Informar sin estigmatizar: la UNAD publica un decálogo para mejorar el tratamiento informativo de las adicciones desde el respeto y el rigor
17 Jul 2026

Evitar términos como “yonki”, “toxicómano” o “drogadicta” y sustituirlos por expresiones centradas en la persona, como “persona con adicciones”; dejar de asociar de forma automática el consumo problemático con la delincuencia o la violencia, informando sin sensacionalismo, juicios ni dramatizaciones; y abordar las adicciones desde una perspectiva sociosanitaria, entendiéndolas como un problema de salud pública y no únicamente como una cuestión vinculada a los sucesos o los tribunales. Estas son algunas de las recomendaciones recogidas en el decálogo “Cómo informar sin estigmatizar a las personas con adicciones”, impulsado por UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, con el objetivo de promover una información más rigurosa, respetuosa y libre de estigmas sobre esta realidad.

El documento ha sido elaborado por la Comisión de Comunicación de la organización, un grupo de trabajo integrado por personas expertas de distintas entidades de la red, tras un proceso de análisis de la cobertura informativa de las adicciones en medios de comunicación de ámbito estatal, autonómico y local.

La iniciativa cuenta con el respaldo de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), entidad que se ha adherido a la propuesta y colaborará en su difusión, compartiendo la necesidad de avanzar hacia una comunicación más ética y comprometida con la realidad de las adicciones.

Informar sin estigmatizar: la UNAD publica un decálogo para mejorar el tratamiento informativo de las adicciones desde el respeto y el rigor
Fuente: Magnific. Autoría: freepik. Descarga: 23/06/26.
Un análisis de la cobertura mediática de las adicciones.

El trabajo previo realizado por la Comisión de Comunicación permitió identificar diversos patrones recurrentes en el tratamiento informativo de las adicciones y detectar áreas de mejora en la forma en que estas son abordadas por los medios.

Para ello, se examinaron aspectos como el lenguaje empleado en las noticias, el enfoque de las informaciones, las fuentes consultadas, el uso de imágenes y el equilibrio de los relatos publicados. Entre los elementos analizados, se prestó especial atención al uso de terminología estigmatizante, a la frecuente asociación entre adicciones y delincuencia o violencia, al predominio de enfoques policiales frente a perspectivas sociosanitarias y a la presencia —o ausencia— de voces expertas en las informaciones.

Asimismo, se evaluó el tratamiento visual de las noticias, la tendencia a construir narrativas centradas exclusivamente en las consecuencias negativas del consumo y la limitada visibilización de los procesos de atención, recuperación, prevención y reducción de daños.

A partir de este análisis, UNAD ha elaborado un conjunto de diez recomendaciones destinadas a mejorar la calidad de la información y contribuir a una cobertura mediática más ajustada a la realidad de las adicciones.

El lenguaje importa.

Una de las principales recomendaciones del decálogo hace referencia al uso de un lenguaje respetuoso y centrado en las personas. El documento recuerda que las palabras influyen de manera decisiva en la percepción social de las adicciones y pueden contribuir a reforzar prejuicios y discriminaciones.

Por ello, recomienda evitar expresiones peyorativas o estigmatizantes y emplear terminología que sitúe a la persona en el centro de la información, evitando que quede definida exclusivamente por su problema de adicción.

En la misma línea, el decálogo insta a abandonar enfoques sensacionalistas o criminalizadores que vinculen automáticamente el consumo problemático con conductas delictivas o violentas. Desde UNAD se subraya que este tipo de asociaciones simplifican una realidad compleja y contribuyen a consolidar estereotipos que dificultan la inclusión social de las personas afectadas.

De los sucesos a la salud pública.

Otro de los mensajes centrales del documento es la necesidad de sustituir el enfoque predominantemente policial por una mirada sociosanitaria. Las recomendaciones recuerdan que las adicciones constituyen un problema de salud pública y que, por tanto, no deberían abordarse exclusivamente desde las secciones de sucesos o tribunales. Por el contrario, plantean la conveniencia de incorporarlas también a los espacios informativos relacionados con la salud, el bienestar, la intervención social y las políticas públicas.

