A lo largo de este año, diversas asociaciones y grupos de expertos en salud mental han alertado sobre la necesidad de detectar la depresión y otros problemas de salud mental en mujeres durante el embarazo y posparto (más información aquí). La práctica habitual con este grupo de mujeres se centra en el control de la salud física, dejando de lado la evaluación y tratamiento de los posibles trastornos de salud mental que pueden aparecer en este periodo y cuyas implicaciones son serias para la salud de la madre y el bebé.

Para debatir sobre la necesidad de incorporar la evaluación de la salud mental en mujeres durante el embarazo y posparto y comentar algunas experiencias exitosas a nivel nacional e internacional, Infocop ha entrevistado a Lluïsa García Esteve, doctora en Medicina y Cirugía, especialista en Psiquiatría Perinatal y Reproductiva, coordinadora del Programa de Psiquiatría Perinatal y Género del Hospital Clínic de Barcelona y presidenta de la Societat Marcé Española de Salud Mental Perinatal.

Llüisa García Esteve

ENTREVISTA

Para situarnos en el tema, ¿qué peso tiene la salud mental en el colectivo de mujeres embarazadas y durante el posparto?

La aparición y presencia de patología psíquica de las madres durante  la etapa perinatal (desde la concepción hasta los 12 meses posparto) es un serio problema de salud pública, hasta ahora ignorado y minimizado. El 20-25% de las mujeres presentarán algún problema de salud mental susceptible de evaluación e intervención durante el embarazo, siendo la ansiedad y la depresión los más frecuentes. Una de cada 7 nuevas madres sufrirá algún tipo de trastorno del ánimo o de ansiedad en el período perinatal. Un 4% de mujeres presentará un trastorno mental grave. La depresión después del parto afectará a una de cada 10 madres y 2 de cada 1.000 sufrirá un episodio psicótico, conocido como psicosis puerperal,  durante las primeras semanas posparto. Lamentablemente, el suicidio materno es la segunda causa de muerte materna durante el primer año posparto. Casi la totalidad de los casos de suicidio durante el primer año posparto están asociados a un trastorno mental materno que puede ser previo o de aparición aguda en el posparto, como la depresión posparto o la psicosis puerperal. Una de las irreparables consecuencias del trastorno mental materno posparto, cuando éste sucede es el filicidio. Es la conducta materna por la que se intenta evitar al bebé una vida llena de penurias y sufrimiento según la percepción de una madre deprimida y/o o delirante.

Teniendo en cuenta estos datos, y tomando como referencia nuestro sistema sanitario público, ¿qué papel juega la evaluación de la salud mental en el periodo perinatal? Si una mujer embarazada presenta una depresión o una psicosis puerperal, ¿qué protocolo se lleva a cabo?

Las Guías Internacionales recomiendan la evaluación sistemática de la salud mental materna durante el embarazo y por lo menos una vez a las 4-6 semanas del parto, así como la creación de una red de atención a la salud mental perinatal con los dispositivos sanitarios existentes adaptados y la planificación de nuevos dispositivos específicos adecuados para el manejo situaciones complejas, como las unidades madre-bebé. Sin embargo, hasta ahora la salud mental de las embarazadas no ha sido atendida ni evaluada de manera sistemática en los planes de atención al embarazo y al posparto. En Cataluña, primera comunidad que desde el año 2000 tiene un Programa de Psiquiatria y Psicología Perinatal Barcelona CLINIC, se está trabajando con el Departament de Salut de la Generalitat, para incorporar en el Protocolo de seguimiento del embarazo la evaluación sistemática de la salud mental materna, en cada trimestre del embarazo y en el posparto. Esto comportará la elaboración de protocolos pluridisciplinares, redes asistenciales integradas en el sistema sanitario, formación de los y las profesionales implicados y creación de dispositivos específicos para la intervención especializada en la que se de cobertura a las necesidades de la madre y su bebé.

¿Cuáles son los principales obstáculos que impiden que las mujeres con problemas de salud mental accedan a un tratamiento adecuado durante el periodo perinatal?

Las barreras actuales para que las madres reciban una adecuada atención y tratamiento son varias y de distinta naturaleza; por un lado, la falta de sensibilidad de la comunidad científica y de los gestores sanitarios, que aún desconocen el alcance y coste del problema, así como las consecuencias sobre la salud de la madre, el neurodesarrollo y bienestar del bebé y de la familia, tanto a corto como a largo plazo; por otro, la falta de conocimientos específicos de los profesionales sanitarios y de servicios sociales; la nula inversión en divulgación, prevención, formación y recursos especializados que explique qué son estas enfermedades, cómo y cuando aparecen, que se debe hacer y cuáles son sus consecuencias sobre la salud de las mujeres y sus hijos/as; y finalmente, la persistencia del estigma social ante la enfermedad mental, que junto con la idealización de la maternidad entiende que las dificultades de la salud mental durante el embarazo o el posparto son el reflejo de “ser una mala madre”, “una madre inmadura e irresponsable que no quiere a su hijo”. Las madres afectadas se sienten avergonzadas y culpabilizadas por no poder disfrutar de su maternidad como las otras madres, por no sentirse a veces vinculadas afectivamente con su bebé como desearían, o por haberse sentido tristes y ansiosas durante el embarazo y haber perdido la ilusión ante el nacimiento de su hijo/a. Ante la presión social de que “una madre ha de ser feliz”, estos sentimientos son ocultados y minimizados retrasando la consulta de la madre a los servicios de salud.

Como experta en el ámbito, ¿cuál sería el escenario idóneo de intervención con este grupo de mujeres? ¿Cómo se podía mejorar la atención a la salud mental de estas mujeres dentro del sistema sanitario público?

