Cerca de 322 millones de personas en todo el mundo viven con depresión, según datos actualizados de la OMS
02 Oct 2026

Aproximadamente, 322 millones de personas en todo el mundo viven con depresión, un trastorno que afecta casi al 4% de la población mundial y al 5,2% de las personas adultas. La prevalencia es mayor entre las mujeres, alcanzando el 6,2%, frente al 4,1% registrado entre los hombres. Pese a su elevada frecuencia y a la existencia de tratamientos eficaces, persisten importantes dificultades para acceder a una atención adecuada: incluso en los países de ingresos altos, solo alrededor de una de cada tres personas con depresión recibe tratamiento de salud mental.

Así lo advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS) en una nueva actualización de su ficha informativa sobre el trastorno depresivo o depresión, publicada en septiembre de 2026. Los nuevos datos de prevalencia corresponden a 2023 y proceden del Global Burden of Disease. La Organización Mundial recuerda que la depresión constituye un trastorno mental frecuente, diferente de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales de corta duración ante las dificultades de la vida cotidiana.

Mayor prevalencia entre las mujeres.

De acuerdo con las nuevas estimaciones, en 2023 un 4% de la población mundial experimentó depresión. Entre las personas adultas, la prevalencia se situó en el 5,2%, aunque con diferencias importantes por sexo: afectó al 6,2% de las mujeres y al 4,1% de los hombres. En conjunto, la OMS estima que la depresión es aproximadamente 1,5 veces más frecuente entre las mujeres que entre los hombres.

La prevalencia estimada alcanza, asimismo, el 5,4% entre las personas de 70 años o más. La organización presta también especial atención a la etapa perinatal y señala que, a escala mundial, más del 10% de las mujeres embarazadas y de aquellas que acaban de dar a luz experimentan depresión.

La depresión puede afectar a cualquier persona. No obstante, haber vivido situaciones de abuso, pérdidas graves u otros acontecimientos estresantes incrementa la probabilidad de desarrollarla. Según explica la Organización Mundial, su aparición responde a una interacción compleja entre factores sociales, psicológicos y biológicos, y puede establecerse un círculo en el que la depresión genera a su vez mayor estrés y dificultades de funcionamiento, empeorando la situación vital de la persona y el propio trastorno.

depresión
Fuente: Magnific. Autoría: Drazen Zigic. Descarga: 28/09/26.
Un trastorno que afecta a diferentes ámbitos de la vida.

Durante un episodio depresivo, la persona experimenta un estado de ánimo deprimido —que puede manifestarse como tristeza, irritabilidad o sensación de vacío— o una pérdida del placer o del interés por las actividades. A diferencia de las fluctuaciones habituales del estado de ánimo, estos síntomas se mantienen durante la mayor parte del día, prácticamente todos los días y durante al menos dos semanas.

Pueden aparecer, además, dificultades de concentración, sentimientos excesivos de culpa o baja autoestima, desesperanza respecto al futuro, pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o el peso, cansancio intenso o falta de energía. Dependiendo del número y la gravedad de los síntomas y de su impacto sobre el funcionamiento de la persona, los episodios depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves.

Sus repercusiones pueden extenderse a prácticamente todos los ámbitos de la vida, afectando al funcionamiento en el hogar y en la comunidad, así como a las relaciones familiares y sociales, el trabajo y la educación. La OMS distingue, además, diferentes patrones, entre ellos el trastorno depresivo de episodio único y el trastorno depresivo recurrente, caracterizado por antecedentes de, al menos, dos episodios depresivos.

La organización destaca también la estrecha relación existente entre la salud mental y la salud física. Algunos factores asociados a la depresión, como la inactividad física o el consumo perjudicial de alcohol, constituyen también factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias. A su vez, las personas que presentan estas enfermedades pueden experimentar depresión como consecuencia de las dificultades asociadas a su manejo.

Depresión y riesgo de suicidio.

Entre las consecuencias más graves, la OMS recuerda que la depresión puede conducir al suicidio. Según los datos recogidos en la actualización, en 2021 aproximadamente 727.000 personas murieron por suicidio en todo el mundo. El suicidio constituye, además, la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años.

A pesar de la magnitud del problema, continúa existiendo una importante brecha asistencial. Incluso en los países de ingresos altos, solo alrededor de un tercio de las personas con depresión recibe tratamiento de salud mental. Entre las barreras para acceder a una atención eficaz, la OMS identifica la insuficiente inversión en salud mental, la falta de profesionales sanitarios formados y el estigma social asociado a los trastornos mentales.

Los tratamientos psicológicos, primera opción para la depresión.

Frente a esta situación, la OMS recalca que existen tratamientos eficaces para la depresión, tanto para los cuadros leves como para los moderados y graves. De forma especialmente relevante, establece que los tratamientos psicológicos son el tratamiento de primera línea para la depresión y que, en los casos moderados y graves, pueden combinarse con antidepresivos. A este respecto, señala que los antidepresivos no son necesarios para tratar la depresión leve.

Los tratamientos psicológicos permiten aprender nuevas formas de pensar, afrontar las dificultades y relacionarse con otras personas y pueden desarrollarse de manera presencial u online. Entre las intervenciones psicológicas que la OMS identifica como eficaces se encuentran la activación conductual, la terapia cognitivo-conductual, la psicoterapia interpersonal y la terapia de resolución de problemas.

En relación con el tratamiento farmacológico, la organización recuerda que los y las profesionales sanitarios deben considerar los posibles efectos adversos de los antidepresivos, la disponibilidad y posibilidad de proporcionar las distintas intervenciones y las preferencias individuales. Asimismo, establece que los medicamentos antidepresivos no deben utilizarse para tratar la depresión en niños y niñas y no constituyen el tratamiento de primera línea en adolescentes, población en la que deben emplearse con especial precaución.

La prevención también es posible.

Los programas preventivos han demostrado capacidad para reducir la depresión. Entre las estrategias comunitarias eficaces menciona los programas escolares dirigidos a favorecer patrones positivos de afrontamiento entre niños, niñas y adolescentes, las intervenciones dirigidas a padres y madres de menores con problemas de conducta —que pueden reducir los síntomas depresivos parentales y mejorar los resultados de sus hijos e hijas— y los programas de ejercicio físico destinados a personas mayores.

Junto con el tratamiento profesional, el autocuidado puede desempeñar un papel importante en el manejo de los síntomas y en la promoción del bienestar. La OMS aconseja, entre otras medidas, mantener en lo posible las actividades que anteriormente resultaban agradables, conservar el contacto con familiares y amistades, realizar ejercicio regularmente, mantener hábitos regulares de alimentación y sueño, reducir o evitar el consumo de alcohol, hablar sobre los sentimientos con una persona de confianza y solicitar ayuda profesional cuando sea necesario.

Finalmente, la organización sitúa la depresión y las conductas autolesivas y suicidas entre las condiciones prioritarias de su Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP). Asimismo, ha desarrollado diferentes manuales de intervenciones psicológicas breves para ampliar el acceso a la atención, incluyendo estrategias basadas en la activación conductual, el manejo del estrés, la resolución de problemas, el fortalecimiento del apoyo social, la psicoterapia interpersonal y la terapia cognitivo-conductual aplicada a la depresión perinatal.


Fuente.

WHO. (2026, september 11th). Depressive disorder (depression). Fact sheets. Newsroom. World Health Organization.

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