El vínculo entre las personas y sus animales de compañía es reconocido por diversos profesionales de la Psicología como una fuente relevante de apoyo social y emocional. Sin embargo, la falta de formación especializada y de herramientas prácticas dificulta su incorporación sistemática a la atención psicológica. Aunque el 92,7% reconoce su potencial como recurso de apoyo, solo el 36,5% considera que dispone de los instrumentos técnicos necesarios para integrarlo adecuadamente en su trabajo.
Así se desprende del barómetro “Los animales de compañía como fuente de apoyo en la práctica de la psicología”, elaborado por la Fundación Affinity y la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), un trabajo a través del cual se analizan las percepciones de los y las profesionales sobre el vínculo humano-animal, su presencia en la práctica psicológica, las barreras para incorporarlo y las necesidades formativas existentes.
La investigación se basa en un cuestionario online realizado entre junio y julio de 2026, con 397 profesionales, de los cuales el 94,2% ejerce en España y el 79,1% desarrolla su actividad principalmente en Psicología Clínica o Sanitaria.
Sus resultados constituyen el punto de partida de Affectiva, la red profesional impulsada por Fundación Affinity, con el respaldo y aval del Consejo General de la Psicología de España y el Consejo General de Colegios de la Profesión Veterinaria de España. Esta iniciativa pionera, gratuita y sin ánimo de lucro, ha sido diseñada para que los psicólogos y las psicólogas colegiados/as puedan conocer, explorar e integrar el vínculo humano-animal en sus procesos terapéuticos con ética, con herramientas y con base en la evidencia científica, y siempre con el bienestar animal como condición irrenunciable.

Un apoyo emocional reconocido, pero todavía poco explorado.
Los resultados del Barómetro revelan una valoración ampliamente favorable del vínculo humano-animal. El 92,7% de los y las profesionales de la Psicología considera que los animales de compañía pueden constituir una fuente importante de apoyo social, mientras que el 88,9% estima que esta relación puede compensar parcialmente determinadas carencias de apoyo humano.
Asimismo, el 88,2% señala que sus pacientes mencionan espontáneamente a sus animales como fuente de apoyo emocional y el 73,8% considera que integrar este vínculo puede favorecer el desarrollo de la alianza terapéutica.
Pese a ello, el 90,9% cree que el vínculo humano-animal continúa estando poco explorado en la práctica psicológica, lo que apunta a una distancia entre el reconocimiento de su importancia y su integración en la atención profesional.
Depresión, soledad no deseada y ansiedad: ámbitos de mayor utilidad percibida.
Los y las profesionales identifican un mayor potencial del vínculo humano-animal en situaciones caracterizadas por dificultades emocionales y sociales.
Concretamente, el 92,2% considera que puede contribuir positivamente en casos de depresión, seguido de la soledad no deseada (90,4%), la ansiedad (82,6%) y el duelo (80,1%). También se reconoce su posible utilidad ante problemas relacionales (66,8%), trastornos del neurodesarrollo (62,2%) y estrés crónico (61,7%).
Por grupos de población, destaca especialmente su potencial percibido entre las personas mayores que experimentan soledad (96,2%), las personas con ansiedad o depresión (90,2%) y aquellas que atraviesan procesos de duelo (84,4%).
Respecto a los beneficios atribuidos al vínculo, sobresalen la regulación emocional (94,7%), la creación y mantenimiento de rutinas (79,3%), el sentido de propósito (78,1%) y el apoyo social (73,3%).
No obstante, estos porcentajes reflejan las percepciones de los y las profesionales encuestados, y no constituyen una evaluación directa de la eficacia terapéutica del vínculo humano-animal.
¿Cómo se incorpora el vínculo con los animales a la consulta psicológica?
El 73,8% de los y las participantes afirma haber incorporado alguna vez a los animales o recomendado el vínculo con ellos como recurso complementario.
Entre estos y estas profesionales, la práctica más habitual consiste en recomendar el contacto o la relación con animales (80,9%). Un 65,2% señala haber trabajado terapéuticamente con el vínculo que el o la paciente mantiene con su propio animal y un 32,4% indica haber incorporado físicamente al animal durante alguna sesión.