En estos momentos en muchos países, incluido el nuestro, la patología mental durante el embarazo y/o el posparto pasa desapercibida, no es detectada y a pesar de que se dispone de terapias e intervenciones eficaces las madres no reciben los tratamientos necesarios para su recuperación. El escenario idóneo debería incluir la posibilidad de detección, comprensión, cuidado, apoyo y tratamiento de estos trastornos mentales, cuyo impacto puede tener graves consecuencias para la vida y la salud de las madres afectadas, sus parejas y su descendencia. Es necesaria la formación especializada de profesionales en este ámbito, así como la inclusión de la evaluación de la salud mental materna en los protocolos de seguimiento del embarazo y el posparto que tengan en cuenta factores de riesgo como la enfermedad mental previa personal o familiar, la pobreza, la desnutrición, las infecciones y las vivencias de violencia tanto en la infancia como en la edad adulta. Se necesitan también dispositivos específicos para la intervención hospitalaria, como las Unidades Madre-Bebé que ya funcionan en algunos países como Reino Unido, Francia y Australia. Estas unidades permiten la hospitalización psiquiátrica de las madres con sus bebés, favoreciendo el establecimiento y mantenimiento del vínculo, la lactancia y los cuidados maternos.

Actualmente ha realizado una estancia en Reino Unido. Sabemos que es uno de los países que ha apostado por invertir esfuerzos en mejorar el acceso de las mujeres embarazadas a los tratamientos en salud mental, a través del programa Improving Access to perinatal mental health services in England. ¿Podría hablarnos de dicha iniciativa? Como experta en el ámbito, ¿qué ventajas/beneficios supone?

Inglaterra está haciendo un gran esfuerzo para la creación de una red de atención a la salud mental perinatal en todo el territorio. El propio gobierno inglés anunció una importante inversión económica para desarrollar centros comunitarios de salud mental perinatal en cada distrito, e incrementar las 19 Unidades de hospitalización psiquiátrica Madre-bebé ya existentes. Estas unidades están pensadas y diseñadas para el ingreso psiquiátrico de las madres conjuntamente con sus bebés cuando estas precisan una intervención intensiva y compleja por su grave patología. Se facilita así el tratamiento integral farmacológico-psicológico-ocupacional adecuado para la madre, se evita la separación del bebé, y se plantea un plan de recuperación y de cuidados que favorece la remisión de los síntomas, el establecimiento y mantenimiento del vínculo materno-infantil, y la adaptación progresiva a la comunidad.

En Inglaterra también desarrollan una intensa actividad en la lucha contra el estigma de las madres con un trastorno mental durante el embarazo o durante el posparto, difundiendo los conocimientos científicos actuales sobre enfermedades perinatales (como la depresión posparto y la psicosis puerperal y otras de más reciente atención como el trastorno por estrés postraumático tras el parto, la ansiedad generalizada que favorece un vínculo inseguro), con la elaboración de folletos informativos, paneles en las consultas que animan a las madres a comentar sus síntomas con los profesionales de la salud o asociaciones de apoyo como la “The UK Postpartum Psychosis Network” (http://www.app-network.org/).

En España, la ausencia de una estrategia nacional en este ámbito ha impulsado algunas iniciativas aisladas como la que usted está llevando a cabo en el Hospital Clínic de Barcelona, a través del Programa de Psiquiatría Perinatal i Génere del. Háblenos de dicho proyecto. ¿En qué consiste? ¿Qué motivó su puesta en marcha? ¿Qué resultados están obteniendo?

En el año 2000 se inicia en el Hospital Clínic el primer programa español de Psiquiatría y Psicología Perinatal Barcelona-CLINIC, con el objetivo de ofrecer una atención específica basada en la evidencia científica disponible, la toma de decisiones compartida e incorporando la perspectiva de género en las actuaciones y procesos asistenciales. En la actualidad se ha realizado tratamiento psicofarmacológico y psicológico a más de 2.000 madres afectas de un trastorno psiquiátrico durante el embarazo, la mayoría de ellas deciden mantener o iniciar un tratamiento psicofarmacológico tras realizar la evaluación del riesgo/beneficio y se han estudiado alrededor de 300 depresiones posparto. Se realiza un plan terapéutico individualizado que incluye discutir con la madre la mejor opción terapéutica que ella puede asumir durante el embarazo, el parto, el posparto y la lactancia. En la actualidad, hemos incorporado a nuestro Programa la evaluación y la intervención en las dificultades en el establecimiento y mantenimiento del vínculo materno filial, que algunas de las madres afectas de sintomatología depresiva, ansiosa, postraumática o delirante presentan en las primeras semanas después del nacimiento de su hijo/hija.

Para finalizar, ¿le gustaría realizar algún comentario más al respecto?

Me gustaría añadir que para impulsar la salud mental materna, hemos constituido una sociedad científica en España, la Sociedad Marcé Española de Salud Mental Perinatal (www.sociedadmarce.org), que trabaja desde el 2011 para mejorar la atención y el conocimiento científico de los trastornos mentales perinatales. Nuestra Sociedad participa en una iniciativa internacional para solicitar a nuestros representantes de la administración estatal y de las administraciones locales y autonómicas un aumento en las inversiones destinadas a la atención de la salud mental y que declaren el primer miércoles de mayo de cada año el Día Mundial De La Salud Mental Materna. Las personas que lean esta entrevista y lo deseen, pueden entrar en la web sociedadmarce.org y adherirse a la campaña por el Dia Mundial de la Salud Mental Materna (#SaludMentalMaternaImporta).

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