Un estudio reciente publicado en la revista JAMA Pediatrics advierte de un incremento sostenido de las conductas autolesivas en población infantojuvenil en países de altos ingresos, consolidando este fenómeno como un importante problema de salud pública a nivel internacional.
La investigación, basada en una revisión sistemática y metaanálisis (42 estudios sobre autolesiones en niños y jóvenes de 12 países de alto nivel económico publicados durante un período de 25 años, entre el 2000 y el 2024), analiza la evolución de las autolesiones en niños, niñas y adolescentes a lo largo del tiempo. Según los datos disponibles, correspondientes a más de 200 millones de menores de 25 años, se observó un aumento anual del 2,5% en las autolesiones autoinformadas y del 3,5% en las visitas médicas por autolesiones reportadas, especialmente en niñas.

Las autolesiones, el acto deliberado de causarse daño físico a uno mismo con o sin intención suicida, se asocian estrechamente con problemas de salud mental como la depresión, la ansiedad o los trastornos de conducta.
La psicología desempeña un papel clave en la detección y el tratamiento de esta tendencia.
El estudio subraya que, en los países de altos ingresos, diversos factores sociales, psicológicos y ambientales podrían estar contribuyendo a esta tendencia. Entre ellos, se señalan el aumento del malestar emocional en adolescentes, la presión social, el impacto del entorno digital y las dificultades en el acceso a recursos de salud mental.
Ante esta situación, los autores destacan la necesidad urgente de reforzar las estrategias de prevención e intervención. En este sentido, la Psicología desempeña un papel clave tanto en la detección precoz como en el tratamiento de estas conductas.
Entre las principales líneas de actuación, se señala la importancia de:
- Implementar programas de prevención basados en la evidencia en el ámbito educativo.
- Reforzar los servicios de atención psicológica dirigidos a la infancia y la adolescencia.
- Formar a profesionales para la identificación temprana de señales de riesgo.
- Promover entornos seguros que favorezcan el bienestar emocional.
Conclusión.
Dados los profundos riesgos para toda la vida asociados con las autolesiones a una edad temprana, estos hallazgos, según sus autores, enfatizan la necesidad de sistemas de apoyo accesibles y adaptados a las necesidades de los jóvenes, junto con un esfuerzo conjunto para reducir el estigma y mejorar las estrategias de prevención e intervención temprana.
Fuente.
Saunders, N., Benjamin, H., Pechlivanoglou, P., Yang, A., Raveendran, T., Butler, E. A., … & Cohen, E. (2026). Long-Term Trends in Pediatric Self-Injury in High-Income Countries: A Systematic Review and Meta-Analysis. JAMA pediatrics, 180(5), 556-566.