Estos datos ponen de manifiesto que integrar el vínculo humano-animal no implica necesariamente la presencia de animales en consulta. También puede consistir en explorar el papel que desempeñan en la vida cotidiana, identificar su importancia dentro de la red de apoyo social o considerar esa relación al comprender las circunstancias del paciente.
Entre quienes ya han incorporado este recurso, el 61,4% pregunta por los animales durante la entrevista inicial siempre, casi siempre o con frecuencia. No obstante, haber utilizado el vínculo alguna vez no significa que forme parte de una práctica clínica habitual o sistemática.
La falta de formación, principal barrera para su incorporación.
Uno de los hallazgos más destacados se refiere a la formación profesional.
Aunque el 65,2% considera suficiente su preparación teórica para comprender el impacto emocional del vínculo humano-animal, únicamente el 36,5% afirma disponer de herramientas técnicas adecuadas, como protocolos, escalas u otros recursos específicos.
Entre los 104 participantes que todavía no han incorporado o recomendado el vínculo, el 68,3% identifica la falta de formación como principal obstáculo, seguido de las dificultades para integrarlo en el centro de trabajo (55,8%) y las preocupaciones relacionadas con el bienestar animal (33,7%).
La relación entre formación y aplicación práctica resulta especialmente significativa: mientras que el 35,5% de quienes carecen de formación específica ha incorporado o recomendado alguna vez este recurso, el porcentaje alcanza el 94,9% entre quienes cuentan con formación formal o acreditada.
El análisis estadístico confirma una asociación significativa entre el nivel formativo y la incorporación del vínculo, aunque el diseño del estudio no permite establecer una relación causal.
En cuanto a los recursos necesarios, los y las participantes demandan principalmente guías prácticas (77,1%), casos clínicos (74,3%) y estudios científicos (64%). Además, el 91,2% considera útil disponer de una plataforma gratuita especializada para profesionales de la Psicología.
El bienestar animal, un criterio fundamental.
El reconocimiento del potencial del vínculo no implica que su incorporación resulte adecuada en todas las circunstancias.
El 79,1% considera que no debería utilizarse cuando existen dudas sobre el bienestar del animal. También se identifican como situaciones que requieren especial cautela el miedo o las alergias (67,5%) y la dependencia emocional excesiva (52,9%).
Estos resultados refuerzan la necesidad de valorar individualmente cada situación, evitando plantear el contacto con animales como una intervención universal y garantizando condiciones adecuadas tanto para las personas como para los propios animales.
Affectiva: una respuesta a las necesidades detectadas.
El barómetro presenta, no obstante, algunas limitaciones. Su muestra de conveniencia no es representativa del conjunto de profesionales de la Psicología y presenta una posible predisposición favorable hacia los animales, dado que el 72,3% convive con perros o gatos. Asimismo, su diseño transversal impide establecer relaciones causales y no permite evaluar directamente la eficacia de las intervenciones.
Pese a estas limitaciones, los resultados permiten identificar necesidades concretas de formación y recursos, y apuntan a la importancia de incorporar la valoración del vínculo humano-animal al conocimiento del entorno emocional y social de los y las pacientes, siempre que resulte pertinente y desde criterios profesionales, científicos y éticos.
Como señalábamos anteriormente, a partir de estos datos del barómetro, la Fundación Affinity ha puesto en marcha Affectiva, una red profesional gratuita dirigida a psicólogos y psicólogas colegiados, que ofrece formación, guías, casos clínicos y recursos especializados para facilitar una aproximación rigurosa al vínculo humano-animal, basada en la evidencia científica y el respeto al bienestar animal.
Los psicólogos y las psicólogas interesados en conocer en profundidad los resultados del barómetro pueden acceder al informe completo de forma gratuita, previo registro en la plataforma Affectiva (únete a la plataforma aquí). Asimismo, el registro permitirá acceder a contenidos rigurosos y actualizados, casos prácticos de profesionales que ya incorporan el vínculo humano-animal en su trabajo, estudios y proyectos de investigación, así como espacios de formación y encuentros entre profesionales.
