Lucía Sutil, es Doctora en Psicología, especialista en el apoyo psicológico a las víctimas del terrorismo y autora de publicaciones sobre el trabajo con las emociones. Así mismo, es psicóloga de la Asociación 11M - Afectados de Terrorismo desde enero de 2005.

ENTREVISTA

Usted es la psicóloga de la Asociación 11M, ¿nos podría explicar en que consiste su trabajo?

Se presentaron distintos proyectos. Mi proyecto les gustó, lo eligieron y a partir de ahí empezamos.

La primera parte del proyecto es una asesoría psicológica. En ella estoy una mañana, otras veces dos, depende, pero por lo general una mañana. Recibo a la gente que está desorientada, o bien que está en tratamiento psicológico y no se encuentra cómoda, o bien porque no tiene tratamiento psicológico o porque en la seguridad social o en las sociedades se les han terminado ya el plazo de los 18 meses. Bueno, yo atiendo a los afectados en el caso de que no hayan tenido buenas experiencias, que se sientan mal o tengan miedo... Eso sería la parte de asesoría. Tenemos el primer contacto, voy valorando, oriento y derivo, o al psicólogo de zona o bien buscamos otro.

Eso por una parte. Si ya tienen psicólogo y necesitan un espacio para encontrarse, tenemos los talleres de trabajo. Contamos con varios talleres de estrés postraumático porque hay mucha gente, y un taller de duelo, donde se elabora el duelo.

Eso en cuanto a intervención psicológica, ¿realiza también intervenciones individuales?

Sí, pero eso no tiene que ver con la Asociación. Realizo intervenciones a través del Ministerio del Interior en mi consulta privada. Aquí no podemos hacer intervenciones porque no nos lo autorizan, es sólo asesoría. Yo contengo la angustia y derivo a profesionales y a otros recursos.

Aquí siempre trabajamos en grupos, se trata de un trabajo de encuentro. La Psicoterapia reglada no la podemos hacer.

Y, además de estos dos proyectos, de los grupos de estrés postraumático y de duelo, ¿qué otras actividades tiene la Asociación 11M con respecto a la Psicología?

Ahora se está preparado un nuevo proyecto. Vamos a empezar con unas jornadas y, si se demanda, se pondrá en marcha un grupo para trabajar con las familias, las parejas, los hijos... Tanto los familiares de los fallecidos directos, como las personas que conviven con los afectados directos, necesitan entender los procesos por los que están pasando. Hay problemas de familias disfuncionales, de intimidad, de sexualidad, problemas de incomunicación, de aislamiento social... Es un taller para informar a las familias y ayudarles a elaborar la angustia. Es un proyecto que va a empezar ahora.

En su intervención en el IX Congreso Europeo de Psicología, celebrado en Granada en julio del año pasado, usted afirmó que un año después de los atentados más de la mitad de las víctimas todavía tenían dificultad para utilizar los trenes, que el 70% tenían reacciones de ira y el 85% problemas de concentración. Explíquenos algo más.

 

Los resultados no fueron muy halagadores, pero todavía son mucho más duros, por decirlo de alguna manera, porque ha pasado cerca de dos años y el estrés postraumático, que no dio la cara entonces, ha aparecido; personas que al principio estaban bien, han empezado con pesadillas...

Además hemos observado hechos que no recoge el DSM-IV como característicos del estrés postraumático, por lo que estamos valorando la posibilidad de cambiar el concepto.

Por ejemplo, en la psicopatología del estrés postraumático se han dejado de lado las creencias, las expectativas sobre el mundo, sobre el otro, que se han modificado y que son muy importantes para entender la evolución del cuadro. Es decir, que ellos cuentan la vida antes del 11M y después. Todo su mundo cognitivo y emocional se ha transformado, y en muchos casos, como personas que han estado en coma o han perdido un miembro, su mundo conductual también ha cambiado. Hay personas que ni siquiera saben hablar, que están aprendiendo ahora, no pueden comer solos, no se reconocen ante el espejo... Hay muchas personas que físicamente están bien, bueno bien entre comillas porque a casi todos les ha afectado el oído, viven mañana, tarde y noche el dolor y los ruidos que tienen dentro, que por las noches no les deja dormir. Y tienen temporadas mejores y otras fatales.

Como decía han pasado casi dos años de los atentados de Madrid, sin embargo algunas personas continúan con alteraciones psicológicas. ¿Qué está ocurriendo?

Ha habido un empeoramiento en Navidad y sobre todo después de Navidad. Enero ha sido un mes muy malo porque, es mi hipótesis, los familiares de los fallecidos la primera Navidad estuvieron bajo la anestesia del dolor. Este año hay un acontecimiento por el que casi todos han brindado, que es el juicio. Para ellos es un año duro, es el segundo aniversario, va a haber el homenaje, la campana con los nombres, etc., y están mal.