Este cambio de enfoque pretende favorecer una comprensión más amplia del fenómeno, alejada de interpretaciones simplistas y centrada en la prevención, la atención y la recuperación.

Profundizar en las causas y mostrar la complejidad de la recuperación.

El decálogo también anima a los medios a profundizar en las causas sociales, económicas y estructurales que pueden estar relacionadas con el desarrollo de las adicciones.

Según señala, informar únicamente sobre las consecuencias más visibles del problema puede favorecer una visión parcial de la realidad. Por ello, propone incorporar un enfoque ético y responsable que permita comprender los factores que intervienen en estos procesos y contribuya a identificar soluciones efectivas.

La UNAD considera fundamental visibilizar los procesos de atención y recuperación, incluyendo aspectos como las recaídas, los programas de prevención o las estrategias de reducción de daños. Mostrar estos itinerarios permite ofrecer una imagen más realista de las adicciones y poner de relieve el trabajo que realizan tanto las personas afectadas como los recursos especializados que las acompañan.

Combatir estereotipos y reflejar la diversidad.

Entre las recomendaciones figura también la necesidad de reflejar la diversidad de las personas que pueden verse afectadas por una adicción.

El documento aconseja utilizar un lenguaje inclusivo y evitar asociaciones entre consumo, género, origen o clase social. Recuerda que las adicciones pueden afectar a cualquier persona y que los estereotipos contribuyen a perpetuar visiones sesgadas y discriminatorias.

En este sentido, la UNAD destaca la importancia de construir relatos que representen adecuadamente la pluralidad de situaciones y trayectorias existentes, favoreciendo una percepción más ajustada a la realidad.

Formación de los y las profesionales de la comunicación y uso de la evidencia científica.

Otra de las claves del decálogo es la necesidad de reforzar la formación de los y las profesionales de la comunicación en materias relacionadas con la salud y los derechos humanos.

La organización considera que la cobertura de las adicciones requiere conocimientos específicos y sensibilidad para abordar una problemática compleja, superando enfoques exclusivamente punitivos o moralizantes.

Junto a ello, se recomienda fundamentar las informaciones en datos contrastados, estadísticas de prevalencia y evidencia científica. El documento insiste en la necesidad de tratar con el mismo rigor tanto las adicciones relacionadas con sustancias como aquellas vinculadas a conductas adictivas sin sustancia, evitando además minimizar el impacto de drogas legales como el alcohol o el tabaco.

Diversificar las fuentes y cuidar las imágenes.

UNAD también pone el foco en la importancia de ampliar las fuentes utilizadas en las informaciones. El decálogo recomienda no limitarse a la voz vecinal o a los cuerpos de seguridad e incorporar la perspectiva de profesionales, investigadores, entidades especializadas y personas con experiencia directa en el ámbito de las adicciones. Esta diversidad de voces puede contribuir a enriquecer la información y ofrecer una visión más completa del fenómeno.

Por último, el documento dedica una recomendación específica al tratamiento visual de las noticias. En este apartado se aconseja evitar imágenes estereotipadas asociadas exclusivamente a contextos marginales o al ocio nocturno y optar por fotografías respetuosas, variadas y realistas que reflejen que cualquier persona puede desarrollar una adicción.

El papel de los medios en la reducción del estigma.

Desde la UNAD se destaca que los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental en la construcción de la percepción social sobre las adicciones. La forma en que se informa sobre esta problemática puede influir tanto en la comprensión pública del fenómeno como en las oportunidades de inclusión social de las personas afectadas.

Por ello, la organización considera que una comunicación basada en el respeto, la evidencia científica y los derechos humanos constituye una herramienta esencial para combatir el estigma que todavía pesa sobre muchas personas con adicciones.

Con este decálogo, la Red de Atención a las Adicciones pretende ofrecer una guía práctica para periodistas, profesionales de la comunicación y medios informativos, promoviendo una cobertura más equilibrada, rigurosa y comprometida con la dignidad de las personas, y contribuyendo así a la construcción de una sociedad más inclusiva y libre de prejuicios.


Se puede acceder al decálogo desde la página web de la UNAD o bien directamente aquí.

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