Cerrar la brecha de género en salud podría mejorar la calidad de vida de millones de mujeres en todo el mundo
05 May 2026

Las mujeres viven un 25% más de su vida en mala salud que los hombres, una diferencia que se traduce en millones de años adicionales vividos con enfermedad, discapacidad o síntomas que afectan a su bienestar y participación social. Reducir esta brecha no solo tendría beneficios sanitarios, sino también económicos: mejorar la salud de las mujeres podría generar al menos un billón de dólares adicionales al año en crecimiento económico global para 2040, además de millones de años de vida con mejor calidad.

Así lo recoge el informe “Blueprint to Close the Women’s Health Gap: How to Improve Lives and Economies for All”, elaborado por el World Economic Forum y el McKinsey Health Institute, que analiza el impacto sanitario, social y económico de las desigualdades en salud que afectan a las mujeres. El documento advierte de que abordar esta brecha podría añadir cerca de 400.000 millones de dólares anuales al PIB mundial, además de mejorar significativamente la esperanza de vida saludable de las mujeres.

El informe subraya que la brecha de salud femenina no se limita a un pequeño número de enfermedades, sino que se distribuye a lo largo de toda la vida y afecta tanto a patologías específicas de las mujeres como a enfermedades que también afectan a los hombres pero presentan diferencias en síntomas, diagnóstico o tratamiento.

Fuente: freepik. Descarga: 12/03/26.
Una brecha global con importantes consecuencias sanitarias y económicas.

El análisis identifica varias decenas de condiciones prioritarias que explican gran parte de la brecha de salud de las mujeres a nivel global. En conjunto, estas condiciones generan millones de años de vida perdidos por discapacidad (DALYs) y una importante pérdida de productividad económica.

Por ejemplo, algunos trastornos presentan un impacto particularmente elevado:

  • Migraña, que afecta aproximadamente al 21% de las mujeres, representa cerca de 80.000 millones de dólares en pérdidas anuales de PIB asociadas a la brecha de salud femenina.
  • Endometriosis, una enfermedad crónica que puede provocar dolor intenso e infertilidad, se asocia con alrededor de 12.000 millones de dólares anuales de impacto económico.
  • Síndrome premenstrual (PMS), que afecta aproximadamente al 20–40% de las mujeres en edad reproductiva, también genera una carga considerable en términos de salud y productividad.
  • Los síntomas asociados a la menopausia tienen un impacto económico estimado de entre 120.000 y 350.000 millones de dólares a nivel mundial.

El informe destaca que algunas condiciones relacionadas con la salud reproductiva generan millones de años de vida perdidos por discapacidad cada año. Por ejemplo, determinadas afecciones ginecológicas suponen más de 9 millones de DALYs anuales y alrededor de 43.000 millones de dólares en impacto económico global.

Estas cifras reflejan no solo el coste sanitario directo, sino también el impacto en la participación laboral, la productividad y el bienestar general de las mujeres.

Impacto en la calidad de vida y la salud mental.

Muchas de las condiciones analizadas tienen consecuencias importantes para la calidad de vida y el bienestar psicológico de las mujeres. Enfermedades como la endometriosis pueden provocar dolor crónico, infertilidad y limitaciones funcionales que afectan profundamente a la vida cotidiana. Además, esta enfermedad se asocia con tasas más elevadas de depresión, lo que evidencia la estrecha relación entre la salud física y la salud mental en estos trastornos.

Otros problemas frecuentes, como el síndrome premenstrual, incluyen síntomas que van desde dolor abdominal o aumento de peso hasta ansiedad, cambios de estado de ánimo y malestar psicológico que, en muchos casos, resultan incapacitantes y afectan a la vida diaria.

Asimismo, los síntomas de la menopausia pueden incrementar el riesgo de diversas enfermedades crónicas, incluyendo enfermedades cardiovasculares, trastornos neurológicos como la depresión o la demencia, osteoporosis o diabetes tipo 2, lo que evidencia la necesidad de mejorar la atención sanitaria durante esta etapa.

El informe reitera aquí el impacto negativo en el bienestar psicológico y el estado de ánimo de las mujeres, especialmente, cuando los síntomas se prolongan durante años o se producen retrasos en el diagnóstico y tratamiento, lo que puede provocar dolor crónico, absentismo escolar o laboral y, en algunos casos, problemas de salud mental derivados del aislamiento o del sufrimiento prolongado. A este respecto, subraya la importancia de mejorar la investigación, la detección temprana y la atención sanitaria en estas condiciones, con el fin de reducir su impacto en la salud, la calidad de vida y la participación social de las mujeres.

Desigualdades en investigación, diagnóstico y tratamiento.

Uno de los problemas señalados por el informe es la insuficiente investigación dedicada a la salud de las mujeres. Aunque muchas de las condiciones que generan la brecha de salud femenina son altamente prevalentes, la financiación científica y el desarrollo de tratamientos siguen siendo limitados.

Según el análisis del informe, solo el 1% de la financiación acumulada de investigación entre 2019 y 2023 se destinó a algunas de las condiciones que explican el 14% de la brecha de salud de las mujeres, como la endometriosis o el cáncer cervical. Además, la representación femenina en los ensayos clínicos sigue siendo limitada en algunas áreas. Por ejemplo, solo alrededor del 17% de los ensayos clínicos sobre cardiopatía isquémica analizados incluían una participación equilibrada de mujeres, pese a que las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las principales causas de muerte femenina.

Las desigualdades también se observan en la distribución geográfica de la investigación. Aunque más de la mitad de las mujeres del mundo viven en países de ingresos bajos o medios, solo alrededor del 8% de los ensayos clínicos se realizan en estos países, lo que limita la generación de evidencia adaptada a estos contextos.

Diferencias en acceso a prevención y diagnóstico.

El informe destaca igualmente importantes desigualdades en el acceso a la prevención y el diagnóstico de enfermedades. En el caso del cáncer cervical, por ejemplo, alrededor del 85% de las muertes se producen en países de ingresos bajos o medios, donde el acceso a cribado y vacunación es limitado.

La cobertura de los programas de cribado presenta grandes variaciones entre países: mientras que en algunos lugares alcanza el 73% de las mujeres, en otros apenas llega al 1%.

Estas desigualdades también afectan a la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH), una intervención que puede prevenir prácticamente todos los casos de cáncer cervical, pero cuya cobertura sigue siendo insuficiente en muchas regiones del mundo.

Educación sanitaria y formación médica.

Otro de los problemas identificados es la insuficiente formación médica en salud femenina. El informe señala que en algunos estudios más del 40% de los médicos encuestados afirmaron no haber recibido formación específica sobre menopausia, mientras que el 20% de los y las estudiantes de medicina indicaron no haber recibido ninguna clase sobre este tema.

Esta falta de formación puede contribuir a retrasos diagnósticos y a una atención sanitaria menos eficaz, sobre todo, en condiciones que presentan síntomas complejos o que han sido históricamente infradiagnosticadas.

Un desafío sanitario global.

El informe concluye que cerrar la brecha de salud de las mujeres requiere una transformación profunda de los sistemas sanitarios y sociales, así como un compromiso global para mejorar la investigación, el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de estas condiciones.

Entre las medidas propuestas se incluyen incrementar la inversión en investigación biomédica, mejorar la formación médica en salud femenina, ampliar el acceso a la prevención y el diagnóstico y garantizar que las mujeres estén adecuadamente representadas en la investigación clínica.

Según el documento, invertir en la salud de las mujeres no solo permitiría mejorar la calidad de vida de millones de personas, sino también fortalecer las economías y los sistemas sanitarios en todo el mundo. En este sentido, los autores concluyen que abordar la brecha de salud femenina constituye no solo una cuestión de equidad, sino también una oportunidad estratégica para mejorar el bienestar y la prosperidad global.


Se puede acceder al informe completo desde la web de McKinsey Health Institute, o bien directamente aquí.

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