A esto se añade que ya han transcurrido los dieciocho meses que tenían de protección, han pasado el tribunal y a algunos les han dicho que están mejor de lo que realmente están. Así que tienen que volver a sus puestos de trabajo, pero en sus puestos no son operativos, no saben dónde los van a ubicar. La mayoría son personas que la capacidad de concentración no la han recuperado aún. Esta es una de las actividades que hacemos en los talleres a nivel cognitivo; intentar entrenar la memoria. Además, tienen que volver a trabajar y no se encuentran ni física, cognitiva, o emocionalmente preparados para trabajar, pero tienen que hacerlo. Entonces, experimentan el vacío de sus compañeros, porque no entienden qué ha pasado todo este tiempo. A los amigos les genera mucha angustia, no la pueden contener, y han desaparecido... Se han quedado como aislados. El taller es el momento de encuentro... Y hay momentos muy duros.

Desde el punto de vista de los afectados, un suceso traumático como es el 11M, ¿qué efectos puede tener en ellos la celebración de actos en recuerdo de acontecimientos traumáticos?

El año pasado fue el primer aniversario. La mayoría de las personas decidieron marcharse fuera de Madrid y lo vivieron angustiosamente. Para los familiares de los fallecidos, dado que todavía estaban bajo la anestesia de dolor, ésa es una hipótesis mía, no fue muy relevante. Se puede decir que huyeron de la realidad.

Este año estamos aquí, digamos que el dolor ha dejado de anestesiarlos y se están empezando a enfrentar con la realidad. Entonces no sé, como no ha pasado todavía no te puedo decir cómo están reaccionando.

¿Cómo se trabaja con estas personas en estos casos, Lucía? ¿Cómo puede ayudarles como psicóloga?

Sobre todo yo te diría que la mayor parte del trabajo es contener la angustia. Acompañarles desde el punto de vista emocional y a nivel cognitivo (creencias, expectativas...), ir recolocándoles en la realidad progresivamente.

Digamos que mi trabajo consiste en ayudarles a reconocer lo que ha pasado, que es su realidad y tienen que aprender a vivir con ella. Huyo del victimismo, de las quejas... Hay que enfrentarse a la realidad. Y a partir de ahí, incremento de la autoestima, modificación de creencias, expectativas, manejo de emociones, reestructuración cognitiva...

  

Reaprender a vivir, si estaban casados, con su pareja... En mi opinión lo básico es que comprendan que a todos nos pasan eventos en la vida que no podemos manejar, pero lo que sí podemos manejar es aprender a vivir con ellos. Aprender a vivir sin ese miembro que nos falta porque hay recursos, aprender a vivir sin ese ser querido que nos falta... Y que la vida continúa, que nos pueden robar muchas cosas, pero no el derecho a reír, el derecho a soñar, el derecho a la visión de futuro... Para ellos es como si la vida se hubiese roto, para muchos de ellos el 11 de marzo de 2006 será su segundo cumpleaños. Entonces es como volver a aprender habilidades adquiridas y perdidas. En las personas que, por ejemplo, han estado en coma, las lesiones afectan al área del lenguaje, están con el logopeda para otra vez aprender a hablar, aprender a peinarse solos...

Y con las personas que no tienen secuelas físicas, sino que tienen secuelas psicológicas, ¿en qué consisten estas alteraciones y qué dificultades pueden ocasionar?

Cuando se pregunta a las personas que no tienen secuelas físicas lo primero que aparece es la culpa. Algunos iban en grupos, y a lo mejor en un grupo de cuatro; tres han fallecido y uno queda vivo. La persona de ese grupo que queda viva, piensa que gracias a la sangre de sus amigos, de sus conocidos o de personas desconocidas, los otros cuerpos que murieron, amortiguaron su muerte. Tiene un gran sentimiento de culpabilidad. Hay un sentimiento de culpa que es muy fuerte, sobre todo cuando uno convive con ello todos los días.

Hay personas que no tienen secuelas psicológicas y otras que sí. ¿Con qué cree que están relacionadas estas diferencias?

A mí me parece difícil creerlo. En mi experiencia consta la gente del "atentado del descanso", que sucedió, va a hacer el 12 de abril, 21 años. Fue el primer atentado terrorista islamista que hubo en España, en Madrid. Estas personas, a diferencia del 11M, no tuvieron atención psicológica. A raíz de los homenajes se han puesto en contacto con la Asociación y han venido ahora. Porque el 11M desgraciadamente ni ha sido el primero y ojalá fuese el último, pero es una realidad que tenemos.

¿Entonces el 11M ha reactivado otros casos de otros atentados?

Sí, por supuesto. Estábamos en el Congreso de Granada, cuando pasaron los atentados de Londres. A las personas se les reactivaron los síntomas. Por esa razón pongo en tela de juicio la resilencia y su efecto en personas de atentados terroristas.

Cómo valoras la participación de la Psicología en el campo de la atención a personas víctimas de terrorismo. ¿Qué puede aportar la Psicología? ¿En qué momento nos encontramos?

La Psicología creo que puede devolverles las ganas de vivir. Les puede devolver la autoestima, les puede enseñar, darle estrategias para que aprendan a vivir con lo que ha pasado. Todo eso lo puede hacer la Psicología.

Más información en:

ASOCIACIÓN 11M - AFECTADOS DE TERRORISMO

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