rehabilitación y su auto-cuidado en materia de promoción de la salud”.

La importancia de la intervención psicológica en este trastorno se pone de relieve en diversos estudios. Concretamente, recogemos el estudio titulado Symptom Changes in Multiple Sclerosis Following Psychological Interventions: A Systematic Review (Cambios sintomáticos en la Esclerosis Múltiple tras las intervenciones psicológicas: una revisión sistemática), en el cual se realiza una revisión de la literatura científica existente sobre la relación entre los problemas fisiológicos asociados con la esclerosis múltiple y las intervenciones psicológicas destinadas a mejorar la funcionalidad y la calidad de vida.

Para su realización, los autores llevaron a cabo una búsqueda sistemática a partir de las bases de datos MEDLINE, PsycINFO, Scopus, y Cochrane Library, así como en listas de referencias, seleccionando los estudios pertinentes y evaluándolos de acuerdo con un protocolo preestablecido. Se revisaron en total 220 artículos, en los cuales se analizaba la eficacia de diferentes técnicas psicológicas en el tratamiento de la Esclerosis Múltiple.

En general, si bien el volumen de investigaciones revisadas es limitado, el estudio evidencia una mejora de los síntomas, tanto psicológicos como fisiológicos, después de una intervención psicológica. Concretamente, tras el tratamiento, se reducen los síntomas depresivos y existe una mejoría en la percepción de calidad de vida. Los investigadores hallaron también un impacto positivo en síntomas físicos como la fatiga, el dolor, la energía física y los trastornos del sueño.

De hecho, los beneficios a nivel físico analizados mediante mediciones objetivas, muestran un efecto de la intervención psicológica sobre los niveles de interferón y en el número de lesiones cerebrales asociadas con el proceso de recaída-remisión de la EM, con la consiguiente reducción de las crisis

Según señalan los autores del estudio, el papel de las intervenciones psicológicas en la mejora de la calidad de vida de las personas con EM -tanto desde el punto de vista psicológico como en términos de reducción de síntomas-, tiene un gran potencial inexplorado, por lo que sería de interés invertir esfuerzos en la investigación en esta línea.

Artículos Relacionados
App para personas con esclerosis múltiple
SE RECLAMAN PSICÓLOGOS Y NEUROPSICÓLOGOS EN LAS UNIDADES DE MULTIDISCIPLINARES DE INTERVENCIÓN EN EM
GUÍA PRÁCTICA PARA CUIDADORES DE ENFERMOS DE ESCLEROSIS MÚLTIPLE
GUÍA “RELACIONES, INTIMIDAD Y SEXUALIDAD” PARA AFECTADOS POR LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE
“VIVIR CON ESCLEROSIS MÚLTIPLE”, UNA GUÍA PRÁCTICA PARA PACIENTES
FELEM ELABORA GUÍAS PARA COMPRENDER LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